Un tribunal de Moscú ordenó el arresto domiciliario de Diana Shuryguina a mediados de junio bajo los cargos de distribución de material pornográfico como parte de un grupo organizado, según informó el tabloide del Kremlin Komsomólskaya Pravda. La influencer enfrenta una posible pena de entre dos y seis años de cárcel, más una multa de 600.000 rublos, equivalentes a unos 6.700 euros.
La investigación está relacionada con vídeos y fotografías que Shuryguina difundió a través de la plataforma OnlyFans, según Komsomólskaya Pravda. Junto a ella han sido detenidos la actriz Anastasía Ovsyannikova, con quien habría grabado algunos vídeos explícitos, y el productor de contenido para adultos Ludwig Krichker.
Un canal de Telegram próximo a las fuerzas de seguridad rusas, Baza, advirtió que los agentes preparan investigaciones similares contra otros creadores de contenido y actrices de plataformas para adultos, incluida OnlyFans y otras parecidas. Otro canal digital controlado por los círculos del Kremlin, Life, señaló que circula en internet una base de datos con 340 millones de usuarios "de una importante plataforma" que podría permitir "identificar fácilmente a los autores y sus suscriptores".
Según el canal en Telegram Shot, también próximo a las fuerzas de seguridad, Shuryguina estaba a punto de huir a Bali cuando fue detenida. Las informaciones de este canal indican que la influencer habría buscado otras mujeres en el país asiático para grabar más contenido. Las fuentes del canal Mash aseguran que habría sido "engañada" por unos supuestos productores de cine para adultos ucranios con la promesa de una villa en la isla si grababa los vídeos por los que ha sido detenida.
Contra los tres detenidos podría ser abierto otro procedimiento por "propaganda extremista" porque la difusión de relaciones homosexuales está penada en Rusia y "el movimiento LGTBIQ+" está incluido en la lista de actividades extremistas y terroristas del país.
La persecución de esta minoría, lo que el Kremlin llama "defensa de los valores tradicionales", es parte de la estrategia de Moscú para diferenciarse de su enemiga Occidente. "Uno de los temas que sin duda figurará en la campaña electoral [de las legislativas de septiembre] es la protección de nuestros valores tradicionales. Es evidente para todos los políticos con visión de Estado: la confianza en los valores tradicionales constituye una sólida base ideológica que une a la sociedad rusa", señaló la pasada semana el presidente ruso Vladímir Putin ante su partido, Rusia Unida.
Paradójicamente, una de las caras conocidas de la formación de Putin es la excantante de t.A.T.u Yulia Volkova, cuyo dúo se hizo famoso por simular una relación de lesbianas. "Eso no me incumbe. Las leyes no son para mí, soy artista", respondió la antigua candidata a diputada de Rusia Unida en la Duma Estatal cuando un medio le preguntó en 2024 sobre la ley que proscribe el movimiento LGTBIQ+.
Shuryguina saltó a la fama en enero de 2017 cuando intervino en el programa amarillista Pust govoriat (Que digan lo que quieran, en castellano) para contar que había sido violada meses antes, con 16 años, en una fiesta de amigos por un mayor de 21. "¿¡Qué bebisteis ese día!? ¡Cuéntalo!", le espetó un colaborador, dividiendo desde entonces al país entre los defensores de la muchacha y sus detractores por haber tomado "unos pocos vasitos" de vodka.
Su familia se mudó de Uliánovsk, en el Volga, a Moscú meses después de que ella apareciera en televisión en 2017, porque sus vecinos no les dejaban tranquilos, según informó la agencia Ria Novosti. En los siguientes años intentó ser influencer en Instagram y mantuvo un matrimonio fugaz de apenas un año con un cámara de televisión, al que engañó con un bloguero millonario, Denís Rebrov.
Durante este último romance se mudó a varios países, se sometió a operaciones de cirugía estética y recibió tratamiento en una clínica de rehabilitación de drogas hasta que en 2021 abrió su cuenta en OnlyFans, según Ria Novosti. La influencer dejó a Rebrov meses tras iniciar su andadura en la web. Después mantendría otra relación con un empresario, que acabó con la intervención de la policía tras un altercado en su hogar. Su ruptura sucedió poco antes de la boda que habían organizado en 2025.
Ni Shurygina ni su entorno se han pronunciado sobre su detención. Por su parte, el agresor de Shurygina, Serguéi Semiónov, fue puesto en libertad condicional en 2018 tras haber cumplido algo más de un año de los ocho de prisión impuestos en el fallo.
La campaña del Kremlin contra la pornografía en plataformas digitales se enmarca en la estrategia más amplia del gobierno ruso de reforzar lo que denomina "valores tradicionales" como elemento diferenciador frente a Occidente, especialmente en el contexto de las elecciones legislativas previstas para septiembre. La existencia de una base de datos con cientos de millones de usuarios sugiere que las autoridades rusas podrían ampliar significativamente el alcance de estas investigaciones en los próximos meses.


