Trump politiza el Mundial de fútbol con injerencia en la FIFA, tensiones diplomáticas y amenazas comerciales
El presidente estadounidense Donald Trump ha convertido el Mundial de fútbol celebrado en Estados Unidos, México y Canadá en un escenario de confrontación política y diplomática, ejerciendo presión sobre la FIFA para anular una tarjeta roja a un jugador estadounidense, amenazando con aranceles a Canadá y Brasil, proponiendo excluir a Irán de la competición, y buscando protagonismo en la ceremonia de clausura al intentar aparecer en la foto oficial con la selección española campeona, según reporta El País.
El torneo de 39 días de duración ha estado marcado por la interferencia política de Trump en decisiones deportivas, tensiones geopolíticas y presiones comerciales que han cuestionado la integridad de la competición mundial más importante del fútbol.
La decisión más polémica ocurrió días antes del partido de octavos de final entre Estados Unidos y Bélgica, cuando Trump telefoneó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para que revisara la tarjeta roja mostrada a Folarin Balogun, delantero estrella de la selección estadounidense. En una decisión sin precedentes en la historia reciente del fútbol mundial, la FIFA suspendió la sanción al jugador durante un período de prueba de un año, permitiéndole jugar contra Bélgica, según la fuente.
El Gobierno belga criticó con vehemencia esta decisión inusitada. La UEFA, organismo que dirige Aleksander Ceferin, fue más contundente: "La decisión de suspender, durante un período de prueba de un año, la aplicación de la suspensión automática de un partido tras la tarjeta roja mostrada al jugador Folarin Balogun ha cruzado una línea roja", manifestó el organismo europeo.
El Consejo de Europa, principal organismo europeo de derechos humanos integrado por 46 naciones, cuestionó directamente la integridad de la Copa del Mundo. Alain Berset, secretario general del Consejo, escribió en una carta difundida antes de la final: "La próxima crisis ya ha comenzado. Tiene dos nombres: dinero y poder. Cuando las reglas se doblegan bajo presión, cualquier resultado es cuestionable".
La relación especial entre Trump e Infantino ha alimentado la especulación sobre la influencia del presidente estadounidense en las decisiones de la FIFA. Según la fuente, el presidente de la FIFA se muestra sumiso y servicial con Trump, quien parece no tener límites en sus demandas.
Respecto a la selección de Irán, Trump propuso dos meses antes del torneo sustituir al equipo iraní por Italia en la fase final del mundial. Esta propuesta provocó un conflicto diplomático inmediato. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, descartó tajantemente tal posibilidad. El ministro de Deportes italiano, Andrea Abodi, manifestó: "no es apropiado, la clasificación se gana en el terreno de juego". El ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, calificó la ocurrencia como "vergonzosa".
Las autoridades estadounidenses retrasaron los visados de la selección iraní prácticamente hasta la víspera de su primer partido, elevando la tensión sobre un equipo que ya cargaba con una pesada mochila por la guerra en su país. El combinado entrenado por Amir Ghalenoei jugó dos partidos en Seattle y Los Ángeles antes de regresar de inmediato a México, donde fijó su cuartel general.
En el aspecto diplomático bilateral, Trump ha mostrado un trato desigual hacia los socios organizadores del torneo. Pese a que Estados Unidos compartía la organización con México y Canadá, Trump se atribuyó todo el mérito por la organización del espectáculo. La víspera de la final, proclamó que Estados Unidos tendría que volver a organizar "de forma inmediata" otro mundial. "Basándonos en las cifras, lo solicitaremos de inmediato", le dijo a Infantino durante un acto público. "Tenemos que volver a hacerlo, y tenemos que hacerlo mientras yo esté aquí; ¿me oyes, Gianni?". Agregó: "Deberían volver a elegir a los Estados Unidos de América. Esta vez dejaremos fuera a Canadá y México".
Con Mark Carney, primer ministro canadiense, Trump ha tenido confrontaciones durante el torneo. Tres días antes de la final, amenazó con imponer nuevos aranceles a Canadá por el humo de los incendios forestales que había llegado al cielo de Nueva York y durante unas horas puso en peligro la celebración del último partido. "Responsabilizamos a Canadá por no mantener adecuadamente sus bosques y la maleza que contienen, lo que provoca que Estados Unidos sufra una invasión innecesaria de aire sucio, contaminado y nocivo, cuya calidad es peligrosa y totalmente inaceptable", escribió Trump en su red social Truth.
Tras el partido de la final, Trump aseguró desde la Base de Andrews: "Le dije a Carney: 'Tienes que impedir que estos incendios lleguen y, ya sabes, envenenen nuestro aire". Aunque afirmó tener una buena relación con Carney, amenazó con medidas comerciales: "Si podemos ayudarlos, los ayudaremos. Pero tal vez deberían pagar una indemnización o algo así, o deberíamos imponer aranceles. Pero fue terrible. Me refiero a que hubo negocios que cerraron, en particular en Michigan".
Con Brasil, Trump no formuló amenazas sino que aplicó castigo directo. En pleno mundial, cuando se estaban jugando las semifinales, aprobó un arancel adicional del 25% para Brasil y acusó al presidente del país latinoamericano, Luiz Inácio Lula da Silva, de "no negociar de buena fe".
Durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, Turquía, donde estaban jefes de Estado o primeros ministros de muchas selecciones presentes en el Mundial, Trump llamó "inútiles" a los europeos por no apoyarle en la guerra contra Irán. A España en particular la acusó de ser "mala gente" y una "causa perdida", aunque posteriormente recondujo la situación. A Dinamarca la amenazó con invadir Groenlandia, diciendo: "Necesitamos la isla. Nunca deberíamos haberla devuelto".
La competición se ha desarrollado en mitad de una escalada de presión sin precedentes sobre Cuba, con un hostigamiento de Estados Unidos sobre el régimen castrista que ha desencadenado una crisis humanitaria en la isla.
En la ceremonia de clausura, Trump intentó protagonizar la foto oficial con la selección española tras su victoria en el Mundial. Gianni Infantino tuvo que salir corriendo para tratar de apartarlo de la histórica estampa que retrataba la celebración del equipo español.
El campeonato ha coincidido con la celebración del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos de la corona británica. Trump ha estado más pendiente de este asunto que del deporte rey, en otra demostración de que lo que más le importa es el negocio alrededor del espectáculo.
El torneo ha recibido muchas críticas y quejas por supuesta injerencia a favor de las selecciones de Estados Unidos y Argentina, según la fuente. El episodio de la tarjeta roja a Balogun se ha convertido en un escándalo que ha empañado la imagen de la FIFA y enturbió un torneo que ya enfrentaba cuestionamientos sobre su integridad.






