

El presidente ruso Vladimir Putin continúa aislando a la sociedad rusa de las consecuencias de la guerra en Ucrania mediante el uso sistemático de eufemismos, incluso después de que Ucrania lanzara el 18 de junio el mayor ataque con drones de la guerra, con casi 200 aparatos impactando Moscú, según reporta The New York Times. La brecha entre la retórica oficial y la realidad se ha convertido en fuente de frustración para ciudadanos rusos mientras el conflicto se intensifica en territorio ruso.
Durante años, el gobierno ruso ha evitado llamar guerra al conflicto en Ucrania, denominándolo oficialmente "Operación Militar Especial", a pesar de tratarse del mayor conflicto armado en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, según The New York Times.
Esta estrategia de lenguaje eufemístico se extiende a múltiples aspectos del conflicto. Funcionarios rusos atribuyen la escasez de combustible a "mantenimiento no programado en refinerías" sin mencionar que drones ucranianos han atacado instalaciones de refinación de combustible en el país, según la fuente. La gobernadora del banco central de Rusia ha hablado de "transformación estructural de la economía" como código para referirse al gasto militar que se ha disparado y reorientado la economía alrededor del complejo militar-industrial, según el reporte.
Putin ha utilizado estos eufemismos como un escudo psicológico para aislar a la sociedad rusa de las consecuencias de su guerra en Ucrania, según The New York Times. Sin embargo, a medida que la guerra llega cada vez más al territorio ruso, la discrepancia entre la retórica oficial y la realidad se está convirtiendo en fuente de frustración para los ciudadanos rusos ordinarios, según la publicación.
El 18 de junio, Ucrania lanzó ataques con drones de largo alcance sobre Moscú utilizando casi 200 aparatos, en lo que constituyó el mayor ataque de este tipo en toda la guerra, según The New York Times. Durante días, Putin no mencionó estos ataques. Tampoco comentó cuando Ucrania prometió convertir Crimea —la península que Rusia anexó ilegalmente en 2014— en una isla bombardeándola con drones y misiles, según la fuente.
Cuando Putin apareció públicamente el martes siguiente a los ataques del 18 de junio, fue su primera aparición desde esos bombardeos. En lugar de abordar directamente los ataques, utilizó el momento para culpar a Occidente, según The New York Times.
La estrategia de comunicación del Kremlin refleja un intento sostenido de controlar la narrativa doméstica sobre un conflicto que cada vez más afecta directamente a la población rusa. La intensificación de los ataques ucranianos en territorio ruso, particularmente en la capital, hace cada vez más difícil mantener la ficción de que se trata de una operación militar limitada y controlada.
El uso de eufemismos por parte del gobierno ruso no es nuevo, pero la creciente brecha entre el lenguaje oficial y la experiencia vivida por los ciudadanos —desde escasez de combustible hasta ataques con drones en la capital— plantea desafíos para la capacidad del Kremlin de mantener el control narrativo sobre el conflicto mientras este se prolonga y se intensifica.