Trump suspende cinco parques eólicos marinos en EE.UU., incluyendo el principal proyecto de Iberdrola
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Trump suspende cinco parques eólicos marinos en EE.UU., incluyendo el principal proyecto de Iberdrola

El Departamento de Interior de Estados Unidos ha anunciado este lunes la suspensión inmediata de los contratos de arrendamiento de cinco proyectos eólicos marinos en construcción, entre ellos Vineyard Wind I de Iberdrola, alegando riesgos para la seguridad nacional identificados por el Departamento de Guerra en informes clasificados.

NEGOCIOS22 DIC 2025

La administración Trump ha asestado un nuevo golpe a la industria eólica marina en Estados Unidos al suspender con efecto inmediato los contratos de arrendamiento de cinco grandes proyectos en construcción. La medida, anunciada este lunes por el Departamento de Interior estadounidense, se justifica por "los riesgos emergentes para la seguridad nacional" supuestamente identificados por el Departamento de Guerra en informes clasificados.

Entre los proyectos afectados destaca Vineyard Wind I, el principal parque eólico marino de Iberdrola en EE.UU., ubicado frente a las costas de Massachusetts. Este desarrollo, con 806 MW de capacidad total instalada, ha supuesto una inversión de 2.700 millones de euros, según información de la propia compañía. Fuentes conocedoras del proyecto señalan que aproximadamente tres cuartas partes del mismo ya están en operación y no se verían afectadas, aunque Iberdrola aún debe evaluar el impacto de esta medida para la parte que continúa en construcción.

La decisión afecta también a otros cuatro proyectos: Revolution Wind, CVOW – Commercial, Sunrise Wind y Empire Wind 1, según el comunicado del Gobierno estadounidense. En total, los cinco proyectos suspendidos representaban una inversión de 25.000 millones de dólares y estaban proyectados para suministrar energía a más de 2,5 millones de hogares y negocios en la costa este, además de crear aproximadamente 10.000 empleos, según Turn Forward, un grupo de defensa de la energía eólica marina citado por The New York Times.

El secretario del Interior, Doug Burgum, declaró que "el principal deber del Gobierno de Estados Unidos es proteger al pueblo estadounidense" y que la medida "aborda los riesgos emergentes para la seguridad nacional, incluyendo las vulnerabilidades creadas por los proyectos eólicos marinos a gran escala cercanos a los centros de población de la costa este".

Según el Ejecutivo estadounidense, "informes no clasificados del Gobierno han constatado desde hace tiempo que el movimiento de las enormes palas de las turbinas y las torres altamente reflectantes generan interferencias de radar conocidas como distorsión. Esta distorsión causada por los proyectos eólicos marinos oscurece los objetivos móviles legítimos y genera objetivos falsos en las inmediaciones de los proyectos".

Tras el anuncio, las empresas afectadas sufrieron caídas en bolsa. Iberdrola descendió un 0,7%, mientras que Orsted, propietaria de Revolution Wind, se desplomó un 15%. El fabricante de turbinas Vestas perdió un 5% de su valor.

Este no es el primer ataque de Trump a la energía eólica marina y a proyectos de Iberdrola. En septiembre de este mismo año, la administración ya bloqueó los parques en tramitación de la eléctrica española en Massachusetts, concretamente los desarrollos denominados New England Wind 1 y New England Wind 2.

El proyecto Vineyard Wind 1 de Iberdrola había cerrado en octubre de 2023 un acuerdo de financiación de 1.200 millones de dólares (más de 1.000 millones de euros) con tres bancos estadounidenses: J.P. Morgan Chase, Bank of America y Wells Fargo, siendo la mayor financiación de esta clase y la primera para un parque eólico marino, según anunció la empresa en su momento.

En Estados Unidos, Iberdrola tiene, además del parque eólico marino Vineyard Wind 1 con 806 megavatios (MW) ya en construcción, otros dos proyectos: Kitty Hawks, con 2.400 MW en fase previa de desarrollo, y Gulf of Maine, también en desarrollo, con 3.000 MW.

Este varapalo llega en pleno giro estratégico de Iberdrola en EE.UU., que tras el primer bloqueo de septiembre reafirmó su apuesta por el mercado estadounidense. En la actualización de su plan estratégico, la energética liderada por Ignacio Sánchez Galán está priorizando la inversión en redes eléctricas respecto a las renovables, a diferencia de lo que venía haciendo en los últimos años.

La compañía prevé invertir 50.000 millones de euros hasta 2028, de los cuales 37.000 millones irán destinados a redes eléctricas. Por áreas geográficas, el 30% de la inversión total se dirigirá a Estados Unidos, por detrás del 35% previsto para Reino Unido y muy por encima del 15% destinado a España y Portugal.

La decisión de la administración Trump deja intactos solo dos parques eólicos marinos operativos en aguas costeras estadounidenses: un pequeño proyecto frente a Rhode Island que está completo desde 2016 y un proyecto más grande frente a Nueva York que está totalmente operativo desde 2023, según The New York Times.

A diferencia de su estrategia en EE.UU., Iberdrola sí ha decidido abandonar otros países donde la coyuntura política ha supuesto problemas significativos. Este ha sido el caso de México, donde la eléctrica tenía activos valorados en 10.000 millones de euros. Tras los choques con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, decidió vender sus activos en dos fases: primero se desprendió de sus ciclos combinados de gas, valorados en 6.000 millones de euros, y este verano anunció la venta del resto de activos, fundamentalmente renovables, a la también española Cox, por casi 4.000 millones de euros.

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