Alemania recorta inversión ferroviaria en medio de crisis económica y de infraestructura
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Alemania recorta inversión ferroviaria en medio de crisis económica y de infraestructura

El gobierno del canciller Friedrich Merz ha decidido reducir la financiación para proyectos ferroviarios, a pesar de haber prometido previamente una inversión de 150.000 millones de euros, generando preocupación sobre el futuro del transporte público y los objetivos climáticos del país.

POLÍTICA21 ENE 2026

El servicio ferroviario alemán Deutsche Bahn enfrenta un nuevo golpe tras los recientes recortes presupuestarios anunciados por el gobierno federal. Según informes del medio Deutsche Welle, el ejecutivo de Merz ha comenzado a desviarse de sus promesas originales de inversión en infraestructura ferroviaria, priorizando en su lugar la construcción de nuevas carreteras.

Los recortes afectan principalmente proyectos de renovación en conexiones del este de Europa y planes de electrificación de rutas importantes en la región oriental de Alemania. La diputada Paula Piechotta, del partido Verde, ha criticado duramente esta decisión, acusando al gobierno de abandonar nuevamente las regiones del este, históricamente menos desarrolladas.

Expertos en transporte como Philipp Kosok, de Agora-Verkehrswende, señalan que aunque la inversión actual supera a años anteriores, sigue siendo insuficiente para modernizar el sistema ferroviario. El Verkehrsclub Deutschland (VCD) ha calificado la asignación de 3.000 millones de euros para nuevas construcciones viales como 'inadmisible', mientras miles de puentes del país se encuentran en estado crítico.

Los problemas de Deutsche Bahn son evidentes: en 2025, apenas el 60% de los trenes de larga distancia cumplieron sus horarios. La nueva directora ejecutiva, Evelyn Palla, ha sido tajante al declarar que 'las cosas no mejorarán por el momento'.

El impacto de estos recortes va más allá del transporte público. Organizaciones ambientales advierten que sin una inversión significativa en ferrocarriles, Alemania tendrá prácticamente imposible alcanzar sus objetivos de neutralidad carbónica para 2045. El plan 'Deutschlandtakt', destinado a revolucionar el sistema ferroviario, podría quedar indefinidamente postergado, con expertos que no esperan su implementación antes de 2070.

Este contexto se suma a una crisis económica más amplia. Según un análisis de Redmayne, Alemania ha crecido apenas un 0.1% desde 2019, en contraste con el 12% de Estados Unidos y el 4% de la zona euro. La rigidez fiscal, simbolizada por el 'freno a la deuda', ha limitado históricamente las inversiones en infraestructura, debilitando la competitividad del país.

El canciller Merz ha propuesto un fondo de infraestructura de 500.000 millones de euros como respuesta, exento de las restricciones del freno a la deuda. Sin embargo, los críticos advierten que esta medida podría erosionar la credibilidad fiscal construida durante décadas.

Mientras tanto, los ciudadanos alemanes continúan enfrentando un sistema de transporte cada vez más deteriorado, con retrasos constantes, infraestructura obsoleta y pocas perspectivas de mejora inmediata.

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