Europa vive una guerra que no se libra con tanques ni misiles convencionales, pero que amenaza la seguridad cotidiana de millones de ciudadanos. Drones que cruzan el espacio aéreo de la OTAN, sabotajes a cables submarinos, interferencias GPS masivas y operaciones encubiertas han convertido el norte y el este del continente en el laboratorio de la guerra híbrida de Vladímir Putin, según múltiples fuentes de inteligencia europeas.
El incidente más grave ocurrió este viernes cuando un dron ruso impactó contra un edificio residencial en Rumania, causando víctimas en territorio de un país miembro de la OTAN, según reportan fuentes europeas. La Alianza Atlántica, de la que forman parte Rumania y España, definió el suceso como "imprudente e inaceptable", según declaraciones oficiales.
Gobiernos y servicios de inteligencia europeos advierten desde hace meses que Moscú está intensificando sus operaciones por debajo del umbral de una guerra abierta para poner a prueba la capacidad de respuesta política, militar y psicológica de Europa, según fuentes consultadas. "La respuesta del Viejo Continente no ha estado a la altura", reconocen analistas europeos.
El ministro de Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna, declaró que "está claro que la postura de defensa y disuasión de la OTAN, especialmente la aérea, debe reforzarse". El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, respondió que la Alianza "continuará mejorando su disposición a disuadir y defenderse contra cualquier amenaza, incluso de los drones".
Lo ocurrido en Rumania es "serio", no solo por el incidente en sí, sino porque señala que el Kremlin "está calentando" sus herramientas, advirtió una fuente de inteligencia europea bajo condición de anonimato. "La presión de Rusia es cada vez mayor porque usan una estrategia de desgaste. Hoy la amenaza es directa", añadió la fuente.
Los incidentes se acumulan con regularidad alarmante en el flanco oriental. En marzo de 2026, un dron que entró en el espacio aéreo de Estonia impactó contra la chimenea de la central eléctrica de Auvere, según investigan las autoridades estonias dentro de una serie de incursiones aéreas que también afectaron a Letonia. Semanas antes, Finlandia y Estonia lanzaron investigaciones sobre buques vinculados a la llamada flota rusa fantasma, el entramado de barcos con otras banderas que el Kremlin usa para mover su petróleo y sortear las sanciones, tras una oleada de daños sospechosos en cables submarinos e interconexiones energéticas del mar Báltico, según reportes oficiales.
Desde el enclave ruso de Kaliningrado se ejerce presión electrónica constante. Autoridades lituanas y polacas han documentado miles de episodios de interferencias GPS que afectan a la aviación civil y a la navegación marítima en toda la región báltica, alterando sistemas de posicionamiento a cientos de kilómetros de distancia, según datos oficiales.
En Lituania, las autoridades han vinculado a redes relacionadas con la inteligencia rusa varios planes de sabotaje e incendios intencionados contra infraestructuras logísticas y comerciales. En Polonia, los servicios de seguridad investigan ataques contra infraestructura ferroviaria utilizada para el tránsito hacia Ucrania. Noruega ha alertado de un aumento de las actividades de espionaje y posibles operaciones de sabotaje contra infraestructuras energéticas en el Ártico, mientras aerolíneas y autoridades europeas registran episodios recurrentes de interferencias electrónicas incluso en vuelos oficiales próximos a la frontera rusa, según reportes de seguridad.
Las incursiones de drones han obligado a cerrar escuelas, interrumpir transportes y empujar a familias enteras, incluidos líderes políticos de la región, a protegerse en búnkeres subterráneos, según describen fuentes en las capitales bálticas. "Lo que hoy están viviendo ustedes aquí, el resto de Europa podría enfrentarlo mañana", advirtió la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante una visita a Vilna donde se reunió con los mandatarios de Estonia, Letonia y Lituania.
Carsten Breuer, jefe militar de las Fuerzas Armadas alemanas y el oficial de mayor rango en el ejército, aseguró que Rusia podría ser capaz de lanzar un ataque a gran escala contra territorio de la OTAN a partir de 2029. "No digo que esto vaya a ocurrir automáticamente, desde luego que no. Pero la posibilidad existe", afirmó hace un mes en un medio del ejército alemán.
La respuesta de Moscú ha sido ambigua. La órbita del Kremlin ha hablado de "histeria" de Occidente. Sin embargo, Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia y expresidente del país, amenazó a Europa en redes sociales: "Los ciudadanos de los países de la UE deberían darse cuenta de que sus autoridades han iniciado unilateralmente una guerra con Rusia. Así que estén atentos y no se sorprendan por nada. El sueño pacífico ha terminado".
La intensificación de estas operaciones híbridas aparece documentada en varios informes recientes. Rusia ha incrementado la guerra híbrida contra Europa desde 2024, según radiografía un informe de la inteligencia de Países Bajos. "Las fuerzas armadas rusas se preparan para un posible conflicto con la OTAN y realizan diversas actividades para poner a prueba la disposición de Occidente a intensificar el conflicto", señala el documento. Un informe de la OTAN del pasado enero describe las formas de guerra híbrida en las que el Kremlin está centrando sus capacidades: propaganda, engaño, sabotaje de infraestructuras esenciales y otras tácticas no militares.
"Para Rusia, utilizar un conjunto de herramientas híbridas para lograr sus objetivos resulta más económico y fácil de negar que la agresión militar", explicó Anastasia Pociumba, del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores. "Las medidas híbridas requieren más tiempo para ser atribuidas y mantienen a los Estados objetivo bajo una presión constante, debilitando así sus instituciones", añadió la experta, que junto a Ricarda Nierhaus ha publicado una investigación sobre la guerra híbrida rusa en Europa.
William Dixon y Maksym Beznosiuk advertían en diciembre, en un informe para el centro de estudios Royal United Services Institute, que 2026 sería el año de la escalada híbrida. "Debemos prepararnos no para una Rusia resurgente, sino para una desesperada", señalaron. Así, sostienen, la escalada se convierte no en una opción, sino en una necesidad para Moscú.
Los sistemas de defensa antiaérea de la OTAN, diseñados principalmente para contrarrestar misiles, muestran limitaciones frente a drones, según reconocen fuentes militares. Las recientes incursiones han dejado al descubierto "preocupantes vulnerabilidades" en los sistemas de defensa aérea de los países bálticos, según análisis europeos.
El presidente lituano, Gitanas Nauseda, declaró en una rueda de prensa conjunta en Vilna que los incidentes "no son provocaciones aisladas o incidentes aleatorios. Son consecuencias directas de la agresión rusa contra Ucrania y un recordatorio de lo cerca que está la guerra". Nauseda denunció que "a diario" se producen incursiones de drones, interferencias electrónicas, campañas de desinformación, alegaciones falsas e incluso amenazas de sabotaje. "Los cielos sobre el Báltico no son lo suficientemente seguros", lamentó, añadiendo que las "palabras de solidaridad" por sí solas no son suficientes y que la Unión Europea debe actuar de forma rápida y concreta.
La respuesta europea se traducirá en un paquete financiero de 12.000 millones de euros a través del programa SAFE (Seguridad para la Preparación de Europa), una inyección económica destinada a blindar la resiliencia de la región, según anunció Von der Leyen. El plan de Lituania ya ha recibido luz verde, según fuentes comunitarias.
Von der Leyen propuso una revisión conjunta entre la UE y la OTAN de los sistemas de defensa contra drones en el Báltico. La iniciativa busca conectar las defensas nacionales con tecnologías satelitales como los programas europeos Copernicus y Galileo, y unificar los sistemas de alerta transfronterizos. El objetivo es convertir la iniciativa Eastern Flank Watch (Vigilancia del Flanco Oriental) en una columna vertebral de la arquitectura de seguridad europea, según explicaron fuentes de la Comisión.
La Comisión aboga por el desarrollo de un protocolo específico para situaciones híbridas que permita la movilización rápida de todos los instrumentos comunitarios disponibles. "La disuasión es la mejor estrategia para preservar la paz", recordaron desde la comitiva europea.
Letonia ya anunció el despliegue inminente de drones interceptores y torretas automatizadas en su frontera, según declaraciones oficiales. La estrategia de Moscú busca fatigar al adversario, sembrar el pánico y minar la cohesión social mediante alertas de ataque aéreo continuas, según el diagnóstico de Bruselas. Sin embargo, la Comisión Europea sostiene que la guerra híbrida rusa "fracasará", del mismo modo que fracasó cuando Moscú intentó instrumentalizar la migración forzosa en las fronteras de Bielorrusia o cuando cortó los flujos energéticos.
La pregunta que resuena en las capitales europeas es si el bloque comunitario será capaz de proteger a sus ciudadanos de esta guerra invisible o si el zumbido de los drones terminará por quebrar la unidad de un continente que vuelve a mirar de reojo hacia el este.


