Internacional

Uno de cada tres personas en el mundo no puede permitirse una dieta saludable, advierte la ONU

Un informe de cinco agencias de las Naciones Unidas reveló que 2.690 millones de personas carecen de recursos para acceder a una alimentación diversa que satisfaga sus necesidades energéticas y nutricionales, lo que representa un obstáculo crítico para alcanzar el objetivo global de hambre cero en 2030. El costo de una dieta saludable asciende a 4,28 dólares de paridad de poder adquisitivo diarios, cifra que supera significativamente la línea de pobreza extrema de 3 dólares por persona, según el informe anual "Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2026".

INTERNACIONAL21 JUL 2026

El informe, elaborado conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el Programa Mundial de Alimentos de la ONU y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, subraya la urgencia de implementar políticas que hagan más accesible la alimentación nutritiva a nivel mundial.

Maximo Torero, economista jefe de la FAO y uno de los autores del informe, señaló que la brecha entre el costo de una dieta saludable y la línea de pobreza extrema es "significativamente" mayor de lo que muchos gobiernos reconocen. "El costo de una dieta saludable es de 4,28 dólares de paridad de poder adquisitivo diarios, mientras que la línea de pobreza extrema es de 3 dólares por persona", explicó Torero, subrayando que esta diferencia es fundamental para entender por qué millones de personas no pueden acceder a alimentos nutritivos.

A pesar de algunos avances, el panorama global sigue siendo preocupante. El hambre global disminuyó por tercer año consecutivo en 2025, afectando al 7,8% de la población mundial, una reducción respecto al 8,1% registrado en 2024. Además, se observan signos de que la tendencia alcista prolongada en África está comenzando a detenerse. Sin embargo, la proporción de personas que no pueden permitirse una dieta saludable permanece "extremadamente alta", según Torero.

Las políticas gubernamentales han priorizado históricamente la subvención de cereales y alimentos ricos en almidón, en lugar de carne, productos lácteos, frutas y verduras. Esta orientación ha generado un acceso a calorías, pero no a una diversidad dietética necesaria para una nutrición adecuada. Las consecuencias de esta deficiencia nutricional son evidentes en el aumento de enfermedades crónicas. Según datos de la OMS, la obesidad en adultos aumentó del 12,1% en 2012 al 16,2% en 2024, un incremento que refleja la creciente prevalencia de dietas desequilibradas.

"Es extremadamente urgente", advirtió Torero. "La obesidad entre adultos está creciendo a un ritmo muy pronunciado, por lo que necesitamos trabajar intensivamente ahora para minimizar esos riesgos y los costos ocultos que traerá consigo este aumento sustancial de la obesidad".

El economista de la FAO propuso inversiones en infraestructura, investigación y desarrollo como soluciones clave. Los modelos incluidos en el informe sugieren que cadenas de suministro más eficientes podrían reducir los costos de carne, productos lácteos, frutas y verduras. Además, nuevas políticas que fomenten un mayor consumo de frutas y verduras podrían generar beneficios económicos significativos al reducir el impacto económico de problemas de salud vinculados a dietas deficientes.

La situación en África es particularmente crítica. El 66,6% de la población africana no podía permitirse una dieta saludable en 2025, más del doble de los niveles observados en Asia o América Latina y el Caribe. Por primera vez, África alberga el mayor número de personas hambrientas del mundo, con aproximadamente 309 millones, superando a Asia con 292 millones.

Torero atribuyó este aumento principalmente al crecimiento demográfico más alto en el continente africano. Sin embargo, destacó un dato alentador: la proporción de la población que padece hambre en África está comenzando a disminuir "por primera vez en años". "Creo que esto es extremadamente importante, porque los números corresponden a 2025, año en el que ya hemos visto una reducción significativa en la asistencia oficial para el desarrollo en la región", señaló Torero.

Las perspectivas para 2026 enfrentan desafíos adicionales. Torero advirtió que las restricciones de envíos en el Estrecho de Ormuz, vinculadas al conflicto en Oriente Medio, probablemente afectarán negativamente las cifras del próximo año, impactando la disponibilidad y los costos de alimentos a nivel global.

El informe subraya que alcanzar el objetivo de hambre cero para 2030 requerirá "cantidades inmensas" de trabajo coordinado. Las agencias de la ONU enfatizan que la asequibilidad de alimentos nutritivos no es solo una cuestión de seguridad alimentaria, sino también de salud pública, desarrollo económico y estabilidad social. Sin intervenciones políticas decisivas y cambios estructurales en los sistemas alimentarios globales, la brecha entre quienes pueden permitirse una dieta saludable y quienes no seguirá ampliándose, perpetuando ciclos de pobreza, malnutrición y enfermedades crónicas.

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Uno de cada tres personas en el mundo no puede permitirse una dieta saludable, advierte la ONU

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21 jul 2026
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El informe, elaborado conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el Programa Mundial de Alimentos de la ONU y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, subraya la urgencia de implementar políticas que hagan más accesible la alimentación nutritiva a nivel mundial.

Maximo Torero, economista jefe de la FAO y uno de los autores del informe, señaló que la brecha entre el costo de una dieta saludable y la línea de pobreza extrema es "significativamente" mayor de lo que muchos gobiernos reconocen. "El costo de una dieta saludable es de 4,28 dólares de paridad de poder adquisitivo diarios, mientras que la línea de pobreza extrema es de 3 dólares por persona", explicó Torero, subrayando que esta diferencia es fundamental para entender por qué millones de personas no pueden acceder a alimentos nutritivos.

A pesar de algunos avances, el panorama global sigue siendo preocupante. El hambre global disminuyó por tercer año consecutivo en 2025, afectando al 7,8% de la población mundial, una reducción respecto al 8,1% registrado en 2024. Además, se observan signos de que la tendencia alcista prolongada en África está comenzando a detenerse. Sin embargo, la proporción de personas que no pueden permitirse una dieta saludable permanece "extremadamente alta", según Torero.

Las políticas gubernamentales han priorizado históricamente la subvención de cereales y alimentos ricos en almidón, en lugar de carne, productos lácteos, frutas y verduras. Esta orientación ha generado un acceso a calorías, pero no a una diversidad dietética necesaria para una nutrición adecuada. Las consecuencias de esta deficiencia nutricional son evidentes en el aumento de enfermedades crónicas. Según datos de la OMS, la obesidad en adultos aumentó del 12,1% en 2012 al 16,2% en 2024, un incremento que refleja la creciente prevalencia de dietas desequilibradas.

"Es extremadamente urgente", advirtió Torero. "La obesidad entre adultos está creciendo a un ritmo muy pronunciado, por lo que necesitamos trabajar intensivamente ahora para minimizar esos riesgos y los costos ocultos que traerá consigo este aumento sustancial de la obesidad".

El economista de la FAO propuso inversiones en infraestructura, investigación y desarrollo como soluciones clave. Los modelos incluidos en el informe sugieren que cadenas de suministro más eficientes podrían reducir los costos de carne, productos lácteos, frutas y verduras. Además, nuevas políticas que fomenten un mayor consumo de frutas y verduras podrían generar beneficios económicos significativos al reducir el impacto económico de problemas de salud vinculados a dietas deficientes.

La situación en África es particularmente crítica. El 66,6% de la población africana no podía permitirse una dieta saludable en 2025, más del doble de los niveles observados en Asia o América Latina y el Caribe. Por primera vez, África alberga el mayor número de personas hambrientas del mundo, con aproximadamente 309 millones, superando a Asia con 292 millones.

Torero atribuyó este aumento principalmente al crecimiento demográfico más alto en el continente africano. Sin embargo, destacó un dato alentador: la proporción de la población que padece hambre en África está comenzando a disminuir "por primera vez en años". "Creo que esto es extremadamente importante, porque los números corresponden a 2025, año en el que ya hemos visto una reducción significativa en la asistencia oficial para el desarrollo en la región", señaló Torero.

Las perspectivas para 2026 enfrentan desafíos adicionales. Torero advirtió que las restricciones de envíos en el Estrecho de Ormuz, vinculadas al conflicto en Oriente Medio, probablemente afectarán negativamente las cifras del próximo año, impactando la disponibilidad y los costos de alimentos a nivel global.

El informe subraya que alcanzar el objetivo de hambre cero para 2030 requerirá "cantidades inmensas" de trabajo coordinado. Las agencias de la ONU enfatizan que la asequibilidad de alimentos nutritivos no es solo una cuestión de seguridad alimentaria, sino también de salud pública, desarrollo económico y estabilidad social. Sin intervenciones políticas decisivas y cambios estructurales en los sistemas alimentarios globales, la brecha entre quienes pueden permitirse una dieta saludable y quienes no seguirá ampliándose, perpetuando ciclos de pobreza, malnutrición y enfermedades crónicas.

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