Ruinas de ciudades corporativas en la Amazonía brasileña revelan el legado del extractivismo del siglo XX
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Ruinas de ciudades corporativas en la Amazonía brasileña revelan el legado del extractivismo del siglo XX

Decenas de asentamientos construidos por empresas extranjeras en la Amazonía brasileña durante el siglo XX permanecen abandonados tras décadas de explotación de recursos naturales, según documenta un proyecto de investigación fotográfica. Las ciudades corporativas como Fordlândia, Serra do Navio y Laranjal do Jari fueron establecidas para extraer caucho, manganeso y celulosa, pero las compañías eventualmente abandonaron las instalaciones y a los trabajadores, dejando ruinas que la naturaleza ahora reclama.

INTERNACIONAL3 JUL 2026

Durante décadas, corporaciones extranjeras establecieron asentamientos completos en la Amazonía brasileña para respaldar actividades extractivas, solo para abandonar eventualmente los edificios y a los trabajadores, según revela el proyecto de investigación RESILIENT (Ciudades forestales resilientes: Utopía y Desarrollo en la Amazonía brasileña, siglos XX y XXI), financiado por la Fundación Gerda Henkel.

Las ciudades corporativas como Fordlândia, Serra do Navio, Laranjal do Jari, Marituba y Velho Airão fueron fundadas para extraer materias primas para procesamiento y exportación, sin consideración por el bosque, sus pueblos o su futuro, según el proyecto liderado por Danielle Viegas, Patrícia Vieira y Antoine Acker, alojado en el Centro de Estudos Sociais (CES), el Instituto Max Planck de Geoantropología y la Universidad de Ginebra.

**El caso de Fordlândia y el imperio del caucho**

En 1928, la compañía Ford estableció un almacén en Fordlândia, a orillas del río Tapajós en el estado de Pará, para producir caucho para el mercado estadounidense, según documenta la investigación. La subsidiaria Companhia Ford Industrial do Brasil operó en la región durante años antes de abandonar las instalaciones.

Incluso después de que las corporaciones abandonaran ciudades como Nova Olinda do Norte, Belterra, Monte Dourado, Santana, Pedra Branca do Amapari y Serra do Navio, algunos residentes permanecieron, según el proyecto. Sus hogares y pertenencias son a menudo los únicos recordatorios de los asentamientos que alguna vez fueron prósperos.

**Infraestructura de transporte para la extracción de manganeso**

Los restos de líneas ferroviarias que alguna vez transportaron mineral de manganeso entre Serra do Navio y Santana en el estado de Amapá sirven como recordatorio de las redes de transporte que dieron forma a la región amazónica durante el siglo XX, según la investigación. La empresa Icomi operó en Serra do Navio, construyendo incluso una piscina exclusivamente para los profesionales extranjeros que ocupaban puestos superiores.

La ciudad de Serra do Navio, diseñada por el arquitecto Oswaldo Arthur Bratke y catalogada por el Instituto Nacional de Patrimonio Histórico y Artístico de Brasil, contrasta con el paisaje devastado que la rodea, según documenta el proyecto.

**El proyecto fallido de Daniel Ludwig**

Uno de los proyectos amazónicos más ambiciosos involucró a Daniel Ludwig, entonces uno de los hombres más ricos del mundo, quien construyó una fábrica completa de celulosa en Japón, la transportó a través del océano en una barcaza flotante y la atracó en Laranjal do Jari en Amapá, según la investigación.

El proyecto de décadas, que comenzó en la década de 1960 y costó más de mil millones de dólares, terminó en fracaso, según el estudio. Gran parte de la fábrica permanece en el sitio. La planta de Jari Celulose fue traída en barcaza desde Japón a la Amazonía brasileña en la década de 1970, según documenta el fotógrafo Christian Braga.

**El legado de Volkswagen en la Amazonía**

Las ruinas de una pequeña casa familiar construida con ladrillos de "estándar Volkswagen" en Vila Cristalino en la década de 1970 evidencian la presencia de la Companhia Vale do Rio Cristalino, propiedad de VW, que ocupó más de 100.000 hectáreas (247.000 acres) en el sureste de la Amazonía, según la investigación.

La propiedad del fabricante de automóviles, promovida como un modelo de agricultura moderna y ganadería, se convirtió en un símbolo de conflictos ambientales y laborales, según el proyecto.

**Naturaleza reclamando el territorio**

El bosque envuelve un edificio en lo que anteriormente era una propiedad de caucho de Pirelli, ahora designada como refugio de vida silvestre Metrópolis de la Amazonía, un área de conservación ambiental en Marituba, estado de Pará, según documenta Braga.

Las fotografías fueron tomadas como parte del trabajo de campo de investigación con los miembros del proyecto Danielle Viegas, Patricia Vieira, Antoine Acker, Henrique Gasperin y Julia Medeiros, quienes discutieron las imágenes, eligieron los sitios a fotografiar y proporcionaron el contexto científico para el trabajo de Braga, según el proyecto.

**Resiliencia humana en medio del abandono**

Los restos muestran la resiliencia humana mientras la naturaleza reclama la tierra, según la investigación. Las insignias de trabajadores de la subsidiaria de Ford y otros objetos personales permanecen como testimonio de las vidas que transcurrieron en estos asentamientos corporativos.

El proyecto RESILIENT documenta cómo estas ciudades utópicas, construidas con la promesa de desarrollo y modernización, terminaron como símbolos del extractivismo depredador que caracterizó la explotación de la Amazonía durante el siglo XX, sin consideración por las consecuencias ambientales o sociales a largo plazo.

Las ruinas de estas ciudades corporativas representan un capítulo oscuro en la historia de la Amazonía brasileña, donde empresas multinacionales establecieron enclaves industriales para extraer recursos naturales, construyeron infraestructura completa y comunidades enteras, solo para abandonarlas cuando los proyectos dejaron de ser rentables o fracasaron, dejando a poblaciones enteras sin sustento y paisajes devastados que la naturaleza ahora intenta recuperar lentamente.

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Ruinas de ciudades corporativas en la Amazonía brasileña revelan el legado del extractivismo del siglo XX

Decenas de asentamientos construidos por empresas extranjeras en la Amazonía brasileña durante el siglo XX permanecen abandonados tras décadas de explotación de recursos naturales, según documenta un proyecto de investigación fotográfica. Las ciudades corporativas como Fordlândia, Serra do Navio y Laranjal do Jari fueron establecidas para extraer caucho, manganeso y celulosa, pero las compañías eventualmente abandonaron las instalaciones y a los trabajadores, dejando ruinas que la naturaleza ahora reclama.

3 jul 2026
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Durante décadas, corporaciones extranjeras establecieron asentamientos completos en la Amazonía brasileña para respaldar actividades extractivas, solo para abandonar eventualmente los edificios y a los trabajadores, según revela el proyecto de investigación RESILIENT (Ciudades forestales resilientes: Utopía y Desarrollo en la Amazonía brasileña, siglos XX y XXI), financiado por la Fundación Gerda Henkel.

Las ciudades corporativas como Fordlândia, Serra do Navio, Laranjal do Jari, Marituba y Velho Airão fueron fundadas para extraer materias primas para procesamiento y exportación, sin consideración por el bosque, sus pueblos o su futuro, según el proyecto liderado por Danielle Viegas, Patrícia Vieira y Antoine Acker, alojado en el Centro de Estudos Sociais (CES), el Instituto Max Planck de Geoantropología y la Universidad de Ginebra.

**El caso de Fordlândia y el imperio del caucho**

En 1928, la compañía Ford estableció un almacén en Fordlândia, a orillas del río Tapajós en el estado de Pará, para producir caucho para el mercado estadounidense, según documenta la investigación. La subsidiaria Companhia Ford Industrial do Brasil operó en la región durante años antes de abandonar las instalaciones.

Incluso después de que las corporaciones abandonaran ciudades como Nova Olinda do Norte, Belterra, Monte Dourado, Santana, Pedra Branca do Amapari y Serra do Navio, algunos residentes permanecieron, según el proyecto. Sus hogares y pertenencias son a menudo los únicos recordatorios de los asentamientos que alguna vez fueron prósperos.

**Infraestructura de transporte para la extracción de manganeso**

Los restos de líneas ferroviarias que alguna vez transportaron mineral de manganeso entre Serra do Navio y Santana en el estado de Amapá sirven como recordatorio de las redes de transporte que dieron forma a la región amazónica durante el siglo XX, según la investigación. La empresa Icomi operó en Serra do Navio, construyendo incluso una piscina exclusivamente para los profesionales extranjeros que ocupaban puestos superiores.

La ciudad de Serra do Navio, diseñada por el arquitecto Oswaldo Arthur Bratke y catalogada por el Instituto Nacional de Patrimonio Histórico y Artístico de Brasil, contrasta con el paisaje devastado que la rodea, según documenta el proyecto.

**El proyecto fallido de Daniel Ludwig**

Uno de los proyectos amazónicos más ambiciosos involucró a Daniel Ludwig, entonces uno de los hombres más ricos del mundo, quien construyó una fábrica completa de celulosa en Japón, la transportó a través del océano en una barcaza flotante y la atracó en Laranjal do Jari en Amapá, según la investigación.

El proyecto de décadas, que comenzó en la década de 1960 y costó más de mil millones de dólares, terminó en fracaso, según el estudio. Gran parte de la fábrica permanece en el sitio. La planta de Jari Celulose fue traída en barcaza desde Japón a la Amazonía brasileña en la década de 1970, según documenta el fotógrafo Christian Braga.

**El legado de Volkswagen en la Amazonía**

Las ruinas de una pequeña casa familiar construida con ladrillos de "estándar Volkswagen" en Vila Cristalino en la década de 1970 evidencian la presencia de la Companhia Vale do Rio Cristalino, propiedad de VW, que ocupó más de 100.000 hectáreas (247.000 acres) en el sureste de la Amazonía, según la investigación.

La propiedad del fabricante de automóviles, promovida como un modelo de agricultura moderna y ganadería, se convirtió en un símbolo de conflictos ambientales y laborales, según el proyecto.

**Naturaleza reclamando el territorio**

El bosque envuelve un edificio en lo que anteriormente era una propiedad de caucho de Pirelli, ahora designada como refugio de vida silvestre Metrópolis de la Amazonía, un área de conservación ambiental en Marituba, estado de Pará, según documenta Braga.

Las fotografías fueron tomadas como parte del trabajo de campo de investigación con los miembros del proyecto Danielle Viegas, Patricia Vieira, Antoine Acker, Henrique Gasperin y Julia Medeiros, quienes discutieron las imágenes, eligieron los sitios a fotografiar y proporcionaron el contexto científico para el trabajo de Braga, según el proyecto.

**Resiliencia humana en medio del abandono**

Los restos muestran la resiliencia humana mientras la naturaleza reclama la tierra, según la investigación. Las insignias de trabajadores de la subsidiaria de Ford y otros objetos personales permanecen como testimonio de las vidas que transcurrieron en estos asentamientos corporativos.

El proyecto RESILIENT documenta cómo estas ciudades utópicas, construidas con la promesa de desarrollo y modernización, terminaron como símbolos del extractivismo depredador que caracterizó la explotación de la Amazonía durante el siglo XX, sin consideración por las consecuencias ambientales o sociales a largo plazo.

Las ruinas de estas ciudades corporativas representan un capítulo oscuro en la historia de la Amazonía brasileña, donde empresas multinacionales establecieron enclaves industriales para extraer recursos naturales, construyeron infraestructura completa y comunidades enteras, solo para abandonarlas cuando los proyectos dejaron de ser rentables o fracasaron, dejando a poblaciones enteras sin sustento y paisajes devastados que la naturaleza ahora intenta recuperar lentamente.

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