Un tribunal de apelaciones en Ankara anuló este jueves el congreso partidario de 2023 que eligió a Ozgur Ozel como líder del Partido Republicano del Pueblo (CHP), la principal fuerza opositora de Turquía, en una decisión que efectivamente destituye al actual liderazgo del partido y ordena la reinstalación de Kemal Kilicdaroglu, según reportaron múltiples medios internacionales.
La corte declaró nulo el congreso de noviembre de 2023 debido a supuestas irregularidades, incluyendo alegaciones de que Ozel aseguró su elección mediante promesas de empleos y otros beneficios, según informó Deutsche Welle. El tribunal suspendió provisionalmente a Ozel y a los miembros del comité ejecutivo del partido, reemplazándolos con Kilicdaroglu y el equipo de liderazgo anterior al congreso de 2023, según Al-Monitor.
La decisión revierte un fallo de primera instancia del año pasado que había determinado que el caso contra el congreso del CHP de 2023 carecía de sustancia, según The Irish Times.
Kilicdaroglu, de 77 años, dirigió el CHP desde 2010 hasta su derrota en 2023 y perdió múltiples elecciones nacionales contra el presidente Erdogan, incluyendo la carrera presidencial de 2023, según Al-Monitor. Bajo el liderazgo de Ozel, sin embargo, el CHP ha estado empatado en las encuestas con el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Erdogan, según Deutsche Welle.
Ozel se convirtió en la cara de masivas protestas callejeras en marzo de 2025 tras el arresto y encarcelamiento del exalcalde de Estambul y candidato presidencial del CHP, Ekrem Imamoglu, según Deutsche Welle. Imamoglu, considerado el principal rival de Erdogan, permanece encarcelado desde hace más de un año y sigue siendo el candidato oficial del CHP para las elecciones presidenciales programadas para 2028, aunque podrían adelantarse al próximo año, según The Irish Times y Reuters.
"¡No nos rendiremos!", prometió Ozel en redes sociales poco después del fallo, jurando continuar la lucha. "No les prometo un camino al poder a través de un jardín de rosas; les prometo la capacidad de soportar el sufrimiento pero nunca rendirse. Les prometo honor, dignidad, coraje y lucha", declaró según Deutsche Welle.
En un mitin ante una multitud reunida frente a la sede del CHP en Ankara, Ozel describió el fallo como un "intento de golpe de Estado" contra el partido fundado por Mustafa Kemal Ataturk, fundador de la República Turca moderna secular en 1923, según Al-Monitor. "Hoy ha habido un intento de golpe de Estado contra el partido fundado por Ataturk", dijo Ozel, añadiendo que su equipo no entregaría la sede del CHP al liderazgo designado por el tribunal.
Ali Mahir Basarir, vicepresidente del grupo parlamentario del CHP, dijo a Reuters que el fallo "es un intento de golpe de Estado llevado a cabo a través del poder judicial y un golpe contra la voluntad de 86 millones de personas". El partido rechazó la decisión, agregó, señalando que quienes la firmaron son "cómplices en este intento de golpe y serán responsabilizados ante los tribunales".
Imamoglu también describió el fallo como "nulo e inválido". "Es un golpe contra Turquía, contra la democracia, contra la república", decía un mensaje compartido en la cuenta de X de Imamoglu, según Al-Monitor. "Equivale a destruir el orden constitucional. Es momento de que la nación se levante por Turquía".
Kilicdaroglu, quien había desaparecido en gran medida de la vista pública desde su derrota electoral hace tres años, pidió calma y sentido común, diciendo que esperaba que Turquía se beneficiara de ello, según Reuters. Sin embargo, el regreso de Kilicdaroglu probablemente profundizará la ira entre los partidarios del CHP y los críticos del gobierno, muchos de los cuales ya ven al exlíder como facilitador o beneficiario de la represión gubernamental, según Al-Monitor.
La reacción se intensificó después de que Kilicdaroglu publicara un video en X el miércoles acusando al CHP de estar manchado por la corrupción y diciendo que el partido "sabe cómo limpiarse a sí mismo", en aparente referencia a los juicios por corrupción contra funcionarios del CHP, incluido Imamoglu, que los críticos han denunciado como políticamente motivados, según Al-Monitor. Más de mil personas se reunieron frente a la sede del CHP el jueves por la noche, coreando "traidor Kemal" y "Presidente Imamoglu", según el mismo medio.
El CHP, un partido secular y centrista, ha enfrentado una represión judicial sin precedentes desde 2024 en la que cientos de miembros y funcionarios electos han sido detenidos como parte de cargos de corrupción que el partido niega, según The Irish Times y Reuters. El partido ganó la mayor proporción de votos en las elecciones locales de 2024, convirtiéndose en el partido más votado de Turquía, según Al-Monitor.
Los críticos del gobierno afirman que la represión está políticamente motivada y tiene como objetivo debilitar al principal partido opositor del país. Si bien los funcionarios gubernamentales insisten en que el poder judicial es independiente, los líderes de la oposición y observadores internacionales, incluida la Unión Europea, han expresado repetidamente preocupaciones sobre la erosión de la independencia judicial en Turquía, según Al-Monitor.
En una declaración televisada tras el fallo, el ministro de Justicia Akin Gurlek dijo que la decisión podría ser apelada, describiéndola como algo que "reforzó la confianza de los ciudadanos en la democracia", según Al-Monitor. Tras una reunión de emergencia con funcionarios del CHP, Ozel dijo más tarde el jueves que el partido había apelado el fallo.
El caso fue visto como una prueba del frágil equilibrio de Turquía entre democracia y autocracia, y el fallo puede sumir a la oposición en mayor desorden y posibles luchas internas, según Reuters. También podría impulsar las posibilidades de Erdogan de extender su gobierno de más de dos décadas sobre el importante país miembro de la OTAN y economía emergente importante.
El Partido DEM prokurdo, el tercero más grande del parlamento, calificó la decisión judicial como una "mancha negra" en la democracia turca, según Reuters.
La decisión también sacudió los mercados financieros turcos. La Bolsa de Estambul cayó un 6% inmediatamente después del fallo, activando un interruptor de circuito en todo el mercado, mientras que los bonos gubernamentales se deslizaron, según The Irish Times, Reuters y Al-Monitor. El banco central vendió miles de millones de dólares en divisas para aliviar las consecuencias, dijeron cuatro operadores a Reuters.
La venta masiva refleja temores de que la renovada agitación política pueda complicar el programa de estabilización económica de Turquía, que depende en gran medida de la confianza de los inversores extranjeros, la política monetaria restrictiva y las expectativas de previsibilidad política, según Al-Monitor.
Tras el arresto de Imamoglu en marzo de 2025, el banco central de Turquía vendió unos 57.000 millones de dólares en reservas para defender la lira. Las reservas netas cayeron de más de 60.000 millones de dólares a menos de 20.000 millones, mientras que las estimaciones sitúan la intervención en más de 40.000 millones de dólares, según el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo citado por Al-Monitor.
En marzo del año pasado, la detención de Imamoglu provocó una venta masiva que elevó las expectativas de inflación y revirtió temporalmente un ciclo de recortes de tasas. Los inversores dijeron que la última agitación política sería observada en busca de riesgos similares, según Reuters.
Cientos de activistas ondeando banderas se reunieron frente a la sede del partido en Ankara gritando consignas desafiantes tras la decisión, según Deutsche Welle. El partido convocó una reunión de emergencia de su liderazgo senior en su sede de Ankara.
La próxima elección presidencial en Turquía no está programada hasta 2028, cuando Erdogan buscará extender su mandato de dos décadas en el cargo, según Deutsche Welle. Sin embargo, las elecciones podrían adelantarse al próximo año, según Reuters y The Irish Times.
El fallo marca una importante escalada en la represión legal contra el CHP y representa el último de una serie de casos legales dirigidos contra miembros y funcionarios electos del partido, según Deutsche Welle y Al-Monitor. La decisión ha sumido a la oposición en el desorden y enviado al mercado de valores turco en caída libre.

