Universidad de Cornell desarrolla método que recupera 95% de capacidad de baterías de vehículos eléctricos sin destruirlas
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Universidad de Cornell desarrolla método que recupera 95% de capacidad de baterías de vehículos eléctricos sin destruirlas

Investigadores de la Universidad de Cornell en Estados Unidos han creado un proceso químico que restaura baterías agotadas de vehículos eléctricos sin necesidad de triturarlas o fundirlas, recuperando el 95 por ciento de su capacidad original y reduciendo los costos de reciclaje en un 56 por ciento, según un estudio publicado el 9 de junio en la revista Energy and Environmental Science.

TECNOLOGÍA10 JUN 2026

El nuevo método, denominado Regeneración Directa de Electrodo a Electrodo (DEER, por sus siglas en inglés), representa un cambio radical en la forma en que la industria maneja las baterías de iones de litio al final de su vida útil, según explicó Vibha Kalra, profesora de ingeniería química en el Duffield College of Engineering de Cornell.

"Las reparamos tal como están, sin triturarlas ni pulverizarlas, y luego las volvemos a colocar en una batería nueva", dijo Kalra. "La disolución es básicamente lo que ayuda a la batería a recuperar su capacidad. Muestra una recuperación del 95 por ciento. Así que estamos acortando inmensamente el ciclo de circularidad", añadió la investigadora.

El proceso tradicional de reciclaje de baterías de vehículos eléctricos ha sido destructivo y costoso. La industria actualmente desmantela las baterías agotadas sometiéndolas a hornos de temperaturas extremas o triturándolas hasta convertirlas en un polvo conocido como "masa negra", que luego se sumerge en ácidos corrosivos para extraer minerales escasos como níquel y cobalto, según describe el estudio. Este método es intensivo en carbono, costoso y genera residuos considerables.

El problema fundamental que resuelve el método DEER radica en comprender qué sucede realmente cuando una batería muere. Las baterías no se quedan sin minerales, sino que durante el flujo de electricidad entre los lados positivo y negativo, se acumula gradualmente una capa gruesa de residuos dentro de la celda, según explican los investigadores. Los ingenieros llaman a esto interfase de electrolito sólido. Los materiales siguen presentes, pero la energía ya no puede fluir. El reciclaje estándar destruye todo el componente solo para limpiarlo.

El método desarrollado en Cornell es considerablemente más suave. Los trabajadores abren la carcasa y extraen las partes centrales de la batería —los electrodos— mientras permanecen completamente intactos. Luego, estas partes se sumergen en una solución química llamada 1,3-dimetil-2-imidazolidinona. El líquido ataca los residuos, disolviendo la acumulación aislante y dejando las delicadas estructuras internas perfectamente preservadas, según detalla el estudio.

Además de la recuperación del 95 por ciento de la capacidad, el proceso reduce la contaminación del aire y disminuye drásticamente el consumo de agua industrial, según los investigadores.

La relevancia del descubrimiento se enmarca en un contexto de creciente demanda y escasez de materiales. En este momento, el mundo enfrenta interrupciones en las cadenas de suministro globales de ingredientes esenciales para baterías. Estados Unidos actualmente posee muy pocas reservas domésticas de los minerales críticos necesarios para fabricar baterías modernas, según señala el estudio.

El país depende principalmente de cadenas de suministro extranjeras complejas para importar materiales. También carece de la infraestructura masiva necesaria para refinar materias primas o reconstruir polvo de batería triturado desde cero; el reciclaje doméstico ha quedado rezagado, según los investigadores.

"Cuando aparecieron estas baterías de iones de litio, nadie estaba pensando en cómo estos minerales son limitados en la corteza terrestre, y no se pueden fabricar para siempre", dijo Kalra. "En los últimos años, la gente se está dando cuenta de que no se pueden seguir fabricando baterías, porque no hay suficiente material", añadió.

Al mantener intactos los componentes de la batería, el método DEER elimina la necesidad de una costosa refabricación en el extranjero. Permite que todo el proceso de reciclaje ocurra localmente, de manera económica y rápida, según los investigadores.

Actualmente, la técnica trata con éxito baterías con un estado de salud del 70 al 80 por ciento, el umbral típico de retiro para vehículos eléctricos. Pero los investigadores creen que pueden ampliar esta ventana de recuperación al abordar mecanismos adicionales de degradación, según el estudio.

El próximo paso del equipo de investigación es probar el método DEER en baterías industriales de mayor escala y adaptar el proceso para combatir otras formas de desgaste, como la pérdida permanente de litio, según indicaron los científicos.

Los hallazgos del estudio fueron publicados en la revista Energy and Environmental Science el 9 de junio de 2026.

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Investigadores de la Universidad de Cornell en Estados Unidos han creado un proceso químico que restaura baterías agotadas de vehículos eléctricos sin necesidad de triturarlas o fundirlas, recuperando el 95 por ciento de su capacidad original y reduciendo los costos de reciclaje en un 56 por ciento, según un estudio publicado el 9 de junio en la revista Energy and Environmental Science.

10 jun 2026
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El nuevo método, denominado Regeneración Directa de Electrodo a Electrodo (DEER, por sus siglas en inglés), representa un cambio radical en la forma en que la industria maneja las baterías de iones de litio al final de su vida útil, según explicó Vibha Kalra, profesora de ingeniería química en el Duffield College of Engineering de Cornell.

"Las reparamos tal como están, sin triturarlas ni pulverizarlas, y luego las volvemos a colocar en una batería nueva", dijo Kalra. "La disolución es básicamente lo que ayuda a la batería a recuperar su capacidad. Muestra una recuperación del 95 por ciento. Así que estamos acortando inmensamente el ciclo de circularidad", añadió la investigadora.

El proceso tradicional de reciclaje de baterías de vehículos eléctricos ha sido destructivo y costoso. La industria actualmente desmantela las baterías agotadas sometiéndolas a hornos de temperaturas extremas o triturándolas hasta convertirlas en un polvo conocido como "masa negra", que luego se sumerge en ácidos corrosivos para extraer minerales escasos como níquel y cobalto, según describe el estudio. Este método es intensivo en carbono, costoso y genera residuos considerables.

El problema fundamental que resuelve el método DEER radica en comprender qué sucede realmente cuando una batería muere. Las baterías no se quedan sin minerales, sino que durante el flujo de electricidad entre los lados positivo y negativo, se acumula gradualmente una capa gruesa de residuos dentro de la celda, según explican los investigadores. Los ingenieros llaman a esto interfase de electrolito sólido. Los materiales siguen presentes, pero la energía ya no puede fluir. El reciclaje estándar destruye todo el componente solo para limpiarlo.

El método desarrollado en Cornell es considerablemente más suave. Los trabajadores abren la carcasa y extraen las partes centrales de la batería —los electrodos— mientras permanecen completamente intactos. Luego, estas partes se sumergen en una solución química llamada 1,3-dimetil-2-imidazolidinona. El líquido ataca los residuos, disolviendo la acumulación aislante y dejando las delicadas estructuras internas perfectamente preservadas, según detalla el estudio.

Además de la recuperación del 95 por ciento de la capacidad, el proceso reduce la contaminación del aire y disminuye drásticamente el consumo de agua industrial, según los investigadores.

La relevancia del descubrimiento se enmarca en un contexto de creciente demanda y escasez de materiales. En este momento, el mundo enfrenta interrupciones en las cadenas de suministro globales de ingredientes esenciales para baterías. Estados Unidos actualmente posee muy pocas reservas domésticas de los minerales críticos necesarios para fabricar baterías modernas, según señala el estudio.

El país depende principalmente de cadenas de suministro extranjeras complejas para importar materiales. También carece de la infraestructura masiva necesaria para refinar materias primas o reconstruir polvo de batería triturado desde cero; el reciclaje doméstico ha quedado rezagado, según los investigadores.

"Cuando aparecieron estas baterías de iones de litio, nadie estaba pensando en cómo estos minerales son limitados en la corteza terrestre, y no se pueden fabricar para siempre", dijo Kalra. "En los últimos años, la gente se está dando cuenta de que no se pueden seguir fabricando baterías, porque no hay suficiente material", añadió.

Al mantener intactos los componentes de la batería, el método DEER elimina la necesidad de una costosa refabricación en el extranjero. Permite que todo el proceso de reciclaje ocurra localmente, de manera económica y rápida, según los investigadores.

Actualmente, la técnica trata con éxito baterías con un estado de salud del 70 al 80 por ciento, el umbral típico de retiro para vehículos eléctricos. Pero los investigadores creen que pueden ampliar esta ventana de recuperación al abordar mecanismos adicionales de degradación, según el estudio.

El próximo paso del equipo de investigación es probar el método DEER en baterías industriales de mayor escala y adaptar el proceso para combatir otras formas de desgaste, como la pérdida permanente de litio, según indicaron los científicos.

Los hallazgos del estudio fueron publicados en la revista Energy and Environmental Science el 9 de junio de 2026.

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