La cifra de fallecidos por el terremoto en Venezuela superó los 1.900 muertos y 10.000 heridos a una semana del sismo, según el Gobierno venezolano, mientras médicos voluntarios han convertido un McDonald's abandonado en hospital de campaña en La Guaira ante el desamparo institucional. La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados advirtió este martes que la situación humanitaria "se ha deteriorado rápidamente" por la grave escasez de alimentos y el colapso de servicios básicos.
El cirujano Miguel Romero realizó una intervención quirúrgica de emergencia a más de 40 grados, a oscuras y con la única luz de los celulares de las enfermeras sobre la banqueta de un McDonald's convertido en hospital de campaña. La paciente había llegado "andando como un pingüinito y goteando" tras dar a luz sola, con restos de placenta aún alojados en su cuerpo, según relató el doctor. Con una cánula y unas pinzas kocher de precisión quirúrgica, Romero logró extraer todos los restos en menos de una hora para evitar que se desangrara.
La hamburguesería abandonada tras el terremoto se ha convertido en un símbolo del desamparo institucional y la improvisación que marcan la primera semana de la peor tragedia natural en más de un siglo en Venezuela, según la fuente. El precario hospital fue montado por médicos voluntarios y donaciones de la sociedad civil en plena zona cero del sismo en La Guaira.
**Cifras de la devastación en aumento**
El saldo a una semana del terremoto supera los 1.900 fallecidos y los 10.000 heridos, según el Gobierno venezolano. Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional al frente de la comunicación diaria, anunció este martes que la cifra de edificios afectados llega a 855, de los cuales "189 sufrieron un colapso total".
El Gobierno ha instalado 50 campamentos en la periferia de la capital para alojar a los supervivientes e improvisado ocho nuevas morgues donde se amontonan los cadáveres, según Rodríguez. El puerto de La Guaira acumula cientos de cuerpos a la espera de ser identificados por familiares que hacen colas kilométricas en la calle.
El Estado costero concentra la peor parte de la tragedia, con torres turísticas de más de 10 pisos convertidas en moles de escombros y cadáveres sepultados. En zonas más humildes apenas está llegando ningún tipo de ayuda, según la fuente.
**Advertencia de Naciones Unidas**
La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) dijo este martes que la situación humanitaria en las zonas más afectadas "se ha deteriorado rápidamente", dada la "grave escasez de alimentos, el colapso de los servicios básicos y un aumento de los riesgos de protección para la población desplazada".
**De una lona atada a un árbol a un hospital improvisado**
Un estudiante caraqueño de último año de Medicina que llegó los primeros días a ayudar montó un ambulatorio improvisado "con una mantica y dos lonas atadas a un árbol" cerca del McDonald's abandonado tras el temblor, según relató. Uno de sus primeros pacientes fue un policía con una bajada de tensión. "Lo estabilizamos y aproveché para pedirle que nos habilitara la hamburguesería para trabajar en mejores condiciones", contó el estudiante en la puerta del local, acordonado con una cinta amarilla de la policía.
El acuerdo fue que entraran los médicos y los agentes se encargarían de protegerlos ante robos o asaltos, que empiezan a ser habituales en las zonas más críticas. El sábado lograron entrar y al día siguiente, tras limpiar los escombros, habilitaron los nuevos espacios: el quirófano en el comedor de la primera planta, donde atendieron a la mujer que acababa de dar a luz; la farmacia cerca de la barra donde se servían las hamburguesas; y el primer piso como zona de descanso con colchones raídos donde duermen los médicos y las enfermeras.
**Tensiones con las autoridades**
La relación con los policías no está siendo fácil, según el estudiante que hace de enlace con ellos. "Solo me fío de los jefes. El resto de agentes rasos intentan aprovecharse de la tragedia", aseguró.
En la zona de comedor, los médicos han colgado bolsas de suero y vitaminas atadas al techo con vendas. El oficial Nelson Guerrero, un hombre de 52 años con un solo riñón tras un accidente de tráfico, recibía insulina a través de una vía inyectada en el brazo derecho. "Nosotros estamos aquí para no aceptar la sinverguenzura de la gente, que nadie haga lo que no debe", dijo mientras el goteo le suministraba la insulina y el sudor le caía por la frente.
**Amenaza de nuevos derrumbes**
Dentro de la hamburguesería hospitalizada se respira más tensión de lo habitual. Les han avisado hace poco de que el edificio de al lado, un gigantesco bloque de color pastel de más de 100 departamentos que aún sigue en pie, está a punto de venirse definitivamente abajo, según la fuente. Es una de las construcciones de obra pública que levantó el chavismo para la población más necesitada, el proyecto Misión Vivienda.
Los vecinos recuerdan que cuando el expresidente Hugo Chávez vino a inaugurarlo hace más de dos décadas, citó una frase de Simón Bolívar durante las labores de reconstrucción tras un fuerte terremoto que golpeó Caracas en 1812: "¡Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca!". Chávez repitió aquella arenga tras el deslave que maltrató esta misma ciudad en 1999, la primera tragedia a la que tuvo que enfrentarse el chavismo nada más llegar al poder. "Parece que estamos malditos", dijo uno de los vecinos con la cara tapada con una camiseta para protegerse del sol y el olor a podrido.
**Primera prueba para el Gobierno de Delcy Rodríguez**
El Gobierno de Delcy Rodríguez, bajo la tutela estadounidense desde la captura en enero del presidente Nicolás Maduro, vive su primera gran prueba. El descontento de la población, cada vez más al límite, crece día a día. Con miles de militares y policías armados desplegados por la zona, el riesgo de un estallido social es una amenaza latente con consecuencias impredecibles.
"No tenemos noticias del Gobierno, aquí desde luego, no nos están apoyando", dijo el doctor Miguel Romero, el cirujano de 34 años que está al frente del hospital de campaña, aunque se reparten la dirección por turnos cuando les toca salir a atender sobre el terreno. Romero está haciendo un doctorado en neurología en Alemania. Llegó un día antes del temblor a visitar a su familia en Coro, una ciudad rural de la costa. Tras más de 10 horas en autocar, apenas duerme un par de horas al día desde que llegó a la zona cero.
**Recursos improvisados y ayuda internacional**
La farmacia del McDonald's está bien surtida, aseguran los médicos. Tienen analgésicos intravenosos, material quirúrgico, ansiolíticos y hasta medicamentos veterinarios para atender a las mascotas en la zona del parking, donde hasta hace unos días los clientes pasaban en coche a recoger sus hamburguesas.
En la planta de arriba también acogen a los grupos de rescatistas internacionales que no tienen dónde pasar la noche. Hay más de 2.300 profesionales que han llegado desde México, China, España o Qatar, según la fuente.
**Complicaciones por las lluvias**
La noche del lunes fue particularmente complicada. Llovió en La Guaira por primera vez en esta semana, algo que todos preveían por ser temporada de verano. El cielo había sido clemente hasta ahora. El agua y el lodo complican todo aún más.
A pesar de las adversidades, el doctor Romero, a punto de terminar sus estudios en Alemania, conserva la fe: "Yo confío en la fortaleza, resiliencia y estoicismo de un pueblo movilizado y aferrado a la vida".