Volkswagen rechaza revelar planes de despidos masivos tras fracaso en votación del consejo de supervisión
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Volkswagen rechaza revelar planes de despidos masivos tras fracaso en votación del consejo de supervisión

El presidente ejecutivo de Volkswagen, Oliver Blume, se negó a proporcionar detalles sobre los despidos y cierres de fábricas que enfrenta el gigante automotor alemán tras perder una votación crucial en el consejo de supervisión de la empresa. La propuesta de recorte de gastos denominada "Group Target Picture" fue rechazada por siete votos contra doce, con la oposición del estado federado de Baja Sajonia, accionista con el 20% del grupo, y los representantes de los trabajadores. Blume solo anunció que reducirá a la mitad el número de modelos ofrecidos y adaptará la capacidad de producción al mercado, dejando en la incertidumbre a los 650.000 empleados del grupo en todo el mundo.

NEGOCIOS10 JUL 2026

La reunión del consejo de supervisión de Volkswagen de esta semana generó expectativas sobre una mayor claridad respecto a nuevos despidos y un posible cierre de hasta cuatro fábricas en Alemania. Sin embargo, Oliver Blume no abordó directamente estos temas, limitándose a anunciar medidas generales de reestructuración que desataron críticas generalizadas en el país por la incertidumbre que genera para los trabajadores.

Según reportó el diario Süddeutsche Zeitung, la votación en el consejo de supervisión resultó en un rechazo a la propuesta de Blume. El estado federado de Baja Sajonia y los representantes de los trabajadores votaron en contra, lo que llevó al resultado de siete votos a favor y doce en contra. Aunque el grupo Volkswagen no emitió un comunicado oficial sobre la votación, fuentes internas del grupo describieron la situación como "muy tensa".

Según estas mismas fuentes, todas las partes implicadas reconocían la necesidad de cambios de gran alcance. Sin embargo, el plan de ahorro presentado resultaba tan impreciso en demasiados aspectos que aprobarlo habría constituido una negligencia. De acuerdo con el rotativo Handelsblatt, Blume pretende ahora llevar a cabo la reestructuración en varias fases.

Tras la reunión, Blume declaró que la dirección "sigue impulsando la transformación" y asume "la responsabilidad del futuro sostenible de la empresa con la reorientación más amplia de la historia del grupo, en un momento en el que la industria automovilística se encuentra bajo una fuerte presión a nivel mundial". Explicó que se presentó un amplio paquete de medidas que incluye 12 iniciativas, y que el consejo de administración ya ha puesto en marcha la aplicación de las primeras disposiciones.

Entre estas primeras medidas se encuentra la adaptación de la capacidad de producción a "la nueva situación del mercado global y al enorme aumento de la competencia", hasta alcanzar los 9 millones de vehículos al año. Volkswagen tenía una capacidad de producción de aproximadamente 12 millones de vehículos antes de la pandemia de COVID-19 y ya la había reducido a 10 millones antes de estos nuevos ajustes.

La reducción de la producción y la gama de modelos a la mitad conlleva inevitablemente una reducción de la plantilla de los 650.000 empleados que el grupo Volkswagen tiene en todo el mundo. Sin embargo, aún no se ha tomado ninguna decisión oficial sobre el futuro de algunas fábricas ni sobre recortes adicionales de personal.

Según información filtrada previamente, el recorte de plantilla podría ser de entre 55.000 y 70.000 empleados, lo que se sumaría a la eliminación de 50.000 puestos de trabajo acordados anteriormente con los sindicatos. Las plantas de Emden, Zwickau, Hannover y la de Audi en Neckarsulm corren peligro de cierre, según reportes previos.

Volkswagen justifica su reestructuración por un exceso de capacidad de más de 500.000 vehículos en Europa y unos costes de fabricación considerablemente más elevados en las plantas alemanas en comparación con otras fábricas europeas.

Las críticas desde el sector político alemán fueron inmediatas. Olaf Lies, presidente del Estado federado de Baja Sajonia, declaró poco después de la reunión del jueves que "los cierres de fábricas no son una estrategia de futuro para Volkswagen". En su opinión, lo decisivo es volver a convencer con productos competitivos e innovadores y aprovechar las sinergias existentes.

Grant Hendrik Tonne, ministro de Economía de Baja Sajonia, fue más contundente. En la cadena NDR afirmó que la actuación de la dirección de Volkswagen es "indecente" en el trato a los trabajadores. Además, exigió en el marco de las negociaciones claridad, fiabilidad y un plan viable.

Desde el lado de los trabajadores, la inseguridad reinante ha generado una respuesta de rechazo. Daniela Cavallo, presidenta del comité de empresa y miembro del consejo de supervisión, criticó que sea "irresponsable dejar a la plantilla en la incertidumbre y enviarla así de vacaciones". Cavallo le dio un ultimátum a Blume hasta el viernes para que diera explicaciones sobre el futuro de la plantilla.

El comité de empresa emitió una declaración contundente: "¡No aceptaremos cierres de plantas! ¡Los recortes de plantilla solo de forma voluntaria y socialmente aceptable!". Thorsten Gröger, negociador de IG Metall, el sindicato metalúrgico alemán, calificó la comunicación de la dirección de "desastre absoluto". "Regiones enteras están sumidas en el miedo y el pánico", denunció.

Desde el Gobierno del canciller alemán Friedrich Merz, aseguran que siguen "muy de cerca" las negociaciones. Susanne Ungrad, portavoz del Ministerio de Economía de Alemania, declaró este viernes: "La industria del automóvil es un sector clave para Alemania y, naturalmente, de gran importancia para nosotros. Por ello, mantenemos un estrecho diálogo con la industria del automóvil". Añadió que "está claro que la reducción de puestos de trabajo y las posibles decisiones sobre la ubicación de las plantas de Volkswagen son una señal más del profundo cambio estructural que está experimentando la industria automovilística alemana".

Volkswagen cuenta con 111 plantas de producción en todos los continentes, excepto en Australia y la Antártida. Entre sus marcas se encuentran Seat, Audi, Porsche, Skoda, Lamborghini y Bentley. También posee el 88% de Traton, fabricante de los camiones MAN, Scania e International. Volkswagen es uno de los pilares principales de la economía de Alemania.

Los números revelan la magnitud de la crisis que enfrenta el grupo. En 2025, Volkswagen entregó en todo el mundo aproximadamente 9 millones de vehículos, casi un 20% menos que en 2019. En el mercado chino, las ventas se han reducido en torno a un 36% desde 2019. Al mismo tiempo, los fabricantes chinos están entrando cada vez con más fuerza en Europa con precios mucho más competitivos. Se prevé que su cuota de mercado aumente de alrededor del 3% en 2024 a aproximadamente el 8% en 2026.

La caída del mercado chino también pasó factura en el primer semestre del año. El grupo Volkswagen vendió 4,13 millones de vehículos en todo el mundo, lo que supone un 6% menos que el año anterior, según informó la automotriz este viernes. En China las entregas se desplomaron un 26%, lo que contrarrestó en gran medida los crecimientos registrados en otras regiones como Sudamérica o Europa.

Frank Schwope, experto en el sector automotor, identifica uno de los principales problemas de Volkswagen: la empresa "ha subestimado completamente a la competencia" y el potencial del coche eléctrico. "Eso ya ocurría en la era de Martin Winterkorn. Ya por entonces no querían saber nada de la movilidad eléctrica, se reían de ella", comenta en un encuentro digital con la prensa extranjera.

Schwope, consultor del sector de la automoción y profesor asociado de la universidad FHM de Berlín, analiza cómo Volkswagen se ha quedado atrás en las tendencias y "no se ha tomado en serio la movilidad eléctrica". "Y dentro de tres o cuatro años tendremos la próxima disrupción provocada por la conducción autónoma. Y ahí tampoco está Volkswagen a la vanguardia", señala.

No obstante, a pesar de todos los problemas que atraviesa actualmente, Schwope cree que es una exageración hablar de que la existencia de Volkswagen está en peligro. "La situación no es tan grave. Pero se teme una crisis profunda. Y es mejor reestructurar la empresa en momentos en los que aún funciona, que cuando se trate realmente de una crisis profunda".

La falta de claridad de Blume sobre los detalles específicos de la reestructuración ha dejado a trabajadores, gobiernos regionales y sindicatos en una posición de incertidumbre que amenaza con prolongar la tensión en las negociaciones. La próxima fase de negociaciones será crucial para determinar el futuro de Volkswagen y el empleo de decenas de miles de trabajadores en Alemania.

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10 jul 2026
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La reunión del consejo de supervisión de Volkswagen de esta semana generó expectativas sobre una mayor claridad respecto a nuevos despidos y un posible cierre de hasta cuatro fábricas en Alemania. Sin embargo, Oliver Blume no abordó directamente estos temas, limitándose a anunciar medidas generales de reestructuración que desataron críticas generalizadas en el país por la incertidumbre que genera para los trabajadores.

Según reportó el diario Süddeutsche Zeitung, la votación en el consejo de supervisión resultó en un rechazo a la propuesta de Blume. El estado federado de Baja Sajonia y los representantes de los trabajadores votaron en contra, lo que llevó al resultado de siete votos a favor y doce en contra. Aunque el grupo Volkswagen no emitió un comunicado oficial sobre la votación, fuentes internas del grupo describieron la situación como "muy tensa".

Según estas mismas fuentes, todas las partes implicadas reconocían la necesidad de cambios de gran alcance. Sin embargo, el plan de ahorro presentado resultaba tan impreciso en demasiados aspectos que aprobarlo habría constituido una negligencia. De acuerdo con el rotativo Handelsblatt, Blume pretende ahora llevar a cabo la reestructuración en varias fases.

Tras la reunión, Blume declaró que la dirección "sigue impulsando la transformación" y asume "la responsabilidad del futuro sostenible de la empresa con la reorientación más amplia de la historia del grupo, en un momento en el que la industria automovilística se encuentra bajo una fuerte presión a nivel mundial". Explicó que se presentó un amplio paquete de medidas que incluye 12 iniciativas, y que el consejo de administración ya ha puesto en marcha la aplicación de las primeras disposiciones.

Entre estas primeras medidas se encuentra la adaptación de la capacidad de producción a "la nueva situación del mercado global y al enorme aumento de la competencia", hasta alcanzar los 9 millones de vehículos al año. Volkswagen tenía una capacidad de producción de aproximadamente 12 millones de vehículos antes de la pandemia de COVID-19 y ya la había reducido a 10 millones antes de estos nuevos ajustes.

La reducción de la producción y la gama de modelos a la mitad conlleva inevitablemente una reducción de la plantilla de los 650.000 empleados que el grupo Volkswagen tiene en todo el mundo. Sin embargo, aún no se ha tomado ninguna decisión oficial sobre el futuro de algunas fábricas ni sobre recortes adicionales de personal.

Según información filtrada previamente, el recorte de plantilla podría ser de entre 55.000 y 70.000 empleados, lo que se sumaría a la eliminación de 50.000 puestos de trabajo acordados anteriormente con los sindicatos. Las plantas de Emden, Zwickau, Hannover y la de Audi en Neckarsulm corren peligro de cierre, según reportes previos.

Volkswagen justifica su reestructuración por un exceso de capacidad de más de 500.000 vehículos en Europa y unos costes de fabricación considerablemente más elevados en las plantas alemanas en comparación con otras fábricas europeas.

Las críticas desde el sector político alemán fueron inmediatas. Olaf Lies, presidente del Estado federado de Baja Sajonia, declaró poco después de la reunión del jueves que "los cierres de fábricas no son una estrategia de futuro para Volkswagen". En su opinión, lo decisivo es volver a convencer con productos competitivos e innovadores y aprovechar las sinergias existentes.

Grant Hendrik Tonne, ministro de Economía de Baja Sajonia, fue más contundente. En la cadena NDR afirmó que la actuación de la dirección de Volkswagen es "indecente" en el trato a los trabajadores. Además, exigió en el marco de las negociaciones claridad, fiabilidad y un plan viable.

Desde el lado de los trabajadores, la inseguridad reinante ha generado una respuesta de rechazo. Daniela Cavallo, presidenta del comité de empresa y miembro del consejo de supervisión, criticó que sea "irresponsable dejar a la plantilla en la incertidumbre y enviarla así de vacaciones". Cavallo le dio un ultimátum a Blume hasta el viernes para que diera explicaciones sobre el futuro de la plantilla.

El comité de empresa emitió una declaración contundente: "¡No aceptaremos cierres de plantas! ¡Los recortes de plantilla solo de forma voluntaria y socialmente aceptable!". Thorsten Gröger, negociador de IG Metall, el sindicato metalúrgico alemán, calificó la comunicación de la dirección de "desastre absoluto". "Regiones enteras están sumidas en el miedo y el pánico", denunció.

Desde el Gobierno del canciller alemán Friedrich Merz, aseguran que siguen "muy de cerca" las negociaciones. Susanne Ungrad, portavoz del Ministerio de Economía de Alemania, declaró este viernes: "La industria del automóvil es un sector clave para Alemania y, naturalmente, de gran importancia para nosotros. Por ello, mantenemos un estrecho diálogo con la industria del automóvil". Añadió que "está claro que la reducción de puestos de trabajo y las posibles decisiones sobre la ubicación de las plantas de Volkswagen son una señal más del profundo cambio estructural que está experimentando la industria automovilística alemana".

Volkswagen cuenta con 111 plantas de producción en todos los continentes, excepto en Australia y la Antártida. Entre sus marcas se encuentran Seat, Audi, Porsche, Skoda, Lamborghini y Bentley. También posee el 88% de Traton, fabricante de los camiones MAN, Scania e International. Volkswagen es uno de los pilares principales de la economía de Alemania.

Los números revelan la magnitud de la crisis que enfrenta el grupo. En 2025, Volkswagen entregó en todo el mundo aproximadamente 9 millones de vehículos, casi un 20% menos que en 2019. En el mercado chino, las ventas se han reducido en torno a un 36% desde 2019. Al mismo tiempo, los fabricantes chinos están entrando cada vez con más fuerza en Europa con precios mucho más competitivos. Se prevé que su cuota de mercado aumente de alrededor del 3% en 2024 a aproximadamente el 8% en 2026.

La caída del mercado chino también pasó factura en el primer semestre del año. El grupo Volkswagen vendió 4,13 millones de vehículos en todo el mundo, lo que supone un 6% menos que el año anterior, según informó la automotriz este viernes. En China las entregas se desplomaron un 26%, lo que contrarrestó en gran medida los crecimientos registrados en otras regiones como Sudamérica o Europa.

Frank Schwope, experto en el sector automotor, identifica uno de los principales problemas de Volkswagen: la empresa "ha subestimado completamente a la competencia" y el potencial del coche eléctrico. "Eso ya ocurría en la era de Martin Winterkorn. Ya por entonces no querían saber nada de la movilidad eléctrica, se reían de ella", comenta en un encuentro digital con la prensa extranjera.

Schwope, consultor del sector de la automoción y profesor asociado de la universidad FHM de Berlín, analiza cómo Volkswagen se ha quedado atrás en las tendencias y "no se ha tomado en serio la movilidad eléctrica". "Y dentro de tres o cuatro años tendremos la próxima disrupción provocada por la conducción autónoma. Y ahí tampoco está Volkswagen a la vanguardia", señala.

No obstante, a pesar de todos los problemas que atraviesa actualmente, Schwope cree que es una exageración hablar de que la existencia de Volkswagen está en peligro. "La situación no es tan grave. Pero se teme una crisis profunda. Y es mejor reestructurar la empresa en momentos en los que aún funciona, que cuando se trate realmente de una crisis profunda".

La falta de claridad de Blume sobre los detalles específicos de la reestructuración ha dejado a trabajadores, gobiernos regionales y sindicatos en una posición de incertidumbre que amenaza con prolongar la tensión en las negociaciones. La próxima fase de negociaciones será crucial para determinar el futuro de Volkswagen y el empleo de decenas de miles de trabajadores en Alemania.

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