Sheinbaum exige a embajador de EE.UU. en México que no intervenga en política interna tras tensiones por narcotráfico
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reprendió este martes al embajador estadounidense Ronald Johnson por sus declaraciones sobre la lucha contra el narcotráfico, exigiéndole que se limite a la coordinación bilateral y respete los asuntos políticos internos del país. La confrontación marca un nuevo punto de tensión en las relaciones entre ambos países, que se han deteriorado desde abril tras acusaciones de injerencia estadounidense en asuntos mexicanos.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, estableció límites claros al embajador de Estados Unidos en el país, Ronald Johnson, durante su rueda de prensa matutina del martes, según reportó El País. "Lo digo respetuosamente, por recordar, que es importante que los embajadores se queden en el tema de la coordinación y la colaboración. Los embajadores tienen que ser respetuosos de los asuntos políticos internos de los países", declaró la mandataria.
La respuesta de Sheinbaum llegó horas después de que Johnson publicara en la red social X su opinión sobre los esfuerzos bilaterales contra el narcotráfico, según ambas fuentes. "La lucha contra los cárteles debería unirnos, no dividirnos. La gente a ambos lados de nuestra frontera quiere vivir segura y en paz. Merecen libertad de la intimidación, la corrupción y el miedo que infligen los cárteles", escribió el embajador. Johnson también afirmó que "cada momento dedicado a convertir este desafío de seguridad compartido en una disputa política es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra asociación y proteger a las personas a las que servimos", según The Guardian.
La confrontación se produce después de que Sheinbaum denunciara con contundencia el "injerencismo extranjero" durante un mitin en Ciudad de México el domingo, según El País. En ese discurso, la presidenta cuestionó si Estados Unidos estaba buscando influir en las elecciones mexicanas de 2027 a través de las acusaciones contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, de colaborar con narcotraficantes. "México no es piñata de nadie", subrayó Sheinbaum con una contundencia que se sale de su habitual discurso medido y frío, según la misma fuente.
Durante su intervención del domingo, Sheinbaum planteó preguntas directas sobre las intenciones estadounidenses, según The Guardian: "¿Es realmente un interés legítimo y genuino en ayudar a México? ¿O estamos viendo quizás a sectores de la extrema derecha estadounidense posicionándose antes de sus elecciones de 2026? ¿O pretenden influir en las elecciones de 2027 en nuestro país?". La presidenta calificó el caso como "un incidente de esta magnitud sin precedentes en nuestras relaciones bilaterales".
En su conferencia del martes, Sheinbaum reconoció que su gobierno y el de Estados Unidos tienen problemas compartidos en los que pueden trabajar en conjunto, como la delincuencia organizada y la violencia, según El País. "Siempre lo hemos dicho, buscamos la colaboración y la coordinación para poder avanzar conjuntamente, pero que ellos actúen en su territorio y nosotros actuemos en nuestro territorio", indicó la presidenta.
Sheinbaum recordó que el embajador de México en Estados Unidos no se mete en la política interna estadounidense, ni ninguno de los representantes diplomáticos mexicanos en los países que los acogen, según la misma fuente. "Porque nuestra constitución establece claramente la autodeterminación de los pueblos y el respeto, la no intervención", añadió, y espetó a Johnson que "se quede en el tema bilateral y que respete los asuntos internos" de México porque "los asuntos de México le corresponden a las y a los mexicanos".
Las tensiones entre México y Estados Unidos han ido en aumento durante meses debido a los esfuerzos para combatir a los grupos de narcotráfico, según The Guardian. El presidente estadounidense Donald Trump ha amenazado repetidamente con enviar tropas terrestres a México para combatir a los cárteles, y también ha acusado a políticos mexicanos de tener una "alianza intolerable" con el crimen organizado.
A lo largo de este periodo, Sheinbaum ha mantenido lo que ella misma ha llamado una "cabeza fría", según The Guardian. La presidenta ha declinado educadamente las ofertas de Trump de desplegar tropas estadounidenses y ha accedido a sus demandas: ordenó miles de tropas a la frontera con Estados Unidos para detener la migración, detuvo los envíos de petróleo a Cuba y envió casi 100 miembros de cárteles para enfrentar justicia en Estados Unidos.
Sin embargo, las relaciones comenzaron a deteriorarse en abril después de que se revelara que varios agentes de la CIA habían participado en una redada en un laboratorio de drogas en el estado de Chihuahua, sin conocimiento o aprobación del gobierno federal, una potencial violación de la constitución mexicana, según The Guardian.
Poco más de una semana después, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció cargos por narcotráfico contra el gobernador del estado de Sinaloa y otros nueve funcionarios actuales y anteriores, acusándolos de tener vínculos con el poderoso cártel de Sinaloa, según la misma fuente. El gobernador, Rubén Rocha Moya, es miembro del propio partido Morena de Sheinbaum, y fue un aliado cercano de su mentor y predecesor Andrés Manuel López Obrador.
Desde la acusación formal, las tensiones entre los dos países han alcanzado un punto de ebullición, con Sheinbaum negándose a entregar al gobernador a las autoridades estadounidenses hasta que Washington proporcione más evidencia en su contra, según The Guardian.
La semana pasada, el Congreso de México aprobó un proyecto de ley de Sheinbaum que modifica la constitución para hacer de la "interferencia extranjera" motivo para anular resultados electorales, según la misma fuente.
El intercambio entre Johnson y Sheinbaum es la última señal del aumento de las tensiones entre los dos países vecinos, según The Guardian. La confrontación pone de manifiesto el delicado equilibrio que México intenta mantener entre la cooperación en seguridad con su vecino del norte y la defensa de su soberanía nacional frente a lo que percibe como injerencia en sus asuntos internos.




