Internacional

Talibanes disparan contra manifestantes en Afganistán tras detenciones masivas de mujeres sin burka

Decenas de hombres y mujeres desafiaron este martes a los talibanes en la ciudad afgana de Herat para protestar contra la detención de al menos 48 mujeres acusadas de llevar un "hiyab inadecuado", según la ONG Femena. Las fuerzas fundamentalistas respondieron abriendo fuego contra los manifestantes, golpeándolos brutalmente y ejecutando nuevos arrestos, según vídeos difundidos en redes sociales y medios locales. Las detenciones comenzaron tras una directiva que, en la práctica, impone el uso del burka en esa provincia.

INTERNACIONAL9 JUN 2026

Los manifestantes coreaban lemas como "Pan, trabajo y libertad" y "Educación" cuando los talibanes abrieron fuego contra ellos, según vídeos difundidos en redes sociales y medios locales afganos. Las imágenes muestran a militantes golpeando brutalmente a un joven en el suelo y a otro talibán persiguiendo y disparando contra un grupo de personas que huía por un callejón.

Según el diario afgano Hasht-e Subh y varios medios de la diáspora del país, los disparos y las palizas, incluso a culatazos, provocaron varios heridos y nuevos arrestos ejecutados con gran violencia. El relator especial de la ONU para Afganistán, Richard Bennett, condenó en un mensaje en redes sociales "el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes aparentemente pacíficos" en Herat.

**Al menos 48 mujeres detenidas en redadas callejeras**

Según una investigación de la ONG Femena, con sede en Estados Unidos, "al menos 48 mujeres han sido secuestradas en plena calle" por los talibanes en Herat con el pretexto de portar un "hiyab inadecuado", según confirmó por correo Zubaida Akbar, directora de programas para Afganistán de esa organización.

"Lo denomino secuestro porque los talibanes no son un Gobierno legítimo y carecen de un sistema jurídico justo", explicó Akbar, ella misma de nacionalidad afgana. Según diversos testigos, todas esas mujeres iban cubiertas de la cabeza a los pies, tal y como les obliga el rígido código de vestimenta de los fundamentalistas.

"Esta no es la primera vez que los talibanes secuestran a grupos de mujeres en la calle, las empujan a la fuerza a vehículos y las encarcelan sin permitirles ponerse en contacto con sus familias. Estas acciones forman parte de ataques selectivos y de un sistema más amplio de persecución por motivos de género", denunció la activista.

**Nueva directiva impone el burka en la práctica**

Las redadas en Herat, que los talibanes desmintieron luego calificándolas de "rumores", empezaron el pasado sábado, después de que, la víspera, el Departamento para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio de los talibanes —la policía de la moralidad— en esa ciudad emitiera una directiva restringiendo aún más su ya rigidísimo código de vestimenta.

El texto advertía a las afganas de que serían arrestadas y encarceladas si aparecían en público sin cumplir las normas sobre el uso del hiyab. Cuando los talibanes se refieren al hiyab —o al "buen" o "mal" hiyab— no aluden solo al velo islámico que cubre la cabeza y el cuello sino a todas sus reglas de vestimenta. En la práctica, según el diario afgano citado, esa orden de los talibanes de Herat impone a las afganas de esa provincia el uso del burka, esa prenda que, a modo de sábana, cubre incluso los ojos con una especie de rejilla.

La ley de moralidad sancionada por los fundamentalistas en 2024 obliga a las mujeres a llevar todo el cuerpo y la cara cubiertos, salvo los ojos. No les impone el burka, algo a lo que sí estuvieron obligadas durante el primer periodo de los fundamentalistas en el poder, entre 1996 y 2001. Las afganas, al menos teóricamente, pueden optar por cubrirse con otro tipo de atuendo, siempre que este sea amplio y no muestre en absoluto sus formas, sea de color oscuro o negro y las tape de la cabeza a los pies, incluido el rostro, exceptuando los ojos.

Sin embargo, los talibanes ya han dejado claro que el burka —o chadorí, como le llaman los afganos— es la indumentaria que consideran ideal para las mujeres y las niñas, excepto las que son de muy corta edad.

**Detenciones violentas y clima de terror**

Una testigo presencial del primer día de detenciones en Herat declaró al Hasht-e Subh que las mujeres que se resistieron al arresto fueron golpeadas y arrojadas a la fuerza a vehículos, incluidas varias ancianas que, según esta mujer, incluso se desmayaron del miedo. Esta afgana y otras citadas por el diario relataron que, nada más divulgarse la orden sobre el hiyab el pasado viernes, agentes de la policía de la moralidad en moto empezaron a patrullar las calles de Herat en busca de afganas sin burka para detenerlas.

Herat es una provincia de Afganistán donde las mujeres tradicionalmente han vestido lo que llaman manteau, es decir, un abrigo amplio que tapa los brazos y las piernas hasta más abajo de las rodillas, acompañado de un velo que cubre el cabello y el cuello. Pero incluso esa indumentaria tan recatada les parece indecente a los talibanes.

La consecuencia de estas redadas y de la oleada de detenciones de mujeres y niñas, según confirmaron las testigos citadas por el Hash-e Subh, es que, en los últimos días, la presencia de afganas en las calles se ha reducido a unas pocas que sí llevan burka. En realidad, subrayó Akbar, la trabajadora de Femena, el objetivo final de los talibanes es "infundir miedo y eliminar a las mujeres de los espacios públicos".

**Cierre de espacios para mujeres y suspensión de actividades**

Las crecientes restricciones que los talibanes están imponiendo a las mujeres de Herat no se limitan a convertirlas en sombras bajo un burka. En una sesión en la sede central de Naciones Unidas en Nueva York el pasado lunes, Georgette Gagnon, representante especial adjunta para Afganistán de la ONU, no solo confirmó "decenas de detenciones" por la cuestión de la indumentaria, incluidas de las ya muy escasas "trabajadoras del ámbito sanitario": también relató cómo, en las últimas semanas, los talibanes han redoblado su ofensiva contra las escasas iniciativas que aún permiten a un número limitado de afganas formarse o trabajar.

"Las actividades de apoyo a las mujeres y las niñas", denunció Gagnon en la sede de la ONU, "siguen viéndose afectadas de manera desproporcionada por las restricciones impuestas por las autoridades de facto [los talibanes], con el cierre de al menos seis espacios para mujeres en la provincia de Herat desde marzo y la suspensión de las actividades de subsistencia para las mujeres".

**Cinco años de prohibiciones sistemáticas**

En los cinco años de poder de los fundamentalistas, que se cumplirán el próximo 15 de agosto, los exguerrilleros han prohibido a las afganas estudiar a partir de los 12 años, trabajar —con escasas excepciones—, hablar en público, viajar sin un guardián masculino e incluso hablar en público, mirar a los hombres y asomarse a las ventanas. También han legalizado el matrimonio infantil y la violencia machista. Romperle el brazo a una mujer sale más barato —15 días de cárcel en el peor de los casos— que pegarle a un camello, una infracción castigada con hasta cinco meses de prisión.

**Críticas a la comunidad internacional**

"La ONU debe presionar a los talibanes por su acoso continuo a las mujeres y hacerles rendir cuentas", criticó la directora de programas para Afganistán de Femena. Luego añadió: "Esto está ocurriendo mientras la UE se prepara para volver a desplegar la alfombra roja ante los talibanes".

Zubaida Akbar se refiere a la invitación a Bruselas para este mes de junio a una delegación de talibanes formulada recientemente por la Comisión Europea. A instancias de una veintena de Estados miembros, la UE se reunirá con los fundamentalistas para promover la expulsión de migrantes afganos. Esa invitación ha suscitado escándalo entre muchos afganos de la diáspora, que consideran que equivale a legitimar a los fundamentalistas como gobernantes de Afganistán.

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Talibanes disparan contra manifestantes en Afganistán tras detenciones masivas de mujeres sin burka

Decenas de hombres y mujeres desafiaron este martes a los talibanes en la ciudad afgana de Herat para protestar contra la detención de al menos 48 mujeres acusadas de llevar un "hiyab inadecuado", según la ONG Femena. Las fuerzas fundamentalistas respondieron abriendo fuego contra los manifestantes, golpeándolos brutalmente y ejecutando nuevos arrestos, según vídeos difundidos en redes sociales y medios locales. Las detenciones comenzaron tras una directiva que, en la práctica, impone el uso del burka en esa provincia.

9 jun 2026
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Los manifestantes coreaban lemas como "Pan, trabajo y libertad" y "Educación" cuando los talibanes abrieron fuego contra ellos, según vídeos difundidos en redes sociales y medios locales afganos. Las imágenes muestran a militantes golpeando brutalmente a un joven en el suelo y a otro talibán persiguiendo y disparando contra un grupo de personas que huía por un callejón.

Según el diario afgano Hasht-e Subh y varios medios de la diáspora del país, los disparos y las palizas, incluso a culatazos, provocaron varios heridos y nuevos arrestos ejecutados con gran violencia. El relator especial de la ONU para Afganistán, Richard Bennett, condenó en un mensaje en redes sociales "el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes aparentemente pacíficos" en Herat.

**Al menos 48 mujeres detenidas en redadas callejeras**

Según una investigación de la ONG Femena, con sede en Estados Unidos, "al menos 48 mujeres han sido secuestradas en plena calle" por los talibanes en Herat con el pretexto de portar un "hiyab inadecuado", según confirmó por correo Zubaida Akbar, directora de programas para Afganistán de esa organización.

"Lo denomino secuestro porque los talibanes no son un Gobierno legítimo y carecen de un sistema jurídico justo", explicó Akbar, ella misma de nacionalidad afgana. Según diversos testigos, todas esas mujeres iban cubiertas de la cabeza a los pies, tal y como les obliga el rígido código de vestimenta de los fundamentalistas.

"Esta no es la primera vez que los talibanes secuestran a grupos de mujeres en la calle, las empujan a la fuerza a vehículos y las encarcelan sin permitirles ponerse en contacto con sus familias. Estas acciones forman parte de ataques selectivos y de un sistema más amplio de persecución por motivos de género", denunció la activista.

**Nueva directiva impone el burka en la práctica**

Las redadas en Herat, que los talibanes desmintieron luego calificándolas de "rumores", empezaron el pasado sábado, después de que, la víspera, el Departamento para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio de los talibanes —la policía de la moralidad— en esa ciudad emitiera una directiva restringiendo aún más su ya rigidísimo código de vestimenta.

El texto advertía a las afganas de que serían arrestadas y encarceladas si aparecían en público sin cumplir las normas sobre el uso del hiyab. Cuando los talibanes se refieren al hiyab —o al "buen" o "mal" hiyab— no aluden solo al velo islámico que cubre la cabeza y el cuello sino a todas sus reglas de vestimenta. En la práctica, según el diario afgano citado, esa orden de los talibanes de Herat impone a las afganas de esa provincia el uso del burka, esa prenda que, a modo de sábana, cubre incluso los ojos con una especie de rejilla.

La ley de moralidad sancionada por los fundamentalistas en 2024 obliga a las mujeres a llevar todo el cuerpo y la cara cubiertos, salvo los ojos. No les impone el burka, algo a lo que sí estuvieron obligadas durante el primer periodo de los fundamentalistas en el poder, entre 1996 y 2001. Las afganas, al menos teóricamente, pueden optar por cubrirse con otro tipo de atuendo, siempre que este sea amplio y no muestre en absoluto sus formas, sea de color oscuro o negro y las tape de la cabeza a los pies, incluido el rostro, exceptuando los ojos.

Sin embargo, los talibanes ya han dejado claro que el burka —o chadorí, como le llaman los afganos— es la indumentaria que consideran ideal para las mujeres y las niñas, excepto las que son de muy corta edad.

**Detenciones violentas y clima de terror**

Una testigo presencial del primer día de detenciones en Herat declaró al Hasht-e Subh que las mujeres que se resistieron al arresto fueron golpeadas y arrojadas a la fuerza a vehículos, incluidas varias ancianas que, según esta mujer, incluso se desmayaron del miedo. Esta afgana y otras citadas por el diario relataron que, nada más divulgarse la orden sobre el hiyab el pasado viernes, agentes de la policía de la moralidad en moto empezaron a patrullar las calles de Herat en busca de afganas sin burka para detenerlas.

Herat es una provincia de Afganistán donde las mujeres tradicionalmente han vestido lo que llaman manteau, es decir, un abrigo amplio que tapa los brazos y las piernas hasta más abajo de las rodillas, acompañado de un velo que cubre el cabello y el cuello. Pero incluso esa indumentaria tan recatada les parece indecente a los talibanes.

La consecuencia de estas redadas y de la oleada de detenciones de mujeres y niñas, según confirmaron las testigos citadas por el Hash-e Subh, es que, en los últimos días, la presencia de afganas en las calles se ha reducido a unas pocas que sí llevan burka. En realidad, subrayó Akbar, la trabajadora de Femena, el objetivo final de los talibanes es "infundir miedo y eliminar a las mujeres de los espacios públicos".

**Cierre de espacios para mujeres y suspensión de actividades**

Las crecientes restricciones que los talibanes están imponiendo a las mujeres de Herat no se limitan a convertirlas en sombras bajo un burka. En una sesión en la sede central de Naciones Unidas en Nueva York el pasado lunes, Georgette Gagnon, representante especial adjunta para Afganistán de la ONU, no solo confirmó "decenas de detenciones" por la cuestión de la indumentaria, incluidas de las ya muy escasas "trabajadoras del ámbito sanitario": también relató cómo, en las últimas semanas, los talibanes han redoblado su ofensiva contra las escasas iniciativas que aún permiten a un número limitado de afganas formarse o trabajar.

"Las actividades de apoyo a las mujeres y las niñas", denunció Gagnon en la sede de la ONU, "siguen viéndose afectadas de manera desproporcionada por las restricciones impuestas por las autoridades de facto [los talibanes], con el cierre de al menos seis espacios para mujeres en la provincia de Herat desde marzo y la suspensión de las actividades de subsistencia para las mujeres".

**Cinco años de prohibiciones sistemáticas**

En los cinco años de poder de los fundamentalistas, que se cumplirán el próximo 15 de agosto, los exguerrilleros han prohibido a las afganas estudiar a partir de los 12 años, trabajar —con escasas excepciones—, hablar en público, viajar sin un guardián masculino e incluso hablar en público, mirar a los hombres y asomarse a las ventanas. También han legalizado el matrimonio infantil y la violencia machista. Romperle el brazo a una mujer sale más barato —15 días de cárcel en el peor de los casos— que pegarle a un camello, una infracción castigada con hasta cinco meses de prisión.

**Críticas a la comunidad internacional**

"La ONU debe presionar a los talibanes por su acoso continuo a las mujeres y hacerles rendir cuentas", criticó la directora de programas para Afganistán de Femena. Luego añadió: "Esto está ocurriendo mientras la UE se prepara para volver a desplegar la alfombra roja ante los talibanes".

Zubaida Akbar se refiere a la invitación a Bruselas para este mes de junio a una delegación de talibanes formulada recientemente por la Comisión Europea. A instancias de una veintena de Estados miembros, la UE se reunirá con los fundamentalistas para promover la expulsión de migrantes afganos. Esa invitación ha suscitado escándalo entre muchos afganos de la diáspora, que consideran que equivale a legitimar a los fundamentalistas como gobernantes de Afganistán.

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