El petróleo Brent, estándar internacional, cayó un 4,2% para cerrar en 96,51 dólares por barril, después de haber alcanzado los 102 dólares el jueves anterior. Esta caída representa un respiro temporal en una semana de volatilidad, aunque los precios se mantienen significativamente elevados comparados con los niveles previos al inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán en febrero de 2026, cuando el crudo se cotizaba alrededor de 72 dólares por barril.
A pesar de la caída en los precios del petróleo, los analistas advierten sobre riesgos futuros. Theodore Bunzel, jefe de asesoría geopolítica en Lazard Asset Management, señaló que "si la escalada continúa y el Estrecho de Ormuz permanece cerrado, el impacto llegará a un mercado energético con mucha menos resiliencia que en la primavera", según reportes de AP. El mercado energético ha visto debilitadas muchas de sus defensas, incluyendo las reservas estratégicas estadounidenses que fueron utilizadas durante los primeros meses del conflicto.
Los combates intensos en Oriente Medio continúan amenazando el flujo global de petróleo y gas, lo que mantiene la presión sobre los mercados financieros. El S&P 500 se encamina hacia su segunda semana consecutiva de pérdidas, un patrón que no se había registrado desde marzo de 2026.
En el mercado de valores, los grandes tecnológicos fueron los principales afectados. Micron Technology cayó un 7,5% y Nvidia retrocedió un 1,1%, ambas empresas con grandes capitalizaciones de mercado que ejercen una influencia desproporcionada en los índices. El Nasdaq, fuertemente ponderado hacia el sector tecnológico, sufrió pérdidas más pronunciadas que el mercado general, a pesar de que hubo más ganadores que perdedores dentro del S&P 500.
American Express cayó un 4,9% a pesar de reportar un salto en ganancias durante su trimestre más reciente. La empresa mantuvo su pronóstico de ganancias para el año, aunque ha estado gastando más para mantener a individuos de alto patrimonio en medio de una competencia creciente.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro bajaron, proporcionando algo de alivio a los mercados de valores. El rendimiento del Tesoro a 10 años cayó a 4,68% desde 4,71% el jueves por la noche.
Los mercados europeos ganaron terreno durante la sesión, mientras que los mercados asiáticos cerraron con pérdidas.
Estados Unidos está intensificando su guerra comercial global con una nueva ronda de aranceles sobre docenas de naciones, según reportes de AP. Esta nueva ronda de aranceles afecta casi todas las importaciones estadounidenses y son pagados por las empresas importadoras, que típicamente trasladan los costos adicionales a los consumidores. Este movimiento ocurrió justo cuando se agotaba el tiempo el viernes para los aranceles provisionales que el presidente impuso después de una derrota contundente para otros aranceles en la Corte Suprema.
Los precios de la energía en aumento y los nuevos aranceles podrían resultar en una inflación más elevada, que ha estado presionando a los consumidores y se cierne sobre la política de tasas de interés de la Reserva Federal. A nivel nacional, un galón de gasolina cuesta 4,10 dólares, según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA). Aunque esto es más bajo que en la primavera cuando el conflicto con Irán se expandió, representa un aumento de casi un dólar comparado con el mismo período del año anterior.
La Reserva Federal se reunirá más adelante este mes y ha estado monitoreando de cerca los precios y su impacto. La inflación en aumento ha frustrado las esperanzas de principios de año para un recorte de tasas de interés. Wall Street se ha inclinado más hacia una posible subida de tasas, que el banco central puede usar para ayudar a enfriar la inflación. Según CME FedWatch, Wall Street anticipa una subida de tasas para finales de año, con una probabilidad de casi 36% de que esto ocurra en la próxima reunión de la semana siguiente.
Los inversores están preocupados por el impacto en las ganancias corporativas. Esas ganancias y las expectativas de más crecimiento son típicamente lo que justifica el valor de una acción. La última ronda de ganancias corporativas mostró que las empresas aún están registrando crecimiento, pero las preocupaciones están creciendo.
Las preocupaciones sobre la sostenibilidad de las ganancias más amplias se suman a las preocupaciones persistentes sobre las empresas tecnológicas enfocadas en inteligencia artificial. Empresas como Alphabet y Nvidia han estado gastando fuertemente en tecnología de inteligencia artificial. Los inversores están cuestionando cada vez más si esas inversiones producirán ganancias para justificar los grandes valores de acciones que han estado impulsando el mercado más amplio hacia arriba durante todo el año.