Volkswagen confirma despido de 50.000 empleados pese a rechazo de cierre de fábricas
El consejero delegado de Volkswagen, Oliver Blume, confirmó el lunes planes para eliminar 50.000 empleos adicionales en la empresa, a pesar de que el consejo de supervisión rechazó su propuesta de cerrar cuatro fábricas en Alemania. Blume describió el plan de reestructuración como "el realineamiento más integral en la historia de la empresa" e indicó que la compañía enfrenta costos generales un 20% superiores a los de empresas comparables, lo que justificaría teóricamente la eliminación de aproximadamente 50.000 puestos de trabajo en todo el mundo.
Oliver Blume comunicó a los empleados que las propuestas de reestructuración abarcan "12 iniciativas, aproximadamente 150 páginas y 45 resoluciones individuales" para el cambio. A pesar de describir algunas decisiones como "decididamente controvertidas", Blume afirmó haber percibido "amplio apoyo en el consejo de supervisión" respecto a su análisis del futuro del grupo y la necesidad de actuar.
El plan de reducción de personal se enmarca en un contexto de sobrecapacidad industrial. Volkswagen pretende reducir la producción anual de vehículos desde los 12 millones de unidades previos a la pandemia hasta 9 millones. En los últimos dos años, la empresa ya ha reducido la producción en 2 millones de unidades, con planes adicionales de cortar 500.000 unidades de producción en China, donde enfrenta presión significativa de la competencia local.
Blume explicó que los costos generales de Volkswagen superan en un 20% los de empresas comparables. "Dado que la mitad de nuestros costos generales provienen de costos de personal, un cálculo teórico —asumiendo sin cambios en los costos laborales— resultaría en la eliminación de aproximadamente 50.000 posiciones en todo el mundo", señaló según reportó The Guardian.
La empresa ya ha implementado un programa iniciado en 2024 para reducir la plantilla en 50.000 empleados de manera "socialmente responsable", mediante paquetes de despido voluntario y acuerdos de jubilación parcial. Hasta el momento, Volkswagen ha eliminado 37.000 empleos a través de estos esquemas, pero una segunda fase de recortes dirigida a reducir gastos generales es ahora necesaria, según Blume.
Respecto a las instalaciones de producción, Blume confirmó que aún existe incertidumbre sobre cuatro fábricas: tres plantas de Volkswagen en Emden, Hannover y Zwickau, y la planta de Audi en Neckarsulm, donde la producción está programada para terminar entre 2031 y 2034. Sin embargo, afirmó que "las soluciones inteligentes siempre son mejores que cerrar una planta", aunque reconoció que "Alemania no puede cerrar los ojos" ante la inundación del mercado automovilístico con vehículos innecesarios, tanto de China como de Europa.
La empresa también explora opciones alternativas para las fábricas con el objetivo de asegurar empleos. Blume mencionó que Volkswagen mantiene "discusiones avanzadas" sobre la transformación de su fábrica en Osnabrück de producción automotriz a producción de defensa. Sin embargo, según reportes del fin de semana, un plan de Volkswagen para fabricar vehículos de apoyo para la empresa israelí de defensa Rafael —diseñado para proteger empleos en Osnabrück— fue bloqueado por el fondo soberano de Qatar, que posee una participación del 10% en Volkswagen.
El plan de reestructuración incluye también la reducción de la mitad de la línea de modelos de la empresa, especialmente las variantes de diferentes marcas, como parte de los esfuerzos por reducir los gastos generales en un 20% en sus fábricas.
Blume, quien se ha posicionado como un insider de Volkswagen, afirmó estar "haciendo todo lo que está en su poder" para mantener la empresa competitiva y asegurar su supervivencia. Prometió entablar "discusiones constructivas" con el personal. "Puedo entender completamente cuán profundamente la situación actual afecta a las personas dentro de la empresa, así como a todos en su círculo inmediato. He pasado toda mi vida profesional con el grupo", declaró.
La reacción sindical ha sido de rechazo. IG Metall, el principal sindicato de empleados, criticó duramente las propuestas. Christiane Benner, presidenta de IG Metall, calificó los planes como "inaceptables", particularmente porque el sindicato ya había hecho concesiones previas. "En lugar de tomar este logro como modelo, el consejo está confrontando a los empleados con nuevos planes de reducción. Comprensiblemente, la ira y la incertidumbre resultantes son inmensas. Necesitamos nuevas ideas y conceptos para utilizar la capacidad de las plantas, consideraciones sensatas de la empresa", declaró Benner según The Guardian.
La industria automotriz alemana en general ha advertido sobre un posible colapso laboral si no se aborda la sobreproducción. Volkswagen, como mayor fabricante de automóviles de Alemania, enfrenta presiones competitivas globales intensas, particularmente de fabricantes chinos que han inundado los mercados europeos con vehículos de bajo costo.

