Rusia y Arabia Saudita profundizan su alianza petrolera en medio de la crisis de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, tras la salida de Emiratos Árabes Unidos en mayo de 2026. Ambos países, que producen entre 9 y 10 millones de barriles diarios cada uno y representan más del 20% de la producción mundial, buscan mantener su influencia en el mercado energético global mientras el cártel enfrenta divisiones internas y la guerra en Irán bloquea el estrecho de Ormuz, según reporta Deutsche Welle.