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Ali Larijani emerge como hombre fuerte de Irán tras muerte del líder supremo Jamenei

Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, se ha consolidado como la figura de poder dominante en Teherán tras la muerte del ayatolá Ali Jamenei en un ataque aéreo estadounidense-israelí el sábado pasado, según múltiples fuentes. El funcionario de 67 años, uno de los pocos en quien Jamenei confiaba para garantizar la supervivencia del régimen, rechazó categóricamente las afirmaciones del presidente Donald Trump sobre posibles negociaciones, declarando en redes sociales que Irán "no negociará con Estados Unidos".

INTERNACIONAL3 MAR 2026

Ali Larijani ha emergido como el líder de facto de Irán en medio del vacío de poder generado por la muerte del ayatolá Ali Jamenei, de 86 años, quien falleció junto a gran parte de la estructura de mando iraní en un ataque aéreo contra su residencia en Teherán, según reportó DW. El ataque marcó uno de los primeros golpes de la actual guerra entre Estados Unidos-Israel e Irán.

Irán aún no ha decidido quién será el próximo líder supremo formal. Sin embargo, el vacío de poder aparentemente está siendo ocupado por Larijani, el principal funcionario de seguridad nacional del país, según las fuentes consultadas.

Unas 24 horas después del ataque en Teherán, Larijani apareció en la televisión nacional y redes sociales para denunciar a Estados Unidos e Israel por "incendiar el corazón de la nación iraní", según DW. "Quemaremos sus corazones", declaró. "Haremos que los criminales sionistas y los estadounidenses desvergonzados se arrepientan de sus acciones".

El lunes, Larijani refutó las afirmaciones de Trump de que los nuevos líderes iraníes "quieren negociar" un fin al conflicto actual, según reportó El País. "No negociaremos con Estados Unidos", respondió Larijani en la red social X, desmintiendo las declaraciones que Trump había hecho a la revista The Atlantic el domingo.

Larijani es una figura cuyo poder en Irán se considera en ascenso, y se asume ampliamente que está por encima del Consejo de Liderazgo, el triunvirato que el país anunció el domingo compuesto por el presidente iraní Masoud Pezeshkian, el jefe del poder judicial Gholamhossein Mohseni Ejei, y el jurista y miembro del Consejo de Guardianes Alireza Arifi, según El País. Este poder tripartito supuestamente dirigirá el país hasta el nombramiento de un sucesor de Jamenei.

Algunos analistas ven a Larijani como el presidente de facto del país y, sobre todo, como el coordinador con el poderoso aparato de seguridad y militar de la Guardia Revolucionaria, según El País. Este ejército paralelo, cuyo objetivo es defender la República Islámica, está liderando la respuesta iraní a los ataques de Israel y Estados Unidos, que desde el sábado han cobrado la vida de al menos 555 iraníes, según informes de la televisión estatal del país citando a la Media Luna Roja local.

La posición de Larijani en la cima de la jerarquía iraní es algo inesperada considerando que no tiene posibilidad de suceder formalmente a Jamenei, según DW. Tanto Jamenei como su predecesor Ruhollah Jomeini fueron clérigos superiores del islam chiita, nombrados como líderes supremos de la teocracia establecida tras la Revolución Islámica de 1979.

Larijani, nacido en Irak, no es un clérigo. Sin embargo, es parte de una familia con profundos lazos religiosos y políticos dentro del régimen, descrita una vez por la revista Time como los "Kennedy de Irán", según DW.

El padre de Larijani fue un gran ayatolá. El hermano de Ali Larijani, Sadeq Ardeshir Larijani, también alcanzó el rango de ayatolá mientras construía una carrera política, y llegó a dirigir el poder judicial de Irán entre 2009 y 2019, según DW. Otro hermano, Mohammad-Javad Larijani, es una figura destacada de política exterior que sirvió como asesor del difunto ayatolá Jamenei. Incluso antes de la muerte del ayatolá, había rumores de que el clan Larijani estaba tratando de posicionar a uno de los suyos como el próximo líder supremo.

El suegro de Ali Larijani, el difunto Morteza Motahhari, también fue amigo cercano de Ruhollah Jomeini y su ayudante durante la revolución de 1979, según DW.

Nacido en 1958, Larijani se unió al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en 1981 y sirvió como comandante durante los primeros años de la guerra Irán-Irak, según DW. Asistió a un seminario religioso, pero luego obtuvo un título en ciencias de la computación y matemáticas antes de conseguir tanto una maestría como un doctorado en filosofía occidental de la Universidad de Teherán. El enfoque académico de Larijani, incluida su tesis doctoral de 1995, fue sobre el filósofo alemán Immanuel Kant.

Mientras cursaba sus estudios en filosofía, Larijani también utilizó su experiencia militar y sus conexiones familiares para construir una carrera política, convirtiéndose eventualmente en ministro de Cultura de Irán a mediados de sus 30 años, según DW. En 1994, el ayatolá Jamenei nombró a Larijani como nuevo director de la emisora estatal de Irán, donde permaneció durante la siguiente década. Larijani utilizó notablemente la emisora como herramienta de propaganda progubernamental, supervisando programas como Hoviat (Identidad) que públicamente tildaba a los intelectuales antirégimen de Irán como traidores financiados por Occidente.

Larijani se postuló por primera vez para presidente en 2005, pero recibió menos del 6% de los votos en la primera ronda y nunca llegó a la segunda vuelta, ganando la elección el línea dura Mahmoud Ahmadineyad, según DW.

En su lugar, Larijani se convirtió en secretario general del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán y en el principal negociador nuclear del país. Renunció al cargo en 2007 por aparentes diferencias con Ahmadineyad, según DW.

Los enfrentamientos con los línea dura extremos de Irán continuaron afectando la carrera política de Larijani. Aun así, logró asegurar un puesto como presidente del parlamento en 2008 y mantenerlo durante los siguientes 12 años, según DW. Durante su tiempo en el parlamento, Larijani desempeñó un papel clave en asegurar el apoyo legislativo para el acuerdo nuclear JCPOA de 2015 entre Irán y seis potencias mundiales —incluidos Estados Unidos, China, Rusia, Alemania, Reino Unido y Francia— que tenía como objetivo frenar el programa nuclear de Irán a cambio de alivio de sanciones. El acuerdo fue desechado por Trump durante su primer mandato en 2018.

En 2020, Larijani fue puesto a cargo de supervisar un acuerdo estratégico de cooperación de 25 años con China, que se finalizó al año siguiente, según DW.

Aprovechando el impulso del acuerdo con China, que proyectaba 400.000 millones de dólares (345.000 millones de euros) de inversiones chinas en el sector energético de Irán, Larijani intentó postularse nuevamente para presidente en 2021, según DW.

Inesperadamente, fue prohibido de participar por el Consejo de Guardianes de Irán. El organismo —que incluye seis clérigos islámicos nombrados por el ayatolá y seis abogados aprobados por el Parlamento— no proporcionó razones para su decisión, según DW. Algunos especularon que Larijani fue excluido porque su hija supuestamente vive en Estados Unidos y tiene pasaporte británico, mientras que otros creen que esto se hizo para despejar el camino al candidato preferido del régimen, Ebrahim Raisi.

El ayatolá Sadiq Larijani se quejó públicamente de que su hermano había sido descalificado "basándose en información falsa del servicio secreto" y que se habían difundido deliberadamente "falsedades" entre el Consejo de Guardianes, según DW.

La razón principal para descalificar a Larijani fue que "criticó abiertamente a Raisi y a miembros de la Guardia Revolucionaria" y aparentemente nunca atacó a las figuras de oposición Mehdi Karroubi y Mir Hossein Mousavi, quienes fueron puestos bajo arresto domiciliario en 2010, dijo a DW el analista iraní Ali Afshar en ese momento.

Ebrahim Raisi se convirtió en presidente. Sin embargo, su mandato se vio interrumpido después de que Raisi muriera en un accidente de helicóptero en 2024, según DW.

Larijani luego intentó postularse nuevamente para presidente, y nuevamente fue excluido de la carrera, que finalmente fue ganada por el moderado Masoud Pezeshkian, según DW.

El verano pasado, Pezeshkian volvió a nombrar a Larijani en su antiguo puesto como jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, convirtiéndolo en el principal funcionario de seguridad de Irán tras la guerra de 12 días con Israel, según DW. En los meses transcurridos desde entonces, la autoridad de Larijani y su acceso a Jamenei parecen haber eclipsado al propio Pezeshkian.

Larijani fue visto como el poder detrás de escena que impulsaba las renovadas conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán, según DW. También viajó repetidamente a Moscú, actuando como enviado de Jamenei ante Vladimir Putin, presumiblemente con la ayuda del embajador de Irán Kazem Jalali, quien también es un estrecho colaborador de Larijani.

Hablando con Al Jazeera días antes del ataque estadounidense-israelí, Larijani dijo que Irán usó los meses recientes para "prepararse" para la guerra, según DW. "Encontramos nuestras debilidades y las corregimos", declaró. "No estamos buscando la guerra, y no comenzaremos la guerra. Pero si nos la imponen, responderemos".

Mientras tanto, el presidente Trump advirtió el lunes que la operación militar contra Irán durará "el tiempo que sea necesario", según El País. El republicano hizo esta vaga predicción durante su primera aparición pública en la Casa Blanca en 72 horas, advirtiendo a sus compatriotas que la idea de una operación militar rápida, limpia y sin costo contra Irán que les había estado vendiendo podría convertirse en una de esas guerras largas que tan a menudo había prometido no involucrar a su país.

Lo hizo en un día que comenzó en Washington con la confirmación de la muerte en combate de un cuarto soldado estadounidense y el derribo de tres aviones de combate F-15 por "fuego amigo" en Kuwait, según El País. Además, el secretario de Defensa Pete Hegseth anunció el despliegue de más "refuerzos adicionales" a Medio Oriente tan pronto como "hoy [lunes]".

Trump enumeró sus objetivos: "Primero, destruir las capacidades de misiles de Irán. Segundo, estamos aniquilando su marina; ya hemos derribado 10 barcos. Están en el fondo del mar. Tercero, estamos asegurando que el patrocinador número uno del terror del mundo nunca pueda obtener un arma nuclear", dijo Trump en un evento honrando a un grupo de veteranos por su servicio, según El País.

Respecto a las motivaciones de Estados Unidos, Hegseth —quien apareció en el Pentágono temprano en la mañana para dejar claro que Washington se está preparando para una operación prolongada en Irán, pero agregó que el conflicto no sería "interminable [...] esto no es Irak"— dijo: "Esta no es una guerra de cambio de régimen, pero el régimen seguro que cambió y el mundo está mejor por ello", según El País.

Tras la muerte de Ali Jamenei a manos de Estados Unidos e Israel, la República Islámica también ha anunciado que ya no respetará ninguna línea roja, según El País. Así abandona las respuestas meramente simbólicas que adoptó tras los bombardeos israelíes de junio de 2025 —a los que luego se unió Estados Unidos— cuando atacó la base Al Udeid en Qatar, con su personal casi completamente evacuado.

Teherán intentó anotar una victoria en esta estrategia el lunes al derribar un avión de combate F-15 estadounidense. La aeronave se estrelló en Kuwait, según la agencia de noticias Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, reportó El País.

El Ministerio de Defensa de Kuwait ya había confirmado que "varios" de estos aviones se habían estrellado en el país —las tripulaciones sobrevivieron. Sin embargo, poco después, el Comando Central de Estados Unidos indicó que los aviones fueron derribados por "fuego amigo", según El País.

Irán no solo continúa lanzando proyectiles contra Israel y otros países de la región —el domingo agregó a Omán a la lista, el emirato que medió en la negociación fallida de un acuerdo nuclear con Washington en las semanas previas— sino que el lunes también lanzó un ataque con drones contra una base de la Fuerza Aérea británica en un estado miembro de la UE: Chipre, según El País.

Aunque Irán está solo —Rusia descartó el lunes que el grupo BRICS, que también incluye a China, acudiría en ayuda de la República Islámica— recibió apoyo simbólico esta mañana, según El País. Este apoyo no cambiará el curso del conflicto pero sirve como recordatorio de que las milicias proiraníes, aunque muy debilitadas, todavía existen en la región. Una de ellas, la otrora poderosa milicia libanesa Hezbolá, lanzó sus primeros misiles contra Israel desde 2024. El ejército israelí respondió con renovados ataques aéreos —que no son nada nuevo, ya que ataca el Líbano casi a diario— matando a 30 personas.

Kuwait ha reportado más ataques con misiles y drones, y se han registrado poderosas explosiones en Dubái y la capital qatarí, Doha, según El País. Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar dijo que sus aviones de combate interceptaron "drones y otros explosivos" que Irán había dirigido a su infraestructura civil, incluido su aeropuerto internacional. "Un ataque como este no puede quedar sin respuesta", declaró. "Irán pagará el precio por este ataque a nuestra gente".

Arabia Saudita, por su parte, ha ordenado el cierre de su refinería Ras Tanura en la costa del Golfo Pérsico después de que al menos un dron golpeara la instalación, sin causar víctimas, según El País. Poco después, la agencia de noticias semioficial iraní Tasnim, citando fuentes militares, negó que las instalaciones petroleras en países de la región estuvieran entre sus objetivos.

Mientras tanto, un buque británico en Baréin también ha sido dañado por otros dos proyectiles, cuyo origen no ha sido revelado, según Operaciones Marítimas Comerciales del Reino Unido, reportó El País.

El régimen iraní enfrenta no solo presiones externas sino también oposición de gran parte de su población: muchos ciudadanos estallaron en celebraciones en las calles tras el anuncio de la muerte de Jamenei, mientras sus partidarios, estimados en un tercio de la población, lamentaban, según El País. Estas "expresiones de alegría" aún no se han traducido en la movilización masiva con la que cuentan Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu para derrocar a la República Islámica.

El régimen iraní está tratando de cerrar completamente cualquier posibilidad de más protestas con una estrategia clásica: el país lleva más de 48 horas sin acceso a internet, según NetBlocks, una plataforma que monitorea el tráfico de internet y la censura, reportó El País. Irán queda así casi completamente a oscuras, como sucedió durante la represión de las protestas de enero, en las que murieron miles de iraníes: 3.117 según el régimen, y al menos 7.000 según la ONG iraní en el exilio Hrana.

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