El Kremlin ha desplegado un arsenal de herramientas de presión contra Armenia antes de las elecciones parlamentarias del 7 de junio, incluyendo restricciones comerciales, amenazas de corte de gas, campañas de desinformación y advertencias políticas para frenar el acercamiento del país caucásico a la Unión Europea y Estados Unidos. La UE ha acusado a Rusia de interferencia electoral y ha activado un programa de respuesta rápida para ayudar al gobierno de Nikol Pashinián a combatir las maniobras de Moscú, que considera a la antigua república soviética parte de su esfera de influencia.