Trump firma acuerdo nuclear civil con Arabia Saudita en medio de críticas sobre inconsistencias con política hacia Irán
Internacional

Trump firma acuerdo nuclear civil con Arabia Saudita en medio de críticas sobre inconsistencias con política hacia Irán

El presidente estadounidense Donald Trump firmó el miércoles un acuerdo nuclear civil de 30 años con Arabia Saudita que permitiría al reino enriquecer uranio, una concesión que contrasta radicalmente con su postura de tolerancia cero hacia el enriquecimiento de uranio por parte de Irán. El acuerdo, anunciado como un triunfo para la industria nuclear estadounidense y la seguridad regional, ha generado críticas inmediatas de expertos en no proliferación y analistas que advierten sobre sus implicaciones geopolíticas en una región ya desestabilizada por la guerra en curso contra Irán.

INTERNACIONAL23 JUL 2026

El acuerdo representa un cambio significativo en la política nuclear estadounidense. Según CNN, el presidente Trump añadió una nueva condición el jueves por la mañana a través de redes sociales, estableciendo que aunque el acuerdo "será aprobado", está "totalmente sujeto a que Arabia Saudita se una a los muy respetados y exitosos Acuerdos de Abraham", que en el primer mandato de Trump establecieron relaciones diplomáticas normales entre Israel y varios estados de mayoría musulmana.

El acuerdo de múltiples miles de millones de dólares potencialmente ayuda al reino a construir la capacidad de enriquecer uranio, aunque Trump también declaró el jueves que no habría enriquecimiento. La administración reclama esta negociación como una victoria en múltiples frentes: como un acuerdo que cumple con los más altos estándares de no proliferación, como un impulso masivo para la industria nuclear estadounidense, y como el refuerzo de lazos con un aliado vital.

Según CNN, Washington ha estado considerando un acuerdo nuclear civil con los sauditas durante al menos una década, aunque la administración Biden parecía probable que buscara condiciones más estrictas. El Secretario de Energía Chris Wright declaró a Fox Business el miércoles que "en la agenda del Presidente Trump, Oriente Medio ha sido comercio, no conflicto".

Sin embargo, críticos, incluyendo muchos en Israel, temen que el acuerdo podría eventualmente llevar a los sauditas al punto donde podrían enriquecer uranio de mayor grado para una bomba nuclear, desencadenando una carrera armamentista regional. Según CNN, Riad dice que no buscará un arma nuclear si Irán no lo hace, pero cualquier movimiento en esa dirección podría obligar a naciones como Egipto o Turquía a seguir el mismo camino.

El acuerdo fue negociado bajo una ley estadounidense que permite la transferencia de tecnología nuclear estadounidense mientras previene la proliferación de armas nucleares. Según CNN, el Departamento de Energía indicó que incluye un acuerdo bilateral de salvaguardias. Esto pareció confirmar reportes de que Arabia Saudita podría no estar obligada a firmar el Protocolo Adicional de la Agencia Internacional de Energía Atómica, que requeriría monitoreo e inspecciones más invasivos. Esto podría crear un precedente para que otras potencias eludan restricciones internacionales mientras persiguen sus propios acuerdos nucleares.

Kelsey Davenport, directora de política de no proliferación de la Asociación para el Control de Armas, declaró según CNN que "el acuerdo en sí fue imprudente e irresponsable, pero las implicaciones más amplias podrían sentirse durante años". John Erath, director de política senior del Centro para el Control de Armas y No Proliferación, dijo a CNN que cualquier ausencia de protocolos estándar de la AIEA —que fueron incluidos en un reciente acuerdo nuclear civil estadounidense con los Emiratos Árabes Unidos— sería "potencialmente un problema muy grande", necesarios para asegurar que "Arabia Saudita no estuviera participando en actividades de enriquecimiento que llevarían a capacidad de armas nucleares".

La inconsistencia con la política hacia Irán es particularmente notable. Según Kenneth Roth, columnista de The Guardian y ex director ejecutivo de Human Rights Watch, Trump ha ofrecido a los sauditas las mismas opciones nucleares que juró que Irán nunca tendría. Roth señala que tan recientemente como abril de este año, Trump reiteró al discutir Irán: "No habrá enriquecimiento de uranio". Ese objetivo se volvió más urgente porque, una vez que Trump rompió el acuerdo nuclear negociado por Barack Obama, Irán intensificó su enriquecimiento a casi el nivel necesario para una bomba atómica.

Según Roth, lo que Trump ofrece a los sauditas es la posibilidad, después de un estudio conjunto, de enriquecer uranio y reprocesar combustible atómico gastado, y de prohibir inspectores de ciertos sitios que pudieran considerar sospechosos. La falta de inspectores significaría que hay poco para prevenir que el gobierno saudita transforme un programa nuclear civil en una operación de armas clandestina, a pesar de que Arabia Saudita, como Irán, es signataria del Tratado de No Proliferación Nuclear.

Roth también señala que el acuerdo de Trump es mucho menos riguroso que el acuerdo de 2009 negociado por George W. Bush y Barack Obama con los Emiratos Árabes Unidos, aliado vecino de Arabia Saudita que se ha convertido en competidor.

El momento del acuerdo es particularmente incongruente. Según CNN, coincide con la última escalada de Trump de la guerra contra Irán, que dice que es sobre prevenir que Teherán obtenga una bomba nuclear. La administración espera que el acuerdo pudiera inclinar el balance de poder más hacia Estados Unidos solidificando relaciones sauditas. Sin embargo, al implicar que los amigos estadounidenses tienen derecho al enriquecimiento nuclear mientras los enemigos no, el acuerdo podría imponer presión intensa sobre convenciones internacionales de no proliferación e incentivar a Irán a buscar sus propios socios.

Según CNN, la tarea de negociar un acuerdo nuclear con Irán ya era traicionera. La administración puede haberla hecho mucho más difícil al acordar un acuerdo con los sauditas que se extiende años en el futuro, porque Irán seguramente demandará privilegios de enriquecimiento similares.

Roth sugiere que el dinero ha jugado un papel importante en la decisión de Trump. El acuerdo podría proporcionar decenas de miles de millones de dólares a la industria nuclear estadounidense si vendiera reactores a los sauditas. Según Roth, de repente el principio que Trump dijo que valía la pena luchar puede ser descartado por el precio correcto.

Roth también especula que parte de la razón es el esfuerzo de Trump de revivir una alianza que su guerra ha puesto en peligro. Trump ha tenido un punto débil por el príncipe heredero saudita, quien posee el tipo de poder monárquico que Trump codicia. Como otros estados árabes del Golfo, Arabia Saudita había mirado a Estados Unidos como socio de seguridad, incluso queriendo formalizar el arreglo con un tratado. Pero la guerra de Trump ha hecho la asociación arriesgada. En lugar de que Estados Unidos proteja a sus aliados regionales, la guerra proporcionó una excusa para que Irán los atacara, dirigiéndose a las bases militares estadounidenses en su territorio e infraestructura petrolera.

Según CNN, los defensores de Trump argumentan correctamente que décadas de política estadounidense en Oriente Medio no lograron crear estabilidad, e insisten en que está tomando pasos necesarios que presidentes anteriores no tomaron. El Secretario de Defensa Pete Hegseth dijo a senadores el martes que su jefe debería ser elogiado por "tener el coraje de asegurar que los islamistas locos no puedan tener un arma nuclear para mantenernos en cuestión".

Sin embargo, según Roth, los peligros de tal enfoque son obvios en Irán. La lucha estadounidense para salir de una guerra que Trump ha declarado ganada múltiples veces ayuda a explicar por qué sus predecesores dudaron en sumergirse de cabeza en un conflicto a escala completa. Roth acusa al presidente de descartar factores políticos, históricos e ideológicos que siempre sugirieron que Irán nunca se inclinaría ante la presión estadounidense. Trump parece no haber hecho preguntas críticas sobre qué seguiría a un asalto estadounidense, incluyendo la probabilidad de que Teherán buscaría cerrar el Estrecho de Ormuz.

Según Roth, el Secretario de Defensa Pete Hegseth dice que la guerra ha costado 37.5 mil millones de dólares hasta ahora. Eso es aproximadamente lo que costaría, por ejemplo, un año de asistencia de alquiler para 2.3 millones de personas de bajos ingresos, o permitir que aproximadamente 7 millones de personas mantengan su seguro de salud. Hegseth quiere un total de 67.1 mil millones de dólares para mantener la guerra en marcha.

Roth también señala que una versión anterior de un acuerdo nuclear saudita estaba basada en que el gobierno saudita abriera relaciones diplomáticas con Israel. Ese requisito ha sido abandonado. Riad ha dicho que el reconocimiento está fuera de la mesa sin "un camino creíble e irreversible hacia un estado palestino".

Según Roth, mientras la justificación nuclear para la guerra se desgasta, el Secretario de Estado Marco Rubio ha comenzado a enfatizar la importancia de que Irán permita que el Estrecho de Ormuz se reabre. Trump ha llegado tan lejos como amenazar crímenes de guerra —bombardear puentes y plantas de energía de Irán— por cada ataque iraní en el estrecho, aunque crímenes de guerra por un lado nunca justifican crímenes de guerra por el otro.

Roth también observa que el estrecho estaba abierto hasta que la guerra de Trump alentó a los iraníes a represalias asimétricas cerrándolo. Ahora, el memorándum de entendimiento de Trump con Irán —otro golpe brillante del maestro negociador— implícitamente permite a Irán cobrar tarifas después de 60 días.

Según Roth, en otras palabras, la justificación principal restante para la guerra se ha convertido en un asunto que nunca fue un problema antes de la guerra de Trump, mientras que Trump ha efectivamente regalado con su acuerdo saudita una justificación principal para iniciar la guerra.

Roth sugiere que hay otro factor detrás del bombardeo continuo. Trump parece estar buscando una concesión que salve la cara de Irán antes de que sus republicanos enfrenten un desastre de mitad de período. Pero eso apenas es una razón para más derramamiento de sangre y destrucción.

La revelación del acuerdo saudita llega mientras la administración Trump intenta persuadir al Congreso para financiar una guerra profundamente impopular en la que no tuvo voz en su lanzamiento.

SIGUE LEYENDO
MÁS DE INTERNACIONAL
ColGlobal
Trump firma acuerdo nuclear civil con Arabia Saudita en medio de críticas sobre inconsistencias con política hacia Irán
Internacional

Trump firma acuerdo nuclear civil con Arabia Saudita en medio de críticas sobre inconsistencias con política hacia Irán

El presidente estadounidense Donald Trump firmó el miércoles un acuerdo nuclear civil de 30 años con Arabia Saudita que permitiría al reino enriquecer uranio, una concesión que contrasta radicalmente con su postura de tolerancia cero hacia el enriquecimiento de uranio por parte de Irán. El acuerdo, anunciado como un triunfo para la industria nuclear estadounidense y la seguridad regional, ha generado críticas inmediatas de expertos en no proliferación y analistas que advierten sobre sus implicaciones geopolíticas en una región ya desestabilizada por la guerra en curso contra Irán.

23 jul 2026
Tamaño de texto

El acuerdo representa un cambio significativo en la política nuclear estadounidense. Según CNN, el presidente Trump añadió una nueva condición el jueves por la mañana a través de redes sociales, estableciendo que aunque el acuerdo "será aprobado", está "totalmente sujeto a que Arabia Saudita se una a los muy respetados y exitosos Acuerdos de Abraham", que en el primer mandato de Trump establecieron relaciones diplomáticas normales entre Israel y varios estados de mayoría musulmana.

El acuerdo de múltiples miles de millones de dólares potencialmente ayuda al reino a construir la capacidad de enriquecer uranio, aunque Trump también declaró el jueves que no habría enriquecimiento. La administración reclama esta negociación como una victoria en múltiples frentes: como un acuerdo que cumple con los más altos estándares de no proliferación, como un impulso masivo para la industria nuclear estadounidense, y como el refuerzo de lazos con un aliado vital.

Según CNN, Washington ha estado considerando un acuerdo nuclear civil con los sauditas durante al menos una década, aunque la administración Biden parecía probable que buscara condiciones más estrictas. El Secretario de Energía Chris Wright declaró a Fox Business el miércoles que "en la agenda del Presidente Trump, Oriente Medio ha sido comercio, no conflicto".

Sin embargo, críticos, incluyendo muchos en Israel, temen que el acuerdo podría eventualmente llevar a los sauditas al punto donde podrían enriquecer uranio de mayor grado para una bomba nuclear, desencadenando una carrera armamentista regional. Según CNN, Riad dice que no buscará un arma nuclear si Irán no lo hace, pero cualquier movimiento en esa dirección podría obligar a naciones como Egipto o Turquía a seguir el mismo camino.

El acuerdo fue negociado bajo una ley estadounidense que permite la transferencia de tecnología nuclear estadounidense mientras previene la proliferación de armas nucleares. Según CNN, el Departamento de Energía indicó que incluye un acuerdo bilateral de salvaguardias. Esto pareció confirmar reportes de que Arabia Saudita podría no estar obligada a firmar el Protocolo Adicional de la Agencia Internacional de Energía Atómica, que requeriría monitoreo e inspecciones más invasivos. Esto podría crear un precedente para que otras potencias eludan restricciones internacionales mientras persiguen sus propios acuerdos nucleares.

Kelsey Davenport, directora de política de no proliferación de la Asociación para el Control de Armas, declaró según CNN que "el acuerdo en sí fue imprudente e irresponsable, pero las implicaciones más amplias podrían sentirse durante años". John Erath, director de política senior del Centro para el Control de Armas y No Proliferación, dijo a CNN que cualquier ausencia de protocolos estándar de la AIEA —que fueron incluidos en un reciente acuerdo nuclear civil estadounidense con los Emiratos Árabes Unidos— sería "potencialmente un problema muy grande", necesarios para asegurar que "Arabia Saudita no estuviera participando en actividades de enriquecimiento que llevarían a capacidad de armas nucleares".

La inconsistencia con la política hacia Irán es particularmente notable. Según Kenneth Roth, columnista de The Guardian y ex director ejecutivo de Human Rights Watch, Trump ha ofrecido a los sauditas las mismas opciones nucleares que juró que Irán nunca tendría. Roth señala que tan recientemente como abril de este año, Trump reiteró al discutir Irán: "No habrá enriquecimiento de uranio". Ese objetivo se volvió más urgente porque, una vez que Trump rompió el acuerdo nuclear negociado por Barack Obama, Irán intensificó su enriquecimiento a casi el nivel necesario para una bomba atómica.

Según Roth, lo que Trump ofrece a los sauditas es la posibilidad, después de un estudio conjunto, de enriquecer uranio y reprocesar combustible atómico gastado, y de prohibir inspectores de ciertos sitios que pudieran considerar sospechosos. La falta de inspectores significaría que hay poco para prevenir que el gobierno saudita transforme un programa nuclear civil en una operación de armas clandestina, a pesar de que Arabia Saudita, como Irán, es signataria del Tratado de No Proliferación Nuclear.

Roth también señala que el acuerdo de Trump es mucho menos riguroso que el acuerdo de 2009 negociado por George W. Bush y Barack Obama con los Emiratos Árabes Unidos, aliado vecino de Arabia Saudita que se ha convertido en competidor.

El momento del acuerdo es particularmente incongruente. Según CNN, coincide con la última escalada de Trump de la guerra contra Irán, que dice que es sobre prevenir que Teherán obtenga una bomba nuclear. La administración espera que el acuerdo pudiera inclinar el balance de poder más hacia Estados Unidos solidificando relaciones sauditas. Sin embargo, al implicar que los amigos estadounidenses tienen derecho al enriquecimiento nuclear mientras los enemigos no, el acuerdo podría imponer presión intensa sobre convenciones internacionales de no proliferación e incentivar a Irán a buscar sus propios socios.

Según CNN, la tarea de negociar un acuerdo nuclear con Irán ya era traicionera. La administración puede haberla hecho mucho más difícil al acordar un acuerdo con los sauditas que se extiende años en el futuro, porque Irán seguramente demandará privilegios de enriquecimiento similares.

Roth sugiere que el dinero ha jugado un papel importante en la decisión de Trump. El acuerdo podría proporcionar decenas de miles de millones de dólares a la industria nuclear estadounidense si vendiera reactores a los sauditas. Según Roth, de repente el principio que Trump dijo que valía la pena luchar puede ser descartado por el precio correcto.

Roth también especula que parte de la razón es el esfuerzo de Trump de revivir una alianza que su guerra ha puesto en peligro. Trump ha tenido un punto débil por el príncipe heredero saudita, quien posee el tipo de poder monárquico que Trump codicia. Como otros estados árabes del Golfo, Arabia Saudita había mirado a Estados Unidos como socio de seguridad, incluso queriendo formalizar el arreglo con un tratado. Pero la guerra de Trump ha hecho la asociación arriesgada. En lugar de que Estados Unidos proteja a sus aliados regionales, la guerra proporcionó una excusa para que Irán los atacara, dirigiéndose a las bases militares estadounidenses en su territorio e infraestructura petrolera.

Según CNN, los defensores de Trump argumentan correctamente que décadas de política estadounidense en Oriente Medio no lograron crear estabilidad, e insisten en que está tomando pasos necesarios que presidentes anteriores no tomaron. El Secretario de Defensa Pete Hegseth dijo a senadores el martes que su jefe debería ser elogiado por "tener el coraje de asegurar que los islamistas locos no puedan tener un arma nuclear para mantenernos en cuestión".

Sin embargo, según Roth, los peligros de tal enfoque son obvios en Irán. La lucha estadounidense para salir de una guerra que Trump ha declarado ganada múltiples veces ayuda a explicar por qué sus predecesores dudaron en sumergirse de cabeza en un conflicto a escala completa. Roth acusa al presidente de descartar factores políticos, históricos e ideológicos que siempre sugirieron que Irán nunca se inclinaría ante la presión estadounidense. Trump parece no haber hecho preguntas críticas sobre qué seguiría a un asalto estadounidense, incluyendo la probabilidad de que Teherán buscaría cerrar el Estrecho de Ormuz.

Según Roth, el Secretario de Defensa Pete Hegseth dice que la guerra ha costado 37.5 mil millones de dólares hasta ahora. Eso es aproximadamente lo que costaría, por ejemplo, un año de asistencia de alquiler para 2.3 millones de personas de bajos ingresos, o permitir que aproximadamente 7 millones de personas mantengan su seguro de salud. Hegseth quiere un total de 67.1 mil millones de dólares para mantener la guerra en marcha.

Roth también señala que una versión anterior de un acuerdo nuclear saudita estaba basada en que el gobierno saudita abriera relaciones diplomáticas con Israel. Ese requisito ha sido abandonado. Riad ha dicho que el reconocimiento está fuera de la mesa sin "un camino creíble e irreversible hacia un estado palestino".

Según Roth, mientras la justificación nuclear para la guerra se desgasta, el Secretario de Estado Marco Rubio ha comenzado a enfatizar la importancia de que Irán permita que el Estrecho de Ormuz se reabre. Trump ha llegado tan lejos como amenazar crímenes de guerra —bombardear puentes y plantas de energía de Irán— por cada ataque iraní en el estrecho, aunque crímenes de guerra por un lado nunca justifican crímenes de guerra por el otro.

Roth también observa que el estrecho estaba abierto hasta que la guerra de Trump alentó a los iraníes a represalias asimétricas cerrándolo. Ahora, el memorándum de entendimiento de Trump con Irán —otro golpe brillante del maestro negociador— implícitamente permite a Irán cobrar tarifas después de 60 días.

Según Roth, en otras palabras, la justificación principal restante para la guerra se ha convertido en un asunto que nunca fue un problema antes de la guerra de Trump, mientras que Trump ha efectivamente regalado con su acuerdo saudita una justificación principal para iniciar la guerra.

Roth sugiere que hay otro factor detrás del bombardeo continuo. Trump parece estar buscando una concesión que salve la cara de Irán antes de que sus republicanos enfrenten un desastre de mitad de período. Pero eso apenas es una razón para más derramamiento de sangre y destrucción.

La revelación del acuerdo saudita llega mientras la administración Trump intenta persuadir al Congreso para financiar una guerra profundamente impopular en la que no tuvo voz en su lanzamiento.

FUENTES
SIGUE LEYENDO