Trump celebra misión lunar Artemis 2 mientras propone recortar 23% del presupuesto de la NASA
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Trump celebra misión lunar Artemis 2 mientras propone recortar 23% del presupuesto de la NASA

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se apropió del éxito de la primera misión tripulada a la Luna en más de medio siglo con el regreso de los cuatro astronautas de Artemis 2, mientras su administración presentó al Congreso una propuesta presupuestaria que recorta el 23% del financiamiento total de la NASA para 2027, según documentos presentados el viernes pasado. La paradoja refleja la estrategia de Trump de reducir el Estado mientras capitaliza políticamente los logros de las agencias federales.

CIENCIA9 ABR 2026

Con apenas cuatro días de diferencia, Trump celebró a los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen tras completar la misión Artemis 2, que los convirtió en los primeros humanos en contemplar zonas enteras de la cara oculta de la Luna y en viajar más lejos que cualquier otro ser humano en el espacio, según informó El País. Simultáneamente, la Casa Blanca envió al Congreso un documento presupuestario que propone recortes en ciencia inéditos desde la Segunda Guerra Mundial.

"En mi primera legislatura tuve que tomar la decisión de qué hacer con la NASA, cerrarla o resucitarla", dijo Trump a los cuatro astronautas esta semana, según reportó El País. "En mi mente no había alternativa, así que gastamos lo que había que gastar", aseguró el presidente, quien defendió su decisión de impulsar el programa Artemis y lo relacionó con la creación de las Fuerzas Armadas del Espacio, a las que definió como su "bebé".

La propuesta presupuestaria para 2027 reduciría el financiamiento de la NASA de 24.400 millones de dólares actuales a 18.800 millones, una caída del 23%, según informó La Tercera. Sin embargo, los recortes no son uniformes: el programa Artemis se preserva e incluso se refuerza con 8.500 millones de dólares, según el documento de la Casa Blanca citado por El País.

El presupuesto incluye todos los fondos necesarios para aterrizadores lunares, trajes espaciales, sistemas en la superficie lunar y transportes para llevar astronautas a la Luna de forma "segura" y "rentable" para "aumentar la presencia de Estados Unidos en la Luna", según reza el documento. Además, se crea un nuevo paquete de 175 millones de dólares para misiones robóticas que apoyen la creación de las primeras colonias lunares.

Estas bases "establecerán la dominancia de Estados Unidos en la Luna, permitirán una explotación más intensa de los recursos lunares por parte de la NASA y de las empresas estadounidenses, y servirán de campo de pruebas de tecnologías" que serán usadas para ir a Marte, según el documento presupuestario.

Los recortes más severos afectan al presupuesto científico de la agencia. Se propone amputar 3.400 millones de dólares del presupuesto científico de la NASA, reduciéndolo a la mitad y cancelando más de 40 misiones "de baja prioridad", según El País. Las áreas afectadas incluyen astrofísica, estudio del Sol, exploración robótica del sistema solar y ciertas misiones climáticas, según La Tercera.

La propuesta también busca recortes en otras agencias federales que financian o efectúan investigaciones sobre salud, espacio y medio ambiente. La Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos y la Agencia de Protección Ambiental verían sus presupuestos caer más del 50% en 2027 en comparación con sus niveles actuales, según El País. El presupuesto de los Institutos Nacionales de Salud, el mayor organismo de investigación biomédica del mundo, se reduciría un 13%.

A cambio, el presupuesto aumenta un 40% el gasto en defensa, mientras el gasto en programas civiles cae un 10%, según la fuente.

La política científica de Trump ha sido recibida con protestas de importantes grupos de presión. "Esta propuesta resucita una amenaza existencial para el liderazgo de Estados Unidos en ciencia y exploración espacial", dijo en un comunicado la Sociedad Planetaria, una organización no gubernamental creada en 1980 por el científico y divulgador Carl Sagan, según El País. La entidad pidió a todos los miembros del Congreso que rechacen los nuevos recortes de Trump y comenzó una campaña de recogida de fondos para "salvar la ciencia" en la NASA.

La agencia ha perdido a uno de cada cinco trabajadores desde la llegada de Trump al poder y la imposición de los recortes promovidos por el magnate Elon Musk en 2025 al frente de su departamento de desmantelamiento estatal Doge, según El País.

Trump llegó a la Casa Blanca por primera vez en 2017 y adoptó la vuelta a la Luna como una bandera política que agitar como parte de su victoria contra los demócratas, según la fuente. Su predecesor, Barack Obama, había luchado por no volver a la Luna —"ya hemos estado allí"— sino aterrizar sobre un asteroide para aprender a salvar a la Tierra de un posible impacto catastrófico. El programa Artemis es una versión reacondicionada de antiguos planes lunares de legislaturas anteriores, principalmente el Constellation impulsado desde 2004 por el entonces presidente republicano George Bush.

Trump quería posar astronautas en la Luna en 2024, pero finalmente la fecha se ha ido retrasando hasta 2028, según El País. Según sus planes actuales, ese año, el último útil de su segundo mandato, habrá hasta dos aterrizajes de astronautas en el satélite. Será el comienzo de la colonización de la Luna, donde Trump quiere bases permanentes en 2032, incluida una central de fisión cuyo uranio llegaría en cargueros desde la Tierra. Todo para ganarle la carrera a China, que prevé llegar al satélite con sus astronautas antes de 2030. "Nunca seremos los segundos", repite una y otra vez el presidente Trump, según la fuente.

La gran incógnita en el plan son las empresas estadounidenses, en concreto dos: SpaceX, de Elon Musk, y Blue Origin, de Jeff Bezos, según El País. Ambas pugnan por ser las contratistas favoritas de la NASA para desarrollar los futuros módulos de aterrizaje en la Luna que la agencia necesita para reconquistar el satélite. El martes, el administrador de la NASA, el multimillonario Jared Isaacman, dijo que sigue adelante la próxima misión, Artemis 3, que debe probar el acoplamiento de la nave Orion con esos módulos el próximo año. Pero no dio más detalles. Tanto SpaceX como Blue Origin parecen aún muy lejos del objetivo, a juzgar por sus últimas pruebas, según la fuente.

Durante esa rueda de prensa, una periodista le preguntó a Isaacman por los brutales recortes en la NASA que persigue el Gobierno de Trump. La presentadora del acto se apresuró a retirar la pregunta, porque no estaban allí para hablar de otra cosa que no fuera Artemis 2, según El País.

El Congreso de Estados Unidos tumbó una propuesta casi idéntica a principios de año, financiando completamente la cartera científica de la NASA, incluidas las ciencias de la Tierra, según la fuente. En última instancia, es el Congreso quien decide cómo se gastará el presupuesto federal, no el presidente. El Congreso rechazó las solicitudes de la administración para grandes recortes en 2026, restaurando la financiación de muchos de los programas que la Casa Blanca buscaba eliminar. La propuesta de Trump es un punto de partida para las negociaciones del Congreso, que podrían prolongarse hasta el inicio del año fiscal 2027 el 1 de octubre, según El País.

La estrategia refleja el objetivo de Washington de transformar el modelo espacial estadounidense: pasar de una agencia pública centralizada a un ecosistema donde el sector privado desempeñe un papel fundamental, según La Tercera. Esta evolución ya es visible con el auge de SpaceX y Boeing. El objetivo es hacer más con menos dinero público, transfiriendo al mismo tiempo parte del riesgo financiero a las empresas privadas.

La primera vez que la humanidad orbitó la Luna fue en 1968, con la misión Apolo 8, según El País. La hazaña sucedió durante el peor año de guerra en Vietnam, con más de 16.000 soldados estadounidenses caídos. Medio siglo después, el país vuelve a estar sumido en una guerra contra Irán que lucha de la mano con su aliado Israel. La incógnita es si la vuelta a la Luna podrá desviar la atención del mundo e inspirar un mensaje de conciliación universal, como persigue la NASA.

Más allá del espacio, la NASA también representa un interés económico de primer orden para Estados Unidos, con empleos, centros de investigación y contratos repartidos por todo el territorio, según La Tercera. La exploración espacial es una inversión a largo plazo, generadora de grandes innovaciones: satélites, GPS, nuevos materiales y avances médicos. En un contexto de creciente competencia, especialmente con China, esta estrategia de recortes plantea dudas sobre la capacidad de Estados Unidos de mantener su liderazgo científico y tecnológico.

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