Venezuela exportó cientos de toneladas de oro a Turquía a cambio de alimentos en trama que involucra al exministro Alex Saab
Las reservas de oro del Banco Central de Venezuela se desplomaron de 366 toneladas en 2013 a 53 en 2025, según registros oficiales, mientras el país exportaba de forma irregular el metal precioso a Turquía, Irán, Rusia y Emiratos Árabes Unidos a cambio de alimentos y otros bienes. La compleja operación, que involucra al exministro Alex Saab y empresarios turcos, utilizaba vuelos comerciales de Turkish Airlines y aviones privados para transportar el oro extraído del Arco Minero del Orinoco, según confirman documentos oficiales y fuentes relacionadas con este comercio consultadas por EL PAÍS.
Desde que Nicolás Maduro asumió la presidencia de Venezuela en 2013, las reservas de oro del Banco Central venezolano (BCV) se han desplomado de 366 toneladas a unas 53, según los registros del propio organismo, a pesar de que los analistas calculan que las explotaciones del Arco Minero del Orinoco han producido entre 35 y 80 toneladas anuales, según EL PAÍS.
Parte de ese metal ha sido exportado de forma irregular a Turquía —a través de una compleja trama a cambio de la cual Venezuela recibía alimentos— y a otros países como Irán, Rusia y Emiratos Árabes Unidos, como confirman diversas fuentes relacionadas con este comercio y acreditan documentos oficiales consultados por el medio español.
El exdiputado turco Emin Sirin se preguntaba tras el secuestro del presidente venezolano por parte de Estados Unidos el pasado 3 de enero: "¿Cuánto oro y dólares de Maduro y de Venezuela hay en Turquía? ¿A nombre de quién están? ¿Qué ocurrirá con ellos?". En los últimos meses, los implicados en este opaco comercio, entre ellos el exministro de Venezuela Alex Saab y varios empresarios turcos, han ido cayendo —detenidos o investigados— uno tras otro, según el reporte.
**El origen de la alianza entre Caracas y Ankara**
En octubre de 2016, Maduro aprovechó su asistencia al Congreso Mundial de la Energía en Estambul para estrechar lazos con el Gobierno turco. Pese a no tener apenas vínculos históricos y a estar separados por más de 10.000 kilómetros, Turquía iba a convertirse en la siguiente década en uno de los principales socios comerciales de Venezuela, según EL PAÍS.
La relación surgió de la necesidad y de la sintonía personal entre dos mandatarios —Maduro y Recep Tayyip Erdogan— que, pese a sus amplias diferencias ideológicas, se sentían perseguidos por el imperialismo estadounidense, según el análisis del medio.
En diciembre de 2016, la compañía Turkish Airlines estableció la primera ruta directa entre Estambul y Caracas, que llegaría a tener una frecuencia de hasta cinco vuelos semanales. Varios pasajeros consultados por EL PAÍS confirman que los aviones rara vez viajaban llenos, excepto cuando hacían escala en Cuba y había turistas turcos de visita a la isla caribeña. Pese a ello, la ruta se ha mantenido hasta que, en los últimos meses de 2025, las amenazas de ataque de Washington a Venezuela obligaron a cancelarlos.
"El oro viajaba en vuelos de la Turkish Airlines y también en aviones privados", asegura una fuente con conocimiento cercano de este comercio consultada por EL PAÍS. Parte del oro procedía del Banco Central de Venezuela y otra parte era extraída del Arco Minero del Orinoco, señalan las mismas fuentes.
**La explotación del Arco Minero**
A principios de 2016, ante el derrumbe del bolívar, los bajos precios del crudo y la crisis económica, el Gobierno de Maduro decidió abrir la zona del Orinoco a la explotación del oro, que habría de convertirse en su nuevo petróleo, según EL PAÍS. Decenas de miles de venezolanos se lanzaron a extraer el preciado metal, en condiciones deplorables.
Según se estableció por decreto, ese oro debía ser procesado por la empresa mixta Minería Binacional Turquía-Venezuela (Mibiturven) y trasladado al BCV. Sin embargo, según estimaciones de Transparencia Internacional, solo el 30% terminó en la institución financiera: el resto salió del país de contrabando.
"Hay empresarios chinos, turcos o brasileños, entre otros. Muchos extranjeros que hablan poco español, pero suficiente para entenderse. Hacen las pruebas al oro, luego lo pesan y se hace la venta", cuenta una antigua trabajadora de estas explotaciones mineras consultada por EL PAÍS.
**Las sanciones y la ruta turca**
En 2018 y 2019, a medida que se sucedían las crisis entre la Asamblea Nacional de Venezuela, de mayoría opositora, y el Ejecutivo de Maduro —crisis que culminaron en el reconocimiento por parte de muchos países de Juan Guaidó como presidente interino venezolano—, comenzaron a llover las sanciones sobre el Gobierno chavista, que vio cómo se le cerraba el acceso a los sistemas financieros internacionales, según el reporte.
El Banco de Inglaterra bloqueó 31 toneladas de oro venezolano guardado bajo sus bóvedas. Suiza, el país que hasta entonces refinaba su oro, también impuso sanciones y congeló cuentas. En Turquía, Maduro no solo encontró un Gobierno amigo, sino también sediento de oro: en la última década ha importado una media de 300 toneladas de oro al año, de acuerdo con los datos del Instituto de Estadística de Turquía.
"Durante la primera administración de Donald Trump (2017-2021) y luego con Joe Biden (2021-2025) no hubo buenas relaciones entre Turquía y Estados Unidos. Y, en medio de la crisis económica en Turquía, se vio a Venezuela como una oportunidad: un país que tiene recursos petrolíferos y minerales y en el que nadie invierte", apunta Ertan Erol, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Estambul.
**El flujo de oro documentado**
La base de datos de comercio internacional de la ONU muestra que en 2018 fueron exportadas 23,6 toneladas de oro venezolano a Turquía, en una treintena de vuelos de Turkish Airlines, y 45 toneladas a Emiratos Árabes Unidos, un centro de distribución mundial del oro, según EL PAÍS. En 2019, otras 7,3 toneladas fueron a Uganda, pero cruzando datos de exportación de ambos países es posible comprobar que parte de ese oro fue transportado luego a Turquía.
A partir de 2020, la base de datos de la ONU registra un desplome de las exportaciones de oro venezolano. Sin embargo, las reservas de oro del Banco Central de Venezuela no dejan de caer: si al término de 2019 había 105 toneladas de oro en las reservas del BCV, según sus datos oficiales, estas habían caído a 79 cuando cerró 2021 y a 53 el pasado año, todo ello a pesar de que en el arco minero se sigue extrayendo un oro que, al menos en parte, va a parar al BCV.
La explicación, como ha podido reconstruir EL PAÍS a través de documentos comerciales, informes y diversas fuentes consultadas, es que esas exportaciones de oro no se detuvieron: simplemente dejaron de ser registradas oficialmente. "El comercio con Turquía continuó, aunque de forma irregular", sostiene una fuente venezolana.
En 2019, el Tesoro estadounidense había amenazado a Ankara con sanciones y el banco público turco Ziraat cerró las cuentas del BCV en su entidad. "Mi impresión es que Turquía continuó importando oro de Venezuela por canales no oficiales", afirma el exdiplomático turco Imdat Öner, y pone como ejemplo que, durante la pandemia del covid-19, se registraron numerosos vuelos de aviones privados entre Venezuela y Turquía.
**Rutas hacia Irán, Rusia y otros países**
Igualmente hubo una ruta hacia Irán. Según la agencia Bloomberg, sólo en abril de 2020 salieron nueve toneladas de oro de Venezuela hacia Irán en varios vuelos. Meses más tarde, el asesor militar del líder supremo iraní, Yahya Safavi, confirmó que su país había recibido oro a cambio de combustible para paliar la escasez que ese año sufría Venezuela.
La oposición venezolana también ha denunciado envíos a Rusia y Emiratos Árabes Unidos, y hay sospechas sobre China, cuyo Banco Central ha hecho compras secretas de oro en los últimos años, concuerdan varios analistas consultados por EL PAÍS.
Un informe de la OCDE de 2021 apunta también a Colombia, República Dominicana, Brasil y las Antillas holandesas como "centros de tránsito para los flujos ilícitos de oro venezolano" antes de ser enviado a terceros países, o incluso a Surinam, donde, afirma, se puede pagar en oro en casinos vinculados a intereses chinos y turcos.
"Lo más revelador es la disminución de las reservas de oro de Venezuela que comienza en el último trimestre de 2014 y el fuerte aumento de las reservas de Turquía que comienza a mediados de 2017 y se acelera a partir de entonces. Las dos tendencias están vinculadas", apunta el informe de la OCDE.
**Oro a cambio de alimentos**
Ante las denuncias de la oposición venezolana de que la venta de oro a Turquía sin permiso de la Asamblea Nacional era ilegal, el entonces ministro de Minería, Víctor Cano, aseguró en 2018 que no había "ningún contrabando" sino "convenios firmados entre el BCV y Turquía".
"Es el oro que el Banco Central de Venezuela está recuperando con el arrime de oro, con el fin de que pueda ser refinado. Antes, esa refinación la hacíamos en Suiza y ya no se hace en Suiza. Se hace en países aliados porque imaginen que se envía el oro a Suiza y por sanciones nos dicen que allí se queda", argumentó Cano. Pese a esa afirmación, el oro enviado al exterior nunca regresó a Venezuela, según revelan las cifras de comercio internacional consultadas por EL PAÍS.
En Turquía se designaron al menos dos grandes refinerías. Una, la Refinería de Oro de Estambul (IAR, por su nombre en turco). La otra, radicada en la provincia de Çorum, pertenece al holding de Ahmet Ahlatçi, un empresario que, en diciembre de 2018, había acompañado a Erdogan en su visita oficial a Venezuela.
En la conversación que mantuvieron ambos con Maduro, el presidente venezolano les propuso enviar el oro venezolano a su refinería a cambio de la compra de alimentos y materiales de construcción, según declaraciones de Ahlatçi.
"Envía el oro, lo refinamos en la planta de Don Ahmet Ahlatçi en Çorum, luego lo depositamos en nuestro Banco Central como pago anticipado de las exportaciones y, cuando te enviemos legumbres y materiales, lo descontamos de ahí", asegura Ahlatçi que respondió Erdogan en una entrevista concedida al periódico opositor turco Sözcü en enero de 2026.
A principios de diciembre de 2018 atracó en el puerto venezolano de La Guaira un buque procedente de Turquía con 1.145 toneladas de leche en polvo, según documentos de exportación consultados por EL PAÍS. Y desde entonces no dejarían de llegar: espaguetis, macarrones, harinas, frijoles y lentejas, arroz, aceite, carne o atún enlatado para llenar los paquetes de alimentos repartidos por los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).
De un volumen de exportaciones de Turquía a Venezuela inferior a 50 millones de dólares, se pasaría a los más de 300 millones registrados en los últimos años, de los que dos tercios corresponden a productos alimenticios, según los datos consultados.
**El papel de Alex Saab**
Alex Nain Saab Morán, nacido en Barranquilla (Colombia), ascendió en el entorno del chavismo hasta convertirse en una figura clave como conseguidor —y presunto testaferro— del Gobierno de Maduro, especialmente en sus negocios y tejemanejes en el exterior, según EL PAÍS. Fue detenido en Cabo Verde en 2020, donde había parado a repostar su avión tras un vuelo a Teherán relacionado con ese intercambio de oro por combustible.
Extraditado a Estados Unidos, país que, como otros, lo buscaba por lavado de dinero, Saab fue devuelto en 2023 a Venezuela en un canje de prisioneros. Y Maduro lo nombró ministro de Industria.
Alex Saab es clave en la ruta turca del oro porque, como habían acordado Maduro y Erdogan, el metal iba a servir para pagar alimentos, según el reporte.
Esa leche en polvo la envió MULBERRY PROJE YATIRIM (Mulberry Proyectos e Inversiones), de acuerdo con documentos consultados por EL PAÍS, que también muestran a esta empresa como responsable de envíos de alimentos a Venezuela desde México. Mulberry fue fundada en 2015 en un edificio de oficinas del barrio estambulí de Besiktas y como principal accionista aparece un fondo del mismo nombre con sede en Londres.
Tras varios años gestionada por abogados y testaferros turcos, en 2018 se hizo cargo de ella Betsy Desiree Mata Pereda, una socia de varios entramados y empresas manejados por Alex Saab, como Salva Foods, igualmente involucrada en la importación de pasta de origen turco, según los documentos.
Los datos del Registro Mercantil de Turquía muestran que, en 2021, la beneficiaria única de Mulberry era la ciudadana italiana Patrizia Fiore, tía de Camilla Fabri, la exmodelo italiana casada con Saab. Ese mismo año, Fiore fue interrogada por un juez en Italia junto a su hermana, Arianna Fiore, en una investigación sobre el presunto lavado de dinero de la familia Saab-Fabri.
Según documentos del juzgado romano que instruyó la causa consultados por EL PAÍS, en el teléfono de Arianna Fiore se encontraron órdenes de pago de seis cifras a través de un banco turco; por ejemplo, una de 720.000 euros en concepto de "suministros de ketchup y mayonesa" hecha a la empresa turca KLK Altin Sarrafiye, que se dedica al comercio de oro.
**La empresa mixta Mibiturven**
Los mismos testaferros turcos y prácticamente las mismas direcciones de Mulberry las compartía otra compañía: MARILYNS PROJE YATIRIM, fundada en 2014 como empresa de inversión inmobiliaria pero que en 2018 notifica al Registro Mercantil turco su cambio de sector a la minería y el comercio exterior, según EL PAÍS. Es entonces cuando conforma, junto a la empresa pública venezolana Minerven, la empresa mixta Mibiturven.
Mibiturven es presentada como un modelo de cooperación entre Turquía y Venezuela, pero, en realidad, detrás de la empresa turca Marilyns parece estar el propio Saab, según los documentos. Los documentos del registro mercantil explicitan: "La empresa es una sociedad anónima unipersonal. El accionista único es Lorenzo Antonelli, ciudadano italiano residente en Venezuela". Antonelli es cuñado de Camilla Fabri, la esposa de Saab.
Los datos comerciales a los que ha accedido EL PAÍS indican que Marilyns importó, desde Guatemala, vehículos y maquinaria de minería para Mibiturven, y que hizo negocios con la empresa venezolana Sapphire Jewelry C.A. Esta última empresa, con sede en el Estado de Bolívar, fue, junto a una empresa de Uganda y otra belga, la encargada de la triangulación de envíos de oro venezolano a Turquía y Emiratos a través de ese país africano en 2019.
Es decir, el oro propiedad del Banco Central de Venezuela se procesaba mediante una empresa (Mibiturven) accionarada por el matrimonio Saab-Fabri y sus familiares (Marilyns), que a la vez le vendía material; era transportado al exterior mediante las conexiones del Gobierno venezolano y de Saab con otros países y se utilizaba para pagar alimentos que exportaba otra empresa de la familia Saab-Fabri (Mulberry) para venderlos a empresas públicas venezolanas con un sobrecoste significativo, según varias fuentes consultadas por EL PAÍS.
Los negocios de las empresas de Saab en Turquía iban bien, tanto que se mudaron a suntuosos rascacielos. En 2022, Mulberry, que ya entonces estaba sancionada por el Tesoro de Estados Unidos, trasladó su sede a las Trump Towers de Estambul, por las que la organización empresarial del actual presidente de Estados Unidos recibe pagos en concepto de licencia, según el reporte. "Saab tenía una oficina de lujo en Estambul con su propio personal", se queja una fuente venezolana.
Todo ello en un momento en el que muchas legaciones diplomáticas de Venezuela tenían problemas para pagar facturas y salarios porque no les llegaban los pagos desde Caracas debido a las sanciones internacionales, según EL PAÍS.
Sin embargo, el asunto de los sobrecostes no pasó inadvertido para Ankara. Entre 2020 y 2025 hubo media docena de reuniones de alto nivel entre los Gobiernos turco y venezolano. En al menos una de ellas, según explicó una fuente con conocimiento de la reunión consultada por EL PAÍS, las autoridades turcas mostraron su malestar por el hecho de que una empresa se beneficiase de inflar los precios de alimentos que, por intercesión del propio Erdogan, eran ofrecidos a un coste más bajo del habitual.
**La caída de la trama**
Resulta imposible saber cuánto oro salió desde Venezuela a otros países dado lo opaco de este comercio, según EL PAÍS. Lo que parece claro es que la ruta a Turquía se ha quebrado en los últimos tiempos: muchos de sus implicados han ido cayendo en diferentes investigaciones, no necesariamente relacionadas entre sí ni con esta ruta del oro, pero todas vinculadas al lavado de dinero.
El 17 de enero de 2026 se anunció que Alex Saab había sido depuesto de su cargo de ministro y dos semanas más tarde se informó de su detención en Caracas, presuntamente con la colaboración de Estados Unidos, según fuentes de seguridad citadas por Reuters. Antes, en octubre de 2025, había pactado una pena de prisión de un año y dos meses con la Justicia italiana. Su esposa, Camilla Fabri, fue condenada a un año y siete meses.
Ese mismo octubre, se produjo una redada contra la refinería IAR de Estambul: tanto esta como otras empresas vinculadas fueron intervenidas por el Estado y numerosas personas, incluido su propietario, Özcan Halaç, fueron detenidas bajo la acusación de fraude al Estado (mediante la falsificación de exportaciones para obtener ayudas públicas) y blanqueo de capitales, según EL PAÍS. La redada se produjo en el contexto de múltiples operaciones contra cambistas y comerciantes de oro, que también han afectado a Ahmet Ahlatci, al que se le ha impuesto la prohibición de salir del país mientras dure la instrucción de la Fiscalía.
Él mismo confirmó la existencia de esas pesquisas, en declaraciones a un periodista turco, si bien aseguró que se trata de "un error" por haber aparecido su nombre junto al de otros investigados.
**Implicaciones y contexto**
La trama del oro venezolano ilustra cómo un país bajo sanciones internacionales puede establecer rutas comerciales alternativas utilizando empresas pantalla y testaferros para eludir los controles financieros internacionales. El caso también muestra la complejidad de las relaciones entre gobiernos que se perciben como adversarios de Estados Unidos y cómo estas alianzas pueden beneficiar a intermediarios privados.
La caída simultánea de múltiples actores de esta red en diferentes países —Venezuela, Italia y Turquía— sugiere una coordinación internacional en las investigaciones sobre lavado de dinero, aunque las autoridades no han confirmado oficialmente vínculos entre los distintos casos.
Para Venezuela, la pérdida de más de 300 toneladas de oro de sus reservas en poco más de una década representa un drenaje significativo de recursos en un momento de crisis económica. Para Turquía, las investigaciones sobre las refinerías y empresas comerciales involucradas plantean interrogantes sobre los controles del país sobre el comercio de oro y su papel como centro de refinación y distribución del metal precioso.
El destino final del oro venezolano y los beneficios obtenidos por los intermediarios permanecen en gran medida sin aclarar, mientras las investigaciones judiciales continúan en varios países.




