SpaceX prepara la mayor salida a Bolsa de la historia con una valoración de hasta dos billones de dólares
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SpaceX prepara la mayor salida a Bolsa de la historia con una valoración de hasta dos billones de dólares

SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk, se prepara para debutar en el Nasdaq el próximo 12 de junio con una oferta pública inicial que busca recaudar hasta 75.000 millones de dólares y alcanzar una valoración de entre 1,5 y dos billones de dólares, según información presentada ante el regulador bursátil estadounidense. La operación superaría el récord de Aramco, la petrolera saudí que recaudó 26.000 millones en 2019, y convertiría a SpaceX en una de las tres mayores empresas del mundo.

NEGOCIOS30 MAY 2026

SpaceX, conocida oficialmente como Space Exploration Technologies Corp, afronta el que se ha bautizado como el mayor debut bursátil de la historia. La empresa fundada por Elon Musk en 2002 como un proyecto para realizar vuelos tripulados a Marte planea su lanzamiento definitivo en Wall Street el próximo 12 de junio, donde cotizará en el índice tecnológico Nasdaq, según informó El País.

De completarse con éxito, la valoración del imperio empresarial del magnate se acerca a los tres billones de dólares, unos 2,53 billones de euros, casi el doble del PIB de España durante un año, según el medio español. Los trabajadores e inversores que participaron en las rondas previas de financiación para hacer crecer la compañía también se harán ricos de la noche a la mañana.

La operación dejará atrás la salida al mercado de Aramco, la petrolera saudí que cosechó cerca de 26.000 millones de dólares en su salto al parqué a finales de 2019, considerado en aquella época un hito financiero mundial.

**Un conglomerado más allá de los cohetes**

SpaceX no es solo una empresa de lanzamientos de cohetes, aunque nació como tal. También es el mayor proveedor de internet satelital, gracias al servicio que proporciona Starlink, la empresa propietaria de la red de transmisores que orbitan alrededor de la Tierra para conectar zonas remotas y aisladas, según El País. Esta compañía se convirtió en estratégica tras la invasión rusa de Ucrania; cuando Moscú cortó la red terrestre, Starlink logró suministrar comunicaciones críticas para el ejército ucraniano.

En febrero pasado, SpaceX absorbió xAI, la empresa de inteligencia artificial del conglomerado que lidera Elon Musk, según la fuente. xAI creó el chatbot Grok, empleado en X, la antigua Twitter, conocido por sus meteduras de pata y escaso control ético. Acumula denuncias por generar imágenes sexualizadas de personajes conocidos y por la difusión de discursos de odio. Todos estos negocios —los cohetes, los servicios de Internet a través de Starlink, la red social X y la plataforma xAI— están bajo el mismo paraguas de SpaceX.

Además, Elon Musk siempre ha tenido una relación de simbiosis con las compañías que dirige. La conexión con Tesla y SpaceX es evidente. La compañía que nació como un fabricante de coches eléctricos proporciona infraestructura, energía y microprocesadores a la compañía que se dispone a salir a Bolsa, según El País. Ambas forman una madeja de relaciones compleja y dependiente la una de la otra.

**Competencia por el capital de los inversores**

SpaceX rivaliza con compañías como OpenAI o Anthropic por los fondos de los inversores, según el medio español. Las otras dos startups de IA también esperan saltar al parqué este otoño con recaudaciones millonarias que rivalizarán con SpaceX y con valoraciones billonarias que las situarán entre las tecnológicas más grandes del mundo. Este movimiento conjunto de las tres empresas amenaza con provocar un tsunami en los mercados financieros. Nunca en la historia se han producido movimientos de este calado con tan poca diferencia de tiempo y que requieran movilizar tanto dinero.

En esta carrera hay una competición para ver quién de estas empresas de IA puede resistir más tiempo sin salir a Bolsa. Creen que mientras más tarde lo hagan, podrán obtener una mayor valoración por la velocidad de las innovaciones tecnológicas, pero al tiempo ninguna quiere ser la última y arriesgarse a encontrar unos mercados más secos tras la cosecha de las otras dos, según El País.

La carrera no deja de ser curiosa. Los destinos de las tres compañías están entrelazados. Elon Musk, Sam Altman de OpenAI y Dario Amodei de Anthropic fueron parte del equipo fundador del primer laboratorio de inteligencia artificial sin ánimo de lucro, OpenAI. Luego llegaron los problemas. Musk acusó a Altman de prostituir el fin de la empresa para dotarla de un objetivo comercial para ganar dinero; Amodei lo acusó de no seguir principios éticos en el desarrollo de la herramienta de IA. Muchas de estas rencillas han acabado en los tribunales. De hecho, la semana pasada, Musk perdió el juicio contra Sam Altman por convertir OpenAI en una empresa en contra de los principios fundacionales. La decisión allana el camino para que OpenAI salte también al parqué, según la fuente.

**Un contexto de mercado complejo**

El momento del debut bursátil de SpaceX es complejo. Tras la guerra de Estados Unidos contra Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, los mercados están epidérmicos, con creciente desconfianza, sujetos a mucha volatilidad y escrutando cualquier nuevo evento, según El País. La operación ha coincidido con un repunte de los mercados de bonos. El bono del Tesoro de Estados Unidos a 30 años ha alcanzado estos días el mayor valor desde la crisis financiera de 2008, con una rentabilidad creciente que comienza a atraer la atención de algunos inversores. Así que el conglomerado de Elon Musk se enfrentará al mercado en un contexto en que los inversores están expectantes y en un mercado tensionado.

**Las cuentas de SpaceX: crecimiento sin rentabilidad**

La semana pasada, la compañía de cohetes de Elon Musk presentó su solicitud de salida a Bolsa ante el regulador de los mercados estadounidenses, la SEC, según la fuente. El magnate de origen sudafricano de 54 años siempre ha sido bastante opaco con las cuentas de sus compañías. Es rácano con la información que transmite al mercado y desconfía de ellos. En 2018 aseguró que había recabado el dinero para excluir a Tesla de la Bolsa, cosa que nunca ocurrió. Más tarde, cuando compró Twitter y le cambió el nombre por X, la privatizó para no tener que rendir cuentas cada tres meses ante los inversores.

La solicitud que SpaceX presentó la semana pasada ante la SEC contenía la información financiera más detallada de la compañía en años, según El País. Lo que dicen los estados financieros es que la empresa tiene un negocio creciente, pero no rentable. El año pasado facturó 18.674 millones de dólares, unos 16.000 millones de euros, lo que supone un 33% más que el año anterior. Pero aún no termina de despegar: en 2025 registró unas pérdidas de 4.937 millones de dólares, frente a un beneficio de 791 millones el ejercicio precedente. La cuestión es que los resultados no tienen pinta de mejorar a corto plazo. Solo durante el primer trimestre registró números rojos por 4.947 millones debido al elevado consumo de capital para desarrollar su negocio de inteligencia artificial, encuadrado en su filial xAI.

**Starlink: el negocio rentable**

Las cifras describen la historia de una empresa con buenas perspectivas, pero que no logra ganar dinero. No será por el aparentemente próspero negocio de conectividad de Starlink, con el que ingresó más de 11.300 millones de dólares en 2025, casi un 50% más, según la fuente. La compañía ya tiene una constelación de casi 10.000 satélites en la órbita baja de la Tierra para tejer una red de conexiones que alcanza prácticamente cualquier rincón del mundo. Gracias a ese alcance, suma 10,3 millones de clientes en 164 países de todo el planeta, lo que le permitió obtener un beneficio de 4.423 millones el año pasado.

Aunque SpaceX presenta la cifra de clientes como un éxito, no deja de ser una compañía mediana del sector en número de clientes. Queda ensombrecida por las operadoras tradicionales: las telecos estadounidenses AT&T, Verizon o Comcast duplican holgadamente las cifras de clientes de la empresa de Elon Musk, según El País. Así que, aunque Starlink va bien y tiene fortalezas diferenciales, no justifica por sí sola la enorme valoración de SpaceX.

**El negocio espacial: reputación sin beneficios**

Su negocio espacial es el que le da reputación y proyección. Esta misma semana, casualmente, coincidiendo con el anuncio de salida a Bolsa del grupo, SpaceX ha lanzado a bombo y platillo desde su base espacial en el sur de Texas su megacohete, Starship, destinado a realizar viajes espaciales, según la fuente. Se trata del propulsor más grande y potente jamás construido, con el que el hombre más rico del mundo aspira a tomar la delantera en la carrera por llevar al hombre a la Luna.

SpaceX ha transformado los viajes al espacio y ha logrado suculentos contratos con la NASA y con el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Impulsa proyectos para que muchas piezas de los lanzamientos sean reutilizadas en una estrategia de reducción de costes que lo hace muy competitivo. Además, ha aprovechado los lanzamientos para desplegar cientos de satélites de Starlink en órbita. Gracias a esos contratos obtuvo ingresos por 4.086 millones de dólares, muchos de ellos procedentes de la Administración de Donald Trump, con quien Elon mantiene una estrecha relación, según El País. Aun así, fueron insuficientes para que esta unidad de negocio arrojara resultados. Las pérdidas de la empresa de cohetes durante el año pasado ascendieron a 657 millones.

**xAI: el agujero negro financiero**

El problema de SpaceX radica en la gigantesca cantidad de dinero que requiere xAI para no perder el paso en la carrera de la inteligencia artificial en una desesperada competición con OpenAI, Anthropic o Google, entre otras, según la fuente. El sector está viviendo una época frenética, destinando ingentes recursos a desarrollar sus modelos de IA. Aunque SpaceX está desarrollando su propio chatbot, conocido como Grok, su verdadero negocio está en la construcción de centros de datos. Desarrollar la IA requiere de muchos recursos informáticos, miles de servidores en gigantescas naves industriales procesando información para entrenar el modelo. Para abaratar ese proceso, Musk planea construir algunos de estos data centers en la luna o el espacio.

Elon Musk necesita un río de liquidez para financiar sus costosos proyectos: tiene un plan para desarrollar un centro de datos en el espacio; también prevé construir una planta de fabricación de microprocesadores. Esos proyectos son a futuro y todavía no generan suficientes ingresos. Así que solo el año pasado esta filial sufrió pérdidas de 6.355 millones, según El País. Y en el primer trimestre de este año ya ha dejado un agujero muy parecido. Según los registros públicos del grupo, solo el año pasado destinó más de 20.000 millones a gastos de capital o inversiones en desarrollar sus proyectos tecnológicos más ambiciosos, casi todos relacionados con la IA; en el primer trimestre de este año ya ha consumido más de 10.000 millones.

**La promesa de un mercado de 28,5 billones**

Elon Musk trata de convencer a los inversores explicándoles que hay un mercado potencial de 28,5 billones de dólares en el desarrollo de la inteligencia artificial, según ha reflejado en los documentos oficiales. SpaceX cree que tiene una oportunidad de acaparar el 93% de ese mercado con aplicaciones empresariales de IA, que transformarán el mundo tal y como lo conocemos. "Creemos que hemos identificado el mayor mercado direccionable total procesable en la historia de la humanidad", dijo la compañía en su prospecto preliminar de salida a Bolsa, según El País. "Aprovechamos nuestros principales modelos de frontera e infraestructura informática para ofrecer aplicaciones para consumidores y empresas", agregó.

La misión de SpaceX es "hacer que la vida sea multiplanetaria, comprender la verdadera naturaleza del universo y extender la luz de la conciencia a las estrellas", escribió la compañía en el folleto bursátil. Esa visión está detrás de todo el pensamiento de Musk. Un mundo interplanetario, donde sus empresas provean las comunicaciones y los desplazamientos. Con una industria integrada detrás, con IA, chips, energía, etc., que también controlaría. Cada paso que da busca acercar más su objetivo.

Aunque ya ha construido algunos centros de datos gigantescos, como el Colossus 1 y 2 que ha levantado en Tennessee, recurre al gigantesco data center de Mississippi de Tesla y ha suscrito un lucrativo acuerdo con Anthropic por el que el creador de Claude, la herramienta de IA, le pagará unos 15.000 millones al año durante los próximos tres años, los ingresos siguen siendo insuficientes para cubrir esa necesidad de gasto de capital, según la fuente.

**Alertas sobre una posible burbuja**

El lanzamiento bursátil de SpaceX se produce cuando arrecian las voces que alertan sobre una burbuja en el sector de la inteligencia artificial, según El País. Las startups del sector que hace apenas un lustro apenas juntaban unos miles de dólares, son actuales cíclopes que luchan de forma despiadada entre ellas por atraer inversores, y que han alcanzado una valoración de más de un billón de dólares, que las sitúa entre las más poderosas del mundo.

Para lograr ese fulgurante crecimiento, estas empresas están destinando ingentes cantidades de dinero a construir centros de datos y entrenar sus modelos de IA con unas inversiones previstas de más de 750.000 millones de dólares solo este año. No hay en la historia un sector económico que consumiera tanto capital en tan poco tiempo. Mientras estas empresas queman dinero como si no hubiera mañana, los inversores siguen enfebrecidos en la apuesta de la Bolsa, en un movimiento que empieza a despertar dudas entre cada vez más analistas por las similitudes con una burbuja.

Las burbujas solo se conocen cuando explotan. Mientras el mundo ha puesto sus esperanzas en la IA. "A largo plazo, creo que la IA estará al mando, para ser totalmente sincero, no los humanos. Si la inteligencia artificial supera con creces la suma de la inteligencia humana, es difícil imaginar que algún humano llegue a estar al mando. Así que solo tenemos que asegurarnos de que la IA sea amigable", dijo Musk hace unos meses a los inversores, según El País.

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30 may 2026
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SpaceX, conocida oficialmente como Space Exploration Technologies Corp, afronta el que se ha bautizado como el mayor debut bursátil de la historia. La empresa fundada por Elon Musk en 2002 como un proyecto para realizar vuelos tripulados a Marte planea su lanzamiento definitivo en Wall Street el próximo 12 de junio, donde cotizará en el índice tecnológico Nasdaq, según informó El País.

De completarse con éxito, la valoración del imperio empresarial del magnate se acerca a los tres billones de dólares, unos 2,53 billones de euros, casi el doble del PIB de España durante un año, según el medio español. Los trabajadores e inversores que participaron en las rondas previas de financiación para hacer crecer la compañía también se harán ricos de la noche a la mañana.

La operación dejará atrás la salida al mercado de Aramco, la petrolera saudí que cosechó cerca de 26.000 millones de dólares en su salto al parqué a finales de 2019, considerado en aquella época un hito financiero mundial.

**Un conglomerado más allá de los cohetes**

SpaceX no es solo una empresa de lanzamientos de cohetes, aunque nació como tal. También es el mayor proveedor de internet satelital, gracias al servicio que proporciona Starlink, la empresa propietaria de la red de transmisores que orbitan alrededor de la Tierra para conectar zonas remotas y aisladas, según El País. Esta compañía se convirtió en estratégica tras la invasión rusa de Ucrania; cuando Moscú cortó la red terrestre, Starlink logró suministrar comunicaciones críticas para el ejército ucraniano.

En febrero pasado, SpaceX absorbió xAI, la empresa de inteligencia artificial del conglomerado que lidera Elon Musk, según la fuente. xAI creó el chatbot Grok, empleado en X, la antigua Twitter, conocido por sus meteduras de pata y escaso control ético. Acumula denuncias por generar imágenes sexualizadas de personajes conocidos y por la difusión de discursos de odio. Todos estos negocios —los cohetes, los servicios de Internet a través de Starlink, la red social X y la plataforma xAI— están bajo el mismo paraguas de SpaceX.

Además, Elon Musk siempre ha tenido una relación de simbiosis con las compañías que dirige. La conexión con Tesla y SpaceX es evidente. La compañía que nació como un fabricante de coches eléctricos proporciona infraestructura, energía y microprocesadores a la compañía que se dispone a salir a Bolsa, según El País. Ambas forman una madeja de relaciones compleja y dependiente la una de la otra.

**Competencia por el capital de los inversores**

SpaceX rivaliza con compañías como OpenAI o Anthropic por los fondos de los inversores, según el medio español. Las otras dos startups de IA también esperan saltar al parqué este otoño con recaudaciones millonarias que rivalizarán con SpaceX y con valoraciones billonarias que las situarán entre las tecnológicas más grandes del mundo. Este movimiento conjunto de las tres empresas amenaza con provocar un tsunami en los mercados financieros. Nunca en la historia se han producido movimientos de este calado con tan poca diferencia de tiempo y que requieran movilizar tanto dinero.

En esta carrera hay una competición para ver quién de estas empresas de IA puede resistir más tiempo sin salir a Bolsa. Creen que mientras más tarde lo hagan, podrán obtener una mayor valoración por la velocidad de las innovaciones tecnológicas, pero al tiempo ninguna quiere ser la última y arriesgarse a encontrar unos mercados más secos tras la cosecha de las otras dos, según El País.

La carrera no deja de ser curiosa. Los destinos de las tres compañías están entrelazados. Elon Musk, Sam Altman de OpenAI y Dario Amodei de Anthropic fueron parte del equipo fundador del primer laboratorio de inteligencia artificial sin ánimo de lucro, OpenAI. Luego llegaron los problemas. Musk acusó a Altman de prostituir el fin de la empresa para dotarla de un objetivo comercial para ganar dinero; Amodei lo acusó de no seguir principios éticos en el desarrollo de la herramienta de IA. Muchas de estas rencillas han acabado en los tribunales. De hecho, la semana pasada, Musk perdió el juicio contra Sam Altman por convertir OpenAI en una empresa en contra de los principios fundacionales. La decisión allana el camino para que OpenAI salte también al parqué, según la fuente.

**Un contexto de mercado complejo**

El momento del debut bursátil de SpaceX es complejo. Tras la guerra de Estados Unidos contra Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, los mercados están epidérmicos, con creciente desconfianza, sujetos a mucha volatilidad y escrutando cualquier nuevo evento, según El País. La operación ha coincidido con un repunte de los mercados de bonos. El bono del Tesoro de Estados Unidos a 30 años ha alcanzado estos días el mayor valor desde la crisis financiera de 2008, con una rentabilidad creciente que comienza a atraer la atención de algunos inversores. Así que el conglomerado de Elon Musk se enfrentará al mercado en un contexto en que los inversores están expectantes y en un mercado tensionado.

**Las cuentas de SpaceX: crecimiento sin rentabilidad**

La semana pasada, la compañía de cohetes de Elon Musk presentó su solicitud de salida a Bolsa ante el regulador de los mercados estadounidenses, la SEC, según la fuente. El magnate de origen sudafricano de 54 años siempre ha sido bastante opaco con las cuentas de sus compañías. Es rácano con la información que transmite al mercado y desconfía de ellos. En 2018 aseguró que había recabado el dinero para excluir a Tesla de la Bolsa, cosa que nunca ocurrió. Más tarde, cuando compró Twitter y le cambió el nombre por X, la privatizó para no tener que rendir cuentas cada tres meses ante los inversores.

La solicitud que SpaceX presentó la semana pasada ante la SEC contenía la información financiera más detallada de la compañía en años, según El País. Lo que dicen los estados financieros es que la empresa tiene un negocio creciente, pero no rentable. El año pasado facturó 18.674 millones de dólares, unos 16.000 millones de euros, lo que supone un 33% más que el año anterior. Pero aún no termina de despegar: en 2025 registró unas pérdidas de 4.937 millones de dólares, frente a un beneficio de 791 millones el ejercicio precedente. La cuestión es que los resultados no tienen pinta de mejorar a corto plazo. Solo durante el primer trimestre registró números rojos por 4.947 millones debido al elevado consumo de capital para desarrollar su negocio de inteligencia artificial, encuadrado en su filial xAI.

**Starlink: el negocio rentable**

Las cifras describen la historia de una empresa con buenas perspectivas, pero que no logra ganar dinero. No será por el aparentemente próspero negocio de conectividad de Starlink, con el que ingresó más de 11.300 millones de dólares en 2025, casi un 50% más, según la fuente. La compañía ya tiene una constelación de casi 10.000 satélites en la órbita baja de la Tierra para tejer una red de conexiones que alcanza prácticamente cualquier rincón del mundo. Gracias a ese alcance, suma 10,3 millones de clientes en 164 países de todo el planeta, lo que le permitió obtener un beneficio de 4.423 millones el año pasado.

Aunque SpaceX presenta la cifra de clientes como un éxito, no deja de ser una compañía mediana del sector en número de clientes. Queda ensombrecida por las operadoras tradicionales: las telecos estadounidenses AT&T, Verizon o Comcast duplican holgadamente las cifras de clientes de la empresa de Elon Musk, según El País. Así que, aunque Starlink va bien y tiene fortalezas diferenciales, no justifica por sí sola la enorme valoración de SpaceX.

**El negocio espacial: reputación sin beneficios**

Su negocio espacial es el que le da reputación y proyección. Esta misma semana, casualmente, coincidiendo con el anuncio de salida a Bolsa del grupo, SpaceX ha lanzado a bombo y platillo desde su base espacial en el sur de Texas su megacohete, Starship, destinado a realizar viajes espaciales, según la fuente. Se trata del propulsor más grande y potente jamás construido, con el que el hombre más rico del mundo aspira a tomar la delantera en la carrera por llevar al hombre a la Luna.

SpaceX ha transformado los viajes al espacio y ha logrado suculentos contratos con la NASA y con el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Impulsa proyectos para que muchas piezas de los lanzamientos sean reutilizadas en una estrategia de reducción de costes que lo hace muy competitivo. Además, ha aprovechado los lanzamientos para desplegar cientos de satélites de Starlink en órbita. Gracias a esos contratos obtuvo ingresos por 4.086 millones de dólares, muchos de ellos procedentes de la Administración de Donald Trump, con quien Elon mantiene una estrecha relación, según El País. Aun así, fueron insuficientes para que esta unidad de negocio arrojara resultados. Las pérdidas de la empresa de cohetes durante el año pasado ascendieron a 657 millones.

**xAI: el agujero negro financiero**

El problema de SpaceX radica en la gigantesca cantidad de dinero que requiere xAI para no perder el paso en la carrera de la inteligencia artificial en una desesperada competición con OpenAI, Anthropic o Google, entre otras, según la fuente. El sector está viviendo una época frenética, destinando ingentes recursos a desarrollar sus modelos de IA. Aunque SpaceX está desarrollando su propio chatbot, conocido como Grok, su verdadero negocio está en la construcción de centros de datos. Desarrollar la IA requiere de muchos recursos informáticos, miles de servidores en gigantescas naves industriales procesando información para entrenar el modelo. Para abaratar ese proceso, Musk planea construir algunos de estos data centers en la luna o el espacio.

Elon Musk necesita un río de liquidez para financiar sus costosos proyectos: tiene un plan para desarrollar un centro de datos en el espacio; también prevé construir una planta de fabricación de microprocesadores. Esos proyectos son a futuro y todavía no generan suficientes ingresos. Así que solo el año pasado esta filial sufrió pérdidas de 6.355 millones, según El País. Y en el primer trimestre de este año ya ha dejado un agujero muy parecido. Según los registros públicos del grupo, solo el año pasado destinó más de 20.000 millones a gastos de capital o inversiones en desarrollar sus proyectos tecnológicos más ambiciosos, casi todos relacionados con la IA; en el primer trimestre de este año ya ha consumido más de 10.000 millones.

**La promesa de un mercado de 28,5 billones**

Elon Musk trata de convencer a los inversores explicándoles que hay un mercado potencial de 28,5 billones de dólares en el desarrollo de la inteligencia artificial, según ha reflejado en los documentos oficiales. SpaceX cree que tiene una oportunidad de acaparar el 93% de ese mercado con aplicaciones empresariales de IA, que transformarán el mundo tal y como lo conocemos. "Creemos que hemos identificado el mayor mercado direccionable total procesable en la historia de la humanidad", dijo la compañía en su prospecto preliminar de salida a Bolsa, según El País. "Aprovechamos nuestros principales modelos de frontera e infraestructura informática para ofrecer aplicaciones para consumidores y empresas", agregó.

La misión de SpaceX es "hacer que la vida sea multiplanetaria, comprender la verdadera naturaleza del universo y extender la luz de la conciencia a las estrellas", escribió la compañía en el folleto bursátil. Esa visión está detrás de todo el pensamiento de Musk. Un mundo interplanetario, donde sus empresas provean las comunicaciones y los desplazamientos. Con una industria integrada detrás, con IA, chips, energía, etc., que también controlaría. Cada paso que da busca acercar más su objetivo.

Aunque ya ha construido algunos centros de datos gigantescos, como el Colossus 1 y 2 que ha levantado en Tennessee, recurre al gigantesco data center de Mississippi de Tesla y ha suscrito un lucrativo acuerdo con Anthropic por el que el creador de Claude, la herramienta de IA, le pagará unos 15.000 millones al año durante los próximos tres años, los ingresos siguen siendo insuficientes para cubrir esa necesidad de gasto de capital, según la fuente.

**Alertas sobre una posible burbuja**

El lanzamiento bursátil de SpaceX se produce cuando arrecian las voces que alertan sobre una burbuja en el sector de la inteligencia artificial, según El País. Las startups del sector que hace apenas un lustro apenas juntaban unos miles de dólares, son actuales cíclopes que luchan de forma despiadada entre ellas por atraer inversores, y que han alcanzado una valoración de más de un billón de dólares, que las sitúa entre las más poderosas del mundo.

Para lograr ese fulgurante crecimiento, estas empresas están destinando ingentes cantidades de dinero a construir centros de datos y entrenar sus modelos de IA con unas inversiones previstas de más de 750.000 millones de dólares solo este año. No hay en la historia un sector económico que consumiera tanto capital en tan poco tiempo. Mientras estas empresas queman dinero como si no hubiera mañana, los inversores siguen enfebrecidos en la apuesta de la Bolsa, en un movimiento que empieza a despertar dudas entre cada vez más analistas por las similitudes con una burbuja.

Las burbujas solo se conocen cuando explotan. Mientras el mundo ha puesto sus esperanzas en la IA. "A largo plazo, creo que la IA estará al mando, para ser totalmente sincero, no los humanos. Si la inteligencia artificial supera con creces la suma de la inteligencia humana, es difícil imaginar que algún humano llegue a estar al mando. Así que solo tenemos que asegurarnos de que la IA sea amigable", dijo Musk hace unos meses a los inversores, según El País.

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