

El gobierno de Donald Trump argumentó en un documento judicial que el proyecto de construcción de un salón de baile en la Casa Blanca es esencial para la seguridad nacional, respondiendo a una demanda del National Trust for Historic Preservation que busca detener las obras.
La administración de Donald Trump presentó el lunes un documento legal defendiendo la continuación del proyecto de construcción de un salón de baile en la Casa Blanca, argumentando que es un asunto de seguridad nacional. El proyecto, que implica la demolición del Ala Este y la construcción de un salón de 90,000 pies cuadrados con un costo estimado de 300 millones de dólares, ha generado controversia en la comunidad de preservación histórica.
Según el documento judicial, el Servicio Secreto de EE.UU. considera necesario continuar los trabajos para cumplir con los requisitos de seguridad. El subdirector de la agencia presentó una declaración afirmando que aún se requieren trabajos adicionales en el sitio.
Los detalles revelados indican que los planes finales para el salón aún no están completados, aunque ya se han iniciado trabajos de demolición y preparación del sitio. John Stanwich, enlace del Servicio de Parques Nacionales con la Casa Blanca, señaló que los trabajos subterráneos continúan y que la construcción de los cimientos comenzará en enero, mientras que la construcción sobre el nivel del suelo no se espera antes de abril de 2026.
El National Trust for Historic Preservation había solicitado previamente a un juez federal detener el proyecto hasta que se realicen revisiones independientes, evaluaciones ambientales, comentarios públicos y debate congresional. Sin embargo, la administración argumenta que las reclamaciones sobre la demolición son 'irrelevantes' porque ya no puede revertirse.
La defensa legal sostiene que el grupo preservacionista no puede demostrar un 'daño irreparable' dado que la construcción sobre el nivel del suelo no se iniciará hasta abril. Además, argumentan que las consultas con la Comisión de Planificación de la Capital Nacional y la Comisión de Bellas Artes están próximas a iniciarse sin intervención judicial.
El proyecto ha generado críticas en las comunidades de preservación histórica y arquitectónica, siendo esta demanda el intento más tangible hasta ahora de detener o modificar los planes de Trump, cuyo salón proyectado sería casi el doble del tamaño de la Casa Blanca antes de la demolición del Ala Este.
Una audiencia en el caso está programada para el martes en un tribunal federal en Washington, donde se dirimirán los argumentos sobre la continuidad del proyecto.