Rusia y Arabia Saudita estrechan lazos energéticos tras salida de Emiratos Árabes de la OPEP
Rusia y Arabia Saudita profundizan su alianza petrolera en medio de la crisis de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, tras la salida de Emiratos Árabes Unidos en mayo de 2026. Ambos países, que producen entre 9 y 10 millones de barriles diarios cada uno y representan más del 20% de la producción mundial, buscan mantener su influencia en el mercado energético global mientras el cártel enfrenta divisiones internas y la guerra en Irán bloquea el estrecho de Ormuz, según reporta Deutsche Welle.
Arabia Saudita ha designado a Rusia como país invitado del Foro Económico Internacional de San Petersburgo, programado del 3 al 6 de junio de 2026, en una señal del fortalecimiento de las relaciones bilaterales entre ambas potencias petroleras, según declaró el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.
"Es altamente simbólico que Arabia Saudita sirva como país invitado en el SPIEF en 2026 mientras celebramos el centenario del establecimiento de relaciones diplomáticas", dijo Lavrov antes del evento, según Deutsche Welle.
El foro, que el año pasado reunió a 24.200 personas de 144 países y territorios según los organizadores, aunque algunos en Occidente lo consideran un evento de propaganda rusa, congrega a líderes empresariales y políticos en un momento crítico para el mercado energético global.
**La OPEP pierde a su tercer mayor productor**
La salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP, anunciada el 28 de abril de 2026 y efectiva desde el 1 de mayo, representa un punto de inflexión histórico para el cártel petrolero, según la Fundación del Colegio de Defensa de la OTAN. Abu Dabi era el tercer mayor productor del grupo, contribuyendo aproximadamente entre 3,4 y 3,6 millones de barriles diarios, cerca del 12% de la producción interna de la OPEP antes de la escalada regional.
El anuncio se produjo justo antes de una reunión consultiva del Consejo de Cooperación del Golfo en Riad, y la salida se extiende también a la OPEP+, cortando la coordinación de Abu Dabi con actores no pertenecientes a la OPEP como Rusia que había durado una década, según la misma fuente.
Durante años, Emiratos Árabes se había sentido restringido por las estrictas cuotas de producción negociadas en Viena, que limitaban artificialmente los retornos de un programa de expansión energética doméstica de 150.000 millones de dólares, según la Fundación del Colegio de Defensa de la OTAN.
El ministro de Energía emiratí, Suhail al-Mazrouei, presentó la salida como una decisión estrictamente comercial y de política soberana, no impulsada por consideraciones políticas. Sin embargo, el momento estratégico es innegable, según la misma fuente. Sin las restricciones del cártel, Emiratos Árabes pretende monetizar agresivamente sus recursos, apuntando a una capacidad de producción de 5 millones de barriles diarios para 2027.
La salida reduce la membresía de la OPEP a 11 países. Antes de la guerra en Irán, los países de la OPEP —Irán es miembro— producían más del 35% del crudo mundial y poseían casi el 80% de las reservas probadas de petróleo del mundo, según Deutsche Welle.
**Rusia se beneficia del bloqueo del estrecho de Ormuz**
Actualmente, Rusia y otros exportadores de petróleo no pertenecientes al Golfo son los que se benefician, ya que Irán bloquea efectivamente el estrecho de Ormuz, según Mark N. Katz, investigador senior no residente del Atlantic Council, un centro de análisis con sede en Washington.
"Los compradores occidentales y otros han estado dispuestos a aumentar sus compras de petróleo ruso sancionado para prevenir un aumento dramático en el precio del petróleo, que dañaría sus economías domésticas", dijo Katz, quien ha seguido las relaciones de Moscú con Oriente Medio desde principios de los años 80, según Deutsche Welle.
El bloqueo del estrecho de Ormuz continúa interrumpiendo los flujos globales de petróleo, impulsando los precios del crudo bruscamente al alza. El crudo West Texas Intermediate se cotiza a 102,11 dólares por barril, mientras que el Brent se sitúa en 110,49 dólares por barril, según la revista PHCP Pros.
El frágil alto el fuego con Irán permanece al borde del colapso debido a continuas violaciones por parte de las fuerzas iraníes: ataques a embarcaciones comerciales, ataques que involucran activos estadounidenses y la incautación de dos buques petroleros, según la misma fuente. Cualquier escalada adicional podría resultar en la reanudación de operaciones de combate estadounidenses si Irán continúa acciones hostiles contra países vecinos, incluidos los Emiratos Árabes Unidos.
**Coordinación energética intensificada**
Entre analistas de la industria y observadores políticos no ha pasado desapercibido que Rusia y Arabia Saudita están trabajando más estrechamente que nunca. En los últimos dos años, los ministros de energía de ambos países han coordinado repetidamente la producción de petróleo, según Deutsche Welle.
El presidente ruso Vladimir Putin visitó Riad en 2019 y a finales de 2023, cuando se reunió con el príncipe heredero Mohammed bin Salman. Por separado, el ministro de Relaciones Exteriores ruso Serguéi Lavrov se ha reunido con su homólogo saudí numerosas veces en los últimos años, según la misma fuente.
Los dos países están fortaleciendo su relación directamente y a través de la alianza más informal llamada OPEP+, que consiste en miembros de la OPEP y países productores de petróleo adicionales, creada en 2016, según Deutsche Welle.
La OPEP anunció el 3 de mayo de 2026 que Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán acordaron aumentar la producción de petróleo en aproximadamente 190.000 barriles diarios durante el mes, según PHCP Pros. La alianza enfatizó que continuaría monitoreando de cerca las condiciones del mercado a través de reuniones mensuales enfocadas en estabilidad, cumplimiento y medidas de compensación de producción.
**Perspectivas económicas divergentes**
A pesar de la cooperación petrolera, las realidades económicas de ambos países difieren significativamente. Con el lento crecimiento global y un aumento en las energías renovables, hay mucho de qué hablar. Ya hace una década, Arabia Saudita presentó un programa llamado "Visión 2030" para diversificar su economía y hacerla menos dependiente del petróleo, según Deutsche Welle.
Como parte de esta visión, ha propuesto ideas como albergar grandes eventos deportivos, extraer oro, cobre y zinc, construir enormes centros de datos de inteligencia artificial o enfocarse en el turismo internacional más allá de las peregrinaciones a La Meca y Medina, según la misma fuente.
Rusia, por el contrario, sufre bajo sanciones occidentales, depende en gran medida de una "flota en la sombra" de petroleros y vende la mayor parte de su petróleo a precios con descuento. Su economía en declive no es la oportunidad de inversión que alguna vez fue, según Deutsche Welle.
"No creo que los saudíes vean a Rusia como un país atractivo para invertir en este momento", dijo Katz. "Occidente, China y otros países asiáticos ofrecen oportunidades mucho mejores para la cooperación en infraestructura, tecnología y finanzas", según la misma fuente.
**Tensiones subyacentes y objetivos divergentes**
Por ahora, parece que la alianza Rusia-Arabia Saudita se centrará en el petróleo. Ambos países probablemente se alegrarán de que la demanda global de petróleo esté pronosticada para crecer en 1,2 millones de barriles diarios en 2026 y 1,5 millones de barriles diarios el año siguiente, según el último informe mensual de la OPEP citado por Deutsche Welle.
Sin embargo, puede que no sea un camino sin obstáculos para este dúo, con tanto sucediendo en el trasfondo. Arabia Saudita está descontenta con el apoyo de Rusia a Irán. Al mismo tiempo, Rusia quiere asegurarse de que Riad no se una al régimen de sanciones occidentales relacionadas con Ucrania, según Deutsche Welle.
Cuando se trata de petróleo, Arabia Saudita también tiene objetivos a más largo plazo y está interesada en prevenir un exceso de oferta que podría llevar los precios a la baja. Rusia tiene una necesidad más a corto plazo de rellenar sus arcas, según la misma fuente.
**Rivalidad con Emiratos Árabes**
La salida de Emiratos Árabes de la OPEP representa la culminación de una competencia sistémica en múltiples frentes con Arabia Saudita, que lidera el cártel petrolero, según la Fundación del Colegio de Defensa de la OTAN. Los intereses económicos y políticos de las dos potencias del Golfo ahora divergen abiertamente en varios teatros.
La rivalidad emergió abiertamente en Yemen en diciembre pasado, pero ahora se extiende a una amplia gama de temas, desde la guerra civil en curso en Sudán hasta las diferentes posturas adoptadas hacia Irán, según la misma fuente.
Desde una perspectiva más amplia, la retirada, junto con rumores de que Emiratos Árabes puede reconsiderar su papel en otras organizaciones regionales como el Consejo de Cooperación del Golfo, dice mucho sobre el estado enfermo del multilateralismo, según la Fundación del Colegio de Defensa de la OTAN. En el caso específico de Emiratos Árabes, estas agrupaciones han demostrado ser incapaces de enfrentar los desafíos contemporáneos o proporcionar un paraguas de seguridad unificado contra la guerra asimétrica, obligando a Abu Dabi a perseguir una política exterior altamente individualizada y transaccional.
**Implicaciones para Estados Unidos**
Esto, junto con los problemas dentro de la OPEP, probablemente será bien recibido por Donald Trump, según Deutsche Welle. Mientras Estados Unidos ha buscado asociaciones con Moscú, no ha estado entusiasmado con que sus aliados hagan lo mismo, dijo Katz. "Cualquier disminución del entusiasmo saudí por hacer negocios con Rusia será vista por la administración Trump como una oportunidad para los negocios estadounidenses", según la misma fuente.
Al final, Katz no se sorprendería si la mayor cooperación de Arabia Saudita con Rusia es en realidad un deseo de obtener más atención de Washington. Es un método que Riad ha intentado "de manera intermitente desde al menos la década de 1970", dijo, según Deutsche Welle.
**Impacto en el mercado global**
El país rico en petróleo, que tiene una capacidad de reserva significativa y estaba descontento con las cuotas, puede aumentar la producción tan pronto como se abra el estrecho de Ormuz, según Deutsche Welle. Con el estrecho de Ormuz enfrentando graves interrupciones operacionales, el impacto de mercado a corto plazo de la salida de Emiratos Árabes de la OPEP probablemente permanecerá limitado, amortiguado por restricciones físicas de envío, según la Fundación del Colegio de Defensa de la OTAN.
No es la primera vez que un miembro ha dejado —o se ha reincorporado— a la OPEP, pero Emiratos Árabes ofrecía flexibilidad de producción y su salida debilitará el poder de fijación de precios del cártel a largo plazo, según Deutsche Welle.
A lo largo de los años, el poder del grupo ha disminuido debido a divisiones internas y el aumento masivo de la producción de petróleo de esquisto estadounidense, según la misma fuente.




