

El gobierno alemán ha criticado duramente la nueva estrategia de seguridad de Estados Unidos, calificándola de intromisión inaceptable en los asuntos europeos y cuestionando su visión sobre la democracia continental.
El ministro alemán ha rechazado enérgicamente las acusaciones de la estrategia de seguridad estadounidense, argumentando que Alemania no necesita consejos externos sobre libertad de expresión o la organización de sociedades democráticas. Hans-Peter Wadephul, en declaraciones desde Berlín, enfatizó que Estados Unidos sigue siendo un aliado importante en la OTAN, pero que la alianza debe centrarse en cuestiones de política de seguridad.
La nueva estrategia de seguridad estadounidense, elaborada tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, presenta un tono inusualmente crítico hacia Europa. El documento cuestiona la sostenibilidad de la alianza transatlántica y lanza acusaciones sobre el declive económico y cultural europeo.
Entre las principales críticas del documento destacan: políticas migratorias que 'transforman el continente', supresión de la libertad de expresión, caída de las tasas de natalidad y pérdida de identidades nacionales. El texto sugiere que, de continuar las tendencias actuales, Europa será irreconocible en menos de 20 años.
Jürgen Hardt, vocero de política exterior de la alianza conservadora CDU/CSU, calificó la estrategia como algo que 'suena como Putin hablando de Europa'. Hardt expresó preocupación por lo que percibe como un intento de interferir activamente en la política de los estados miembros de la Unión Europea.
La Comisión Europea ha rechazado categóricamente las acusaciones, con su portavoz Paula Pinho negando que la UE socave la libertad política o la soberanía. Sin embargo, reconocieron que aún están analizando el documento en profundidad.
El documento estadounidense también critica la relación de Europa con Rusia tras la invasión de Ucrania, señalando las 'dependencias externas' generadas por el conflicto, especialmente las relacionadas con la energía y las conexiones económicas con China.
A pesar de las críticas, la estrategia mantiene que Europa sigue siendo 'estratégica y culturalmente vital' para Washington, argumentando que su objetivo es ayudar a 'corregir la trayectoria' del continente.
Las tensiones entre Washington y Europa se han intensificado, con disputas sobre migración, libertad de expresión y el cultivo de relaciones con partidos de extrema derecha, como la Alternativa para Alemania (AfD), añadiendo complejidad a la ya delicada relación diplomática.