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Sociedad de San Pío X ordena cuatro obispos en Suiza desafiando al Papa León XIV

La Sociedad de San Pío X, grupo ultraconservador católico, ordenó el miércoles cuatro nuevos obispos sin el consentimiento del Papa León XIV en una ceremonia celebrada en Écône, Suiza, ante al menos 15.000 personas. El acto, calificado por el pontífice como "cismático" y de "extrema gravedad", enfrenta a los cinco obispos involucrados a la excomunión automática según el derecho canónico, profundizando una división de décadas entre el Vaticano y esta organización que rechaza las reformas modernizadoras de la Iglesia.

INTERNACIONAL1 JUL 2026

Miles de personas se congregaron en la pequeña aldea suiza de Écône para presenciar la ordenación de cuatro nuevos obispos católicos en desafío directo a una apelación del Papa León XIV, según reportaron BBC y The Guardian. Los cuatro ordenados son un estadounidense, un suizo y dos franceses, todos miembros de la Sociedad de San Pío X (SSPX, por sus siglas en inglés), también conocida como Lefebvristas en honor a su fundador Marcel Lefebvre.

La ceremonia se llevó a cabo el miércoles por la mañana bajo cielos grises alpinos, cuando cientos de sacerdotes vestidos con túnicas, portando velas y cruces y dispensando incienso, procesaron a través de la aldea hacia una carpa grande instalada en un pastizal, según BBC. Allí, los cuatro candidatos a obispo se postraron ante un altar con sus cabezas enterradas en almohadas de terciopelo rojo mientras sonaba música de órgano ceremonial y se pronunciaban los votos de ordenación en latín.

El Papa León XIV había hecho un llamado de último minuto a los líderes de la SSPX a principios de esta semana para que no procedieran con la ordenación, describiéndola como un "acto cismático" que podría "rasgar la túnica sin costuras de Cristo", según BBC. The Guardian reportó que el pontífice calificó las consagraciones como un "pecado de extrema gravedad".

Sin embargo, la sociedad desafió al Papa, considerado por millones de católicos como el representante de Dios en la Tierra. Al inicio de la misa del miércoles, un sacerdote leyó en voz alta una declaración defendiendo las consagraciones mientras lamentaba la desviación de la Iglesia católica de la tradición, según The Guardian.

"Por lo tanto, ante Dios consideramos un deber sagrado hacia la santa Iglesia y hacia las almas proceder con la consagración de obispos que son enteramente fieles a su santa tradición y a su magisterio constante", dijo el sacerdote, según The Guardian. "Consideramos que todo castigo y censura que se imponga contra este paso no tendrá validez".

El obispo Alfonso de Galarreta, quien él mismo fue consagrado sin consentimiento papal en 1988, colocó sus manos sobre la cabeza de los cuatro nuevos obispos, un ritual de imposición de manos que los católicos creen confiere el Espíritu Santo de un obispo a otro, según The Guardian.

Bajo la ley de la Iglesia católica, los cinco ahora enfrentan excomunión automática, según The Guardian. La última vez que la Sociedad ordenó nuevos obispos, en 1988, fueron inmediatamente excomulgados, según BBC. Aunque el Papa Benedicto XVI revocó la excomunión en 2009 en un intento fallido de sanar la brecha, se espera que el Papa León XIV también excluya a los nuevos obispos de la Iglesia católica.

La Sociedad de San Pío X fue fundada en 1970 en Écône por el controvertido arzobispo francés Marcel Lefebvre para oponerse a los cambios liberalizadores en la Iglesia católica, según The Guardian. La organización rechaza reformas modernizadoras clave introducidas por el Vaticano en las décadas de 1960 y 1970, incluido el permiso para celebrar misa en idiomas hablados por la congregación en lugar de solo en latín, según BBC.

La división no se trata solo del deseo de la SSPX de realizar misa únicamente en latín, según BBC. La Sociedad siempre ha querido preservar una especie de mística medieval en la que los sacerdotes, obispos, cardenales y la misa misma se ven de alguna manera más cercanos a Dios y, por lo tanto, separados de la gente común.

La SSPX ha desafiado consistentemente al Vaticano sobre múltiples políticas diseñadas para hacer que la Iglesia sea más accesible e igualitaria, incluido el establecimiento de vínculos con otras religiones, el reconocimiento del derecho a la libertad religiosa y la participación en debates sobre grandes cuestiones sociales y políticas, según BBC. Incluso se opuso a la decisión del Vaticano de que los sacerdotes miraran a la congregación al celebrar misa, prefiriendo la práctica medieval de mirar hacia el altar, de espaldas a los congregantes.

La sociedad rechaza cambios centrales que surgieron del Concilio Vaticano II, una reunión histórica del Vaticano de cardenales, patriarcas, obispos, expertos teológicos y otros entre 1962 y 1965, incluida la posibilidad de celebrar misa en idiomas locales, según The Guardian. Hasta entonces, solo se decía en latín.

Sin embargo, la transmisión en vivo de la ceremonia del miércoles, realizada en francés, fue traducida al inglés, alemán, italiano y polaco, según The Guardian. Durante el ofertorio, apareció un código QR en la pantalla para que quienes seguían remotamente pudieran hacer donaciones.

Davide Pagliarani, Superior General de la SSPX, negó estar tratando de sostener la brecha, diciendo a la congregación en Écône que la ordenación se estaba llevando a cabo "precisamente porque amamos al Papa como el vicario de Cristo, como la cabeza de la Iglesia... no queremos ver al Papa humillado más, del lado de falsos pastores que representan falsas religiones", según BBC.

El desafío plantea un desafío al Papa León XIV, quien es relativamente nuevo en el cargo, según BBC. Las ordenaciones podrían resultar ser la primera crisis significativa para el Papa León porque provocan un cisma, una ruptura intencional de la unidad de la Iglesia, según The Guardian. Desde que León fue elegido en mayo del año pasado como el primer papa norteamericano, ha hecho de la unidad de la Iglesia una prioridad y ha trabajado especialmente duro para sanar las brechas con los tradicionalistas, que se habían profundizado durante el papado de su predesor, Francisco.

Para algunos, las objeciones del Vaticano a la SSPX pueden parecer exageradas; después de todo, muchas Iglesias tienen ramas separadas, algunas más conservadoras que otras, según BBC. Pero ordenar obispos sin el consentimiento del Papa se considera una violación grave de la unidad de la Iglesia.

El choque es el primero entre el Vaticano y la SSPX desde 1988, cuando el arzobispo Marcel Lefebvre, fundador de la sociedad, y cuatro obispos que había ordenado sin el permiso del entonces papa Juan Pablo II fueron excomulgados, incluido un obispo británico, Richard Williamson, según The Guardian. En 2009, el conservador Papa Benedicto levantó las excomuniones. Poco antes, Williamson había causado indignación al negar el Holocausto.

Aunque la Sociedad es pequeña, con aproximadamente 600.000 seguidores en comparación con los más de 1.400 millones de miembros de la Iglesia católica, ahora está representada en docenas de países, incluido Estados Unidos, donde tiene seguidores entusiastas en Kansas, según BBC. The Guardian reportó que a pesar de ser un grupo disidente, la SSPX tiene un amplio alcance, ganando seguidores significativos en Estados Unidos, donde tiene una gran base de operaciones en Kansas, así como en Francia, Argentina y otros países. La orden tiene casi 1.500 sacerdotes, seminaristas y otros miembros vocacionales.

Y la SSPX claramente tiene fondos, según BBC. La ordenación fue transmitida en vivo en YouTube en siete idiomas. A los miles que acudieron a presenciarla se les ofrecieron gorras de béisbol conmemorando "Écône2026". Incluso había paquetes de regalo novedosos de vino suizo, con un costo de 92 dólares (80 libras), cada botella etiquetada con una imagen de una mitra, el sombrero en forma de corona del obispo.

Entre los presentes en la multitud se encontraban miembros del partido neofascista italiano Forza Nuova y Futuro Nazionale, una nueva fuerza de extrema derecha que amenaza las posibilidades de la primera ministra italiana Giorgia Meloni de ganar un segundo mandato en las elecciones generales del próximo año, según The Guardian.

Así que aunque el Papa León ha dejado claro que considera a los nuevos obispos como ilegítimos y su ordenación como un ataque claro a la Iglesia católica, es posible que no quiera hacer nada más para empeorar su temido cisma, según BBC.

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