El joven colombiano fue trasladado al Hospital Regional de Rancagua y se encuentra fuera de peligro vital, según informaron las autoridades policiales. Los dos atacantes permanecen prófugos mientras Carabineros y la Policía de Investigaciones (PDI) continúan las labores para identificarlos y capturarlos.
El ataque se produjo en un momento de celebración comunitaria. La comunidad parroquial acababa de finalizar una eucaristía en memoria de la madre del joven, quien falleció hace dos semanas en una balacera en la calle Rubio de Rancagua, según relató el párroco Cristian Giadach a Radio Bío Bío. Tras la misa, los feligreses estaban celebrando los 30 años de servicio del vicario de la parroquia, el Padre Ricardo. "Por ende, había un grupo importante de gente", señaló Giadach, incluyendo familias con niños que se lanzaron al suelo cuando comenzaron los disparos.
Según el relato de las autoridades, un primer hombre aún no identificado ingresó a la iglesia y comenzó a disparar contra el joven colombiano, hiriéndolo en las extremidades y causando daños a la infraestructura del templo. El atacante se retiró del recinto, pero inmediatamente entró un segundo hombre armado que persiguió a la víctima hasta la sacristía. Al no poder abrir la puerta, el segundo atacante disparó cinco veces contra ella antes de huir del lugar.
Agentes de Carabineros de la región de O'Higgins informaron que el herido fue atendido inicialmente por personal del Servicio de Atención Médica de Urgencia (SAMU) antes de ser trasladado al Hospital Regional, donde recibe tratamiento por las heridas en la cadera y el tobillo.
El Obispado de Rancagua emitió un comunicado condenando el suceso y enfatizando que los templos están llamados a ser "signos de paz, acogida y esperanza" y deben permanecer como espacios seguros. "Nos preocupa profundamente que la violencia se haga presente en ámbitos que deben ser de paz", señaló la diócesis, haciendo un llamamiento a transformar el momento de dolor en una oportunidad para reflexionar sobre la violencia que afecta a la comunidad.
El alcalde de Rancagua, Raimundo Agliati, de la Unión Demócrata Independiente (UDI), partido de la derecha tradicional chilena, calificó lo ocurrido de "gravísimo" y que merece "la más absoluta condena". "Que sujetos armados efectúen disparos en el contexto de una misa constituye un hecho de violencia inaceptable que golpea a toda nuestra comunidad", sostuvo el alcalde.
Agliati añadió: "No vamos a normalizar la violencia ni aceptar que nuestras familias, nuestros barrios, nuestros espacios públicos o nuestros lugares de culto se transformen en escenarios de delincuencia". La declaración del alcalde refleja la preocupación de las autoridades locales ante el incremento de hechos violentos que afectan espacios tradicionalmente considerados seguros.
El caso presenta características que sugieren un ataque dirigido específicamente contra la víctima, dado que ocurrió durante una misa en memoria de su madre, quien también murió en circunstancias violentas apenas dos semanas antes. La conexión entre ambos hechos forma parte de la investigación que llevan adelante Carabineros y la PDI.
Las autoridades no han proporcionado información sobre posibles móviles del ataque ni sobre la identidad de los sospechosos. La investigación continúa para esclarecer las circunstancias del tiroteo y determinar si existe relación con el asesinato previo de la madre del joven herido.
El incidente en Rancagua se suma a la creciente preocupación en Chile por el aumento de la violencia armada en espacios públicos y comunitarios, planteando interrogantes sobre la seguridad en lugares tradicionalmente considerados refugios de paz como los templos religiosos.



