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Terremoto en Venezuela deja al menos 1.450 muertos y expone la fragilidad del Estado tras la captura de Maduro

Dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron Venezuela el miércoles pasado, dejando al menos 1.450 muertos, decenas de miles de desaparecidos y más de 3.000 heridos, según reportes oficiales. La catástrofe, la mayor desde 1900 en el país, ha expuesto la incapacidad del gobierno de Delcy Rodríguez para responder a emergencias tras años de colapso institucional, mientras crece la presión sobre la administración Trump para cumplir sus promesas de "liberar prosperidad" en la nación sudamericana.

INTERNACIONAL29 JUN 2026

Los dos sismos consecutivos que golpearon Venezuela momentos uno del otro el miércoles pasado fueron los más grandes registrados en el país desde 1900, con magnitudes de 7.2 y 7.5, según datos oficiales. Las réplicas continuaron hasta el lunes, agravando una situación humanitaria que se deteriora rápidamente.

El saldo humano es devastador. Al menos 1.450 personas han muerto, con decenas de miles reportadas como desaparecidas y más de 3.000 heridas, según las cifras disponibles. La Organización de las Naciones Unidas estima que los daños ascienden a 6.700 millones de dólares, equivalentes al 6% del Producto Interno Bruto del país, incluyendo infraestructura crítica. Treinta y ocho hospitales necesitan reparaciones, según reportes oficiales.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia informó que 1,8 millones de personas necesitan ayuda humanitaria inmediata. Los temblores fueron superficiales, un tipo de sismo que suele causar más destrucción que los de magnitud similar pero más profundos.

RESPUESTA GUBERNAMENTAL DEFICIENTE

La reacción oficial ha sido lenta y desorganizada, en marcado contraste con la urgencia mostrada por trabajadores voluntarios de rescate y ayuda. Sobrevivientes abuchearon a Delcy Rodríguez, la presidenta en funciones, cuando recorrió una zona gravemente afectada de Caracas. Las comunidades sienten que han sido abandonadas a su suerte.

A pesar de algunos rescates notables en los últimos días que trajeron esperanza incluso después de cerrada la ventana de 72 horas considerada crucial para salvar vidas, el panorama general no favorece a los líderes venezolanos. El terremoto ha evidenciado cómo el dinero ha sido destinado a las fuerzas de seguridad, especialmente militares, en lugar de servicios de respuesta a emergencias. El régimen está equipado para obstruir y reprimir a su pueblo, pero no para ayudarlo.

Como escribió el politólogo Orlando J Pérez: "Los desastres obligan a un gobierno a mostrar lo que realmente puede hacer, y lo que ha estado haciendo todo el tiempo con el dinero público". Esto puede moldear profundamente la trayectoria política de un país.

CONTEXTO DE CRISIS PERMANENTE

Años de mala gestión estatal, cleptocracia y sanciones estadounidenses han dejado al 80% de los venezolanos en la pobreza y han obligado a un cuarto de la población a huir del país. La tasa de inflación anualizada se sitúa en más del 600%, la más alta del mundo. El sistema de salud está colapsado.

La captura ilegal del entonces presidente Nicolás Maduro por parte de la administración Trump en enero dejó al régimen en pie, pero al país en desorden político. El presidente estadounidense prometió que sus acciones "liberarían prosperidad" en Venezuela; su prioridad es abrir el país a inversores privados y gestionar sus ventas de petróleo.

En un estilo típicamente burdo, Trump declaró que fuera de la zona del desastre "la gente está bailando en las calles". Pero aunque muchos querían que Maduro se fuera, el acuerdo de Rodríguez con Estados Unidos ha destruido el fundamento ideológico restante de su partido —el antiimperialismo— y deshecho la nacionalización de la industria petrolera de 1976.

La ira en la izquierda se equipara con la frustración entre quienes se oponen al régimen por el acuerdo estadounidense con Rodríguez, quien fue vicepresidenta de Maduro, y su continuo desprecio hacia la líder conservadora de la oposición exiliada María Corina Machado.

RESPONSABILIDAD ESTADOUNIDENSE EN DUDA

Trump se declaró "a cargo" de Venezuela después de capturar a Maduro. Sobre esa base, debería intensificar su respuesta. Pero la destrucción de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y los despidos masivos de trabajadores humanitarios ponen en duda tanto su capacidad como su voluntad para hacerlo.

Estados Unidos ha prometido 300 millones de dólares para esfuerzos de ayuda y sus equipos están entre los 2.400 rescatistas enviados desde todo el mundo. Es un comienzo, pero insuficiente.

El pueblo venezolano necesita y merece apoyo concertado y sostenido, no solo en las secuelas inmediatas del terremoto, sino para una recuperación real de la crisis permanente. Esa será la verdadera prueba para Rodríguez y su partido, y para las afirmaciones estadounidenses de liderazgo en el hemisferio occidental.

IMPLICACIONES POLÍTICAS

El desastre natural llega en un momento de máxima fragilidad institucional para Venezuela. El acuerdo de Rodríguez con Washington ha alienado tanto a la base chavista tradicional como a sectores de la oposición que ven en ella una continuación del madurismo sin Maduro.

La incapacidad del Estado para responder efectivamente a la emergencia podría acelerar cambios políticos o, por el contrario, justificar una mayor militarización bajo el pretexto de mantener el orden. La comunidad internacional observa si Estados Unidos cumplirá sus promesas o si Venezuela quedará atrapada entre un régimen debilitado y una potencia extranjera más interesada en el petróleo que en las personas.

Los próximos meses determinarán si este terremoto marca un punto de inflexión hacia la reconstrucción nacional o profundiza aún más el colapso de un país que lleva años en caída libre.

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