Ucrania ejecutó durante la madrugada del miércoles 3 de junio de 2026 una de las ofensivas aéreas más agresivas del conflicto, lanzando más de 350 drones contra 15 regiones de Rusia, incluyendo Moscú y San Petersburgo, según confirmó el Ministerio de Defensa ruso. El ataque, que impactó refinerías, terminales petroleras e infraestructura militar, se produjo apenas 24 horas después de que Rusia bombardeara Ucrania con 73 misiles y 656 drones, dejando al menos 18 civiles muertos.