Al menos 22 personas murieron este domingo en violentas protestas en Pakistán e Irak tras la confirmación de la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jameneí, en ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel. Los manifestantes proiraníes asaltaron el consulado estadounidense en Karachi, Pakistán, y atacaron oficinas gubernamentales y de Naciones Unidas, mientras que en Bagdad las fuerzas de seguridad dispersaron con gases lacrimógenos a cientos de personas que intentaron invadir la embajada de Estados Unidos.
Una violenta confrontación entre manifestantes proiraníes y fuerzas de seguridad en la ciudad de Karachi, al sur de Pakistán, causó al menos 21 muertos y 50 heridos este domingo, según las autoridades del país y la agencia de noticias Associated Press. Los manifestantes intentaron invadir el consulado de Estados Unidos en la ciudad y atacaron oficinas del Gobierno y de las Naciones Unidas, según las autoridades paquistaníes.
Según The Guardian, al menos 22 personas murieron en total tras las protestas proiraníes en Pakistán e Irak. En Karachi, diez personas murieron después de que las fuerzas de seguridad abrieran fuego, con más de 30 heridos, según un funcionario médico local citado por el medio británico. La violencia en otras partes de Pakistán dejó diez muertos en Gilgit-Baltistán y dos en la capital, Islamabad, según The Guardian.
Las protestas comenzaron tras la confirmación de la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jameneí, debido a los ataques de Estados Unidos e Israel que impactaron el país y resultaron en la muerte de diversos altos cargos del régimen, según El País.
Según Associated Press, citada por El País, algunas de las 50 personas heridas en las manifestaciones en Pakistán se encuentran en estado crítico, de acuerdo con informaciones de la policía y de personal médico de un hospital en Karachi. La agencia de noticias informa que miles de manifestantes chiíes, que es la rama del islam mayoritaria en Irán, también atacaron las oficinas del Grupo Observador y del Programa para el Desarrollo, ambas entidades de Naciones Unidas, pero que nadie del personal resultó herido.
Un video publicado en redes sociales mostró a un hombre gritando: "La muerte del líder ha sido vengada", según The Guardian. Los manifestantes entraron en el salón de recepción del edificio del consulado y encendieron un pequeño fuego, según el medio británico.
El alto funcionario policial Irfan Baloch dijo que los manifestantes atacaron brevemente el perímetro del consulado de Estados Unidos, pero posteriormente fueron dispersados, según El Nuevo Día. "La situación ahora está completamente bajo nuestro control", dijo Baloch. El funcionario desestimó como infundados los informes de que parte del edificio del consulado fue incendiada, pero confirmó que los manifestantes incendiaron un puesto policial cercano y rompieron ventanas del consulado antes de que las fuerzas de seguridad llegaran y recuperaran el control, según El Nuevo Día.
Tras confrontaciones con la policía local, incluso con la provocación de incendios en comisarías, las tropas policiales lograron controlar la situación, según el portavoz del Gobierno paquistaní citado por El País.
En una publicación en la red social X, la Embajada de Estados Unidos en Pakistán informó que está monitorizando las informaciones sobre protestas en curso en los consulados de Estados Unidos en Karachi y en Lahore, así como convocatorias para otras manifestaciones en la Embajada en Islamabad y en el consulado de Peshawar, según El País. La entidad diplomática aconsejó a los estadounidenses en Pakistán que sigan de cerca las noticias locales, estén atentos a su entorno y mantengan su registro de viaje actualizado.
Los chiíes también realizaron manifestaciones en otras ciudades paquistaníes. En Multan, una ciudad de la provincia de Punjab, se realizó una manifestación pacífica con consignas contra Israel y Estados Unidos, según El Nuevo Día. Mamoona Sherazi, quien asistió a la manifestación, describió a Jameneí como una figura paternal y una voz fuerte para los chiíes, según el medio.
En Lahore, la capital de la provincia oriental de Punjab, los manifestantes intentaron protestar fuera del consulado de Estados Unidos, pero no se les permitió, según el alto funcionario policial Faisal Kamran citado por El Nuevo Día. La policía dispersó a la multitud cuando intentaron marchar hacia el edificio.
Las autoridades paquistaníes reforzaron la seguridad alrededor de la embajada de Estados Unidos en Islamabad y de los consulados en todo el país para evitar más violencia, según El Nuevo Día.
El periódico paquistaní The Nation publicó una declaración del ministro de Interior del país, Mohsin Naqvi, en que instó a la población a permanecer calma y no "tomar la justicia por sus propias manos", según El País. El ministro destacó que "cualquier expresión de duelo debe ser pacífica y respetar los límites de la ley".
Por su parte, el primer ministro paquistaní, Shebaz Sharif, expresó su "profunda tristeza por el martirio de Jameneí" y transmitió sus condolencias a la nación iraní, según El País. "Pakistán se une al pueblo de Irán en su hora de duelo y pesar", escribió en su cuenta en X este domingo. Además, agregó que está "preocupado por la violación de las normas del derecho internacional", en referencia a los ataques conjuntos de las fuerzas aéreas israelíes y estadounidenses sobre Irán, y que es "una antigua convención que los jefes de Estado y de Gobierno no deben ser un objetivo".
En Irak, las fuerzas de seguridad dispararon gases lacrimógenos después de que cientos de manifestantes proiraníes que agitaban banderas y lanzaban piedras intentaran invadir la Zona Verde de Bagdad, que alberga la embajada de Estados Unidos, según The Guardian. En días recientes, los ataques estadounidenses e israelíes han atacado grupos armados respaldados por Irán en el país, causando muertes, según el medio británico.
Los chiíes constituyen aproximadamente el 15% de la población de Pakistán, de unos 250 millones, y representan una de las comunidades chiíes más grandes del mundo, según El Nuevo Día. Con frecuencia han realizado manifestaciones contra Israel y Estados Unidos en el pasado, aunque enfrentamientos de esta magnitud son raros, según el medio.
La muerte de Jameneí ha sacudido Oriente Medio y el mundo islámico en general, según The Guardian. El clérigo chiita de 86 años fue jefe de Estado de Irán durante 36 años y supervisó la política de seguridad que creó una red de milicias respaldadas por Irán en toda la región, según el medio británico.
Grupos alineados con Irán, como Hamás, los hutíes, milicias iraquíes y Hezbolá, emitieron declaraciones de condolencias y solidaridad con Jameneí, a quien elogiaron como un muyahidín (un guerrero religioso) y un mártir, según The Guardian. "Jameneí estaba liderando la marcha de la yihad y la resistencia contra las fuerzas estadounidenses e israelíes tiránicas y opresivas, enemigas de la religión y la humanidad", dijo en un comunicado el secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, según el medio.
Bajo el liderazgo de Jameneí, Irán entrenó, equipó e invirtió en grupos como Hezbolá para crear lo que denominó un "eje de resistencia" en Oriente Medio, según The Guardian. Tales grupos trabajaron durante años para apoyar los objetivos de Irán en la región y constituyeron un baluarte anti-estadounidense e israelí.
En Líbano, decenas de miles de partidarios de Hezbolá y musulmanes chiíes salieron a los suburbios del sur de Beirut el domingo para llorar a Jameneí, agitando banderas de Hezbolá e iraníes y portando fotografías del difunto líder iraní, según The Guardian. En Saná, Yemen, los medios prohutíes presumieron de una "marcha de un millón de personas" en apoyo a Irán y conmemoración de Jameneí, según el medio.
La muerte de Jameneí es un golpe importante para un eje de resistencia ya severamente debilitado por Israel durante los últimos dos años y medio, según The Guardian. También es otra herida simbólica para muchos musulmanes chiíes menos de 18 meses después de la muerte de Hassan Nasrallah, quien lideró Hezbolá hasta que fue asesinado en un ataque aéreo israelí en 2024, según el medio. Tanto Jameneí como Nasrallah fueron vistos como figuras importantes de resistencia a la opresión occidental.
Una mujer libanesa de los suburbios del sur de Beirut dijo: "Después de la muerte de Nasrallah, ya no nos sorprende nada. Se acabó. Israel puede matar a quien quiera, parece", según The Guardian.
No todos lamentaron la pérdida del líder iraní. En Siria, donde Irán fue el mayor patrocinador del régimen totalitario de Bashar al-Assad hasta que fue derrocado en 2024, la gente salió a las calles al conocer la noticia, según The Guardian. Algunos tocaron las bocinas de sus autos en celebración mientras otros cantaban consignas revolucionarias. Cuando un partido de balonmano fue interrumpido para dar la noticia, los espectadores y jugadores vitorearon, según el medio.
En Líbano, los opositores a Hezbolá celebraron la muerte de Jameneí en privado, cautelosos de provocar a los partidarios del grupo armado, según The Guardian.
A nivel gubernamental, la reacción en Oriente Medio ha sido más moderada, con la mayoría de los ministerios de Relaciones Exteriores sin comentar en absoluto sobre la muerte de Jameneí, a pesar de la naturaleza extraordinaria de que un jefe de Estado en funciones sea asesinado por un país extranjero, según The Guardian. La transcripción de una llamada entre los ministros de Relaciones Exteriores de Omán e Irán el domingo no mencionó el asesinato de Jameneí, según el medio.
La ofensiva de Estados Unidos e Israel en Irán ha matado desde el sábado al menos a 200 personas y ha herido a 700 en todo el país, según la Media Luna Roja citada por El País. Además de Jameneí, entre las víctimas figuran siete altos cargos del régimen iraní, incluyendo el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur, según El País. En retaliación, las fuerzas iraníes lanzaron bombas contra bases estadounidenses en los países del Golfo, según el medio. En Israel, un misil iraní dejó al menos ocho muertos y más de 20 heridos en Beit Shemesh, en el centro del país, según El País.