La ministra de Energía sueca, Ebba Busch, quien también es viceprimera ministra, presentó la nueva estrategia enfatizando que "Suecia debe convertirse en una nación minera líder" según DW. Busch indicó que el gobierno pretende "agilizar los procedimientos de autorización para que las decisiones se tomen más rápidamente".
La funcionaria argumentó que esta medida "puede contribuir significativamente a las capacidades de defensa de Suecia, la Unión Europea y la OTAN", calificando la dependencia de la industria europea de China como un "riesgo sistémico" según las fuentes.
Suecia posee credenciales mineras de larga trayectoria en Europa. Desde el siglo X, cuando se abrió la vasta mina de cobre de Falun, el país ha sido un gigante minero continental. En su apogeo, la mina de Falun producía aproximadamente dos tercios del cobre europeo. El color rojo distintivo conocido como Rojo Falun, que adorna muchas casas, iglesias y otros edificios en el país, proviene de esta mina histórica, ahora convertida en museo y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
La mina moderna más importante de Suecia es la vasta operación de hierro de LKAB en Kiruna, ubicada en el Círculo Ártico. Según las fuentes, Suecia posee aproximadamente el 60% de los depósitos de hierro conocidos de Europa y, a partir de 2021, era responsable de alrededor del 90% de la extracción de hierro continental, con aproximadamente un tercio proveniente únicamente de Kiruna.
La ciudad minera congelada de Kiruna ha generado titulares en años recientes debido a la necesidad de reubicar viviendas y edificios, incluyendo la iglesia, causada por el hundimiento del terreno derivado de la operación minera masiva que literalmente socava la ciudad.
Más del 90% de las minas de Suecia operan en la región escasamente poblada y rica en recursos de Norrland en Sapmi, territorio tradicional del pueblo Sami. Esta es un área de tensión significativa, ya que el pueblo Sami, dedicado al pastoreo de renos, advierte que la expansión minera podría significar el fin de su forma de vida tradicional.
Cerca de la mina de Kiruna se encuentra el hallazgo Per Geijer, un proyecto insignia de la Unión Europea que busca reducir la dependencia mineral de China. En esta área se han identificado aproximadamente 1.2 mil millones de toneladas de recursos minerales, incluyendo alrededor de 2.2 millones de toneladas de óxidos de tierras raras, según DW.
El grupo minero LKAB está examinando el potencial del depósito, pero estima que obtener permisos para excavar en tierras Sami podría tomar 10 años. Esta estimación subraya los desafíos regulatorios y de consulta con pueblos indígenas que enfrenta la expansión minera sueca.
Busch también indicó que el gobierno está considerando establecer una empresa de inversión estatal para el sector minero. "Hoy, para ser claros, el gobierno carece de herramientas concretas para contribuir sabiamente a acelerar y atraer inversiones en proyectos estratégicos cruciales", afirmó la ministra según las fuentes.
De los 47 proyectos estratégicos de la Unión Europea dirigidos a reducir la dependencia mineral de China, cuatro están ubicados en Suecia, lo que posiciona al país como un actor clave en los esfuerzos europeos de diversificación de suministros.
La estrategia sueca refleja una tendencia más amplia en Europa y Occidente de buscar alternativas a la dependencia de China en minerales críticos. Los minerales de tierras raras son componentes esenciales en tecnologías modernas, desde imanes permanentes en turbinas eólicas hasta componentes de defensa avanzada. La concentración de la capacidad de refinación en China ha generado preocupaciones sobre vulnerabilidades en las cadenas de suministro globales, especialmente en contextos de tensiones geopolíticas.
Sin embargo, la expansión minera en Suecia enfrenta obstáculos significativos. Además de los desafíos regulatorios, existe una tensión fundamental entre los objetivos de seguridad nacional y la protección de los derechos y territorios de los pueblos indígenas Sami. La flexibilización de los permisos mineros podría acelerar proyectos como el Per Geijer, pero también intensificaría los conflictos con las comunidades Sami que dependen de sus territorios tradicionales para el pastoreo de renos y otras actividades económicas ancestrales.

