Trump amplía cupo de refugiados en 10.000 plazas exclusivamente para sudafricanos blancos
El presidente estadounidense Donald Trump aumentó el límite de admisión de refugiados en 10.000 personas para el año fiscal 2026, elevándolo a 17.500, pero restringiendo el incremento exclusivamente a afrikáners, los sudafricanos blancos de origen europeo. La medida, anunciada este martes en el Registro Federal, justifica la ampliación por una supuesta "situación de emergencia imprevista" y "graves preocupaciones humanitarias", mientras miles de afganos que colaboraron con fuerzas estadounidenses permanecen en el limbo tras años de espera.
Trump declaró en el Registro Federal que el aumento del cupo se debe a "una situación de emergencia imprevista en materia de refugiados", culpando al Gobierno sudafricano de "recientes aumentos en la incitación a la violencia de motivación racial", aunque no proporcionó información específica al respecto, según la fuente. "Por la presente, determino que la admisión en Estados Unidos de afrikáneres procedentes de Sudáfrica, en respuesta a esta emergencia, se justifica por las graves preocupaciones humanitarias y, por lo demás, redunda en el interés nacional", afirmó Trump en el anuncio.
La decisión contrasta radicalmente con el trato dado a refugiados de otras nacionalidades. Según el Departamento de Estado, hasta el 30 de abril habían llegado a Estados Unidos un total de 6.069 refugiados en el año fiscal 2026, de los que tres eran afganos y el resto sudafricanos. Con la nueva ampliación, el límite para el año fiscal alcanza los 17.500 refugiados, una cifra aún muy lejana de los 125.000 refugiados que ingresaron en Estados Unidos el último año de la Administración del demócrata Joe Biden.
El republicano, nada más llegar a la Casa Blanca, congeló el Programa de Admisión de Refugiados, pero al mes siguiente, el 7 de febrero de 2025, lo recuperó solo para aceptar a los afrikáners, según la fuente. El 15 de mayo de 2025 llegaron los 59 primeros al aeropuerto internacional Dulles, en Washington D.C. Trump había reducido hasta un mínimo histórico de 7.500 la cantidad de refugiados que podían ingresar en el país en el año fiscal 2026 (de octubre de 2025 al 30 de septiembre de 2026), limitándolo a los llamados afrikáners, sudafricanos blancos de origen europeo, en su mayoría holandeses.
Trump ha defendido que los sudafricanos blancos son objeto de persecución en su propio país, la razón por la que se han admitido tradicionalmente a los refugiados en Estados Unidos. El republicano incluso ha llegado a hablar de genocidio, algo que el Gobierno de Sudáfrica niega y los expertos rechazan, pues en Sudáfrica la violencia es generalizada y afecta más a los negros y a las clases más desfavorecidas, según la fuente.
La controversia sobre la persecución de blancos en Sudáfrica se basa en los ataques que han sufrido, principalmente granjeros, después de que se acabara el apartheid, el régimen por el que la minoría blanca mantuvo a la sociedad racialmente segregada, con escuelas, barrios e instalaciones públicas separados hasta 1994. Las personas negras constituyen el 81% de la población, según los datos del censo de 2022. Los afrikáners y otros sudafricanos blancos conforman el 7% de la población.
Los asesinatos de los granjeros blancos de Sudáfrica representan menos del 1% de los más de 27.000 asesinatos anuales que hubo en el año fiscal 2023-2024 en todo el país, según Afriforum, una organización sin ánimo de lucro. Es controvertido declarar que los blancos son las víctimas más afectadas por la violencia en el país, según la fuente.
La decisión ha generado fuertes críticas entre legisladores demócratas. "El vergonzoso enfoque de la administración respecto al reasentamiento de refugiados se articula en torno a priorizar exclusivamente a los afrikáneres blancos y traicionar a todos los demás, incluidos miles de aliados afganos que arriesgaron sus vidas por nuestra nación, y otros miles de refugiados aprobados y verificados que han quedado a la deriva", afirmaron en un comunicado los senadores demócratas Dick Durbin (Illinois) y Alex Padilla (California), y los representantes demócratas Jamie Raskin (Maryland) y Pramila Jayapal (Washington).
Para conseguir el estatus de refugiados, los solicitantes se someten a exhaustivos procesos de verificación que suelen durar años. En el caso de los sudafricanos, sin embargo, duró meses, según la fuente. Miles de afganos que habían colaborado con los militares estadounidenses, y extranjeros de otras nacionalidades vieron el año pasado cómo, después de haber esperado años para conseguir el estatus de refugiados y cuando ya tenían los boletos de avión para llegar a Estados Unidos, sus vuelos eran cancelados, quedándose en el limbo y con el sueño de una mejor vida roto.
Organizaciones internacionales también han expresado su preocupación. "En un momento de desplazamiento global récord, el acceso a la protección debe ser equitativo y basarse en la necesidad. Estados Unidos debe seguir cumpliendo su palabra y sus compromisos, garantizando que los cupos limitados para la admisión de refugiados estén abiertos a todas las nacionalidades que enfrentan amenazas creíbles de persecución, y no asignados de manera desproporcionada a un solo grupo", declaró Hans Van de Weerd, vicepresidente sénior de Reasentamiento, Asilo e Integración del International Rescue Committee, en un comunicado.
La política de refugiados de Trump representa un giro radical respecto a administraciones anteriores. Mientras la Administración Biden admitió 125.000 refugiados en su último año, Trump ha reducido drásticamente estas cifras y las ha concentrado en un único grupo étnico, generando acusaciones de discriminación racial en la política migratoria estadounidense. La medida plantea interrogantes sobre el futuro de miles de solicitantes de asilo de otras nacionalidades que han completado los procesos de verificación y esperan una oportunidad de reasentamiento en Estados Unidos.




