Argentina registra superávit comercial récord pero pierde 100.000 empleos formales en un año
Internacional

Argentina registra superávit comercial récord pero pierde 100.000 empleos formales en un año

La economía argentina muestra una profunda división en 2026: mientras el superávit comercial alcanzó 11.800 millones de dólares en cinco meses y el país se consolidó como exportador neto de energía, el sector privado formal perdió casi 100.000 puestos de trabajo en el último año, según datos del mercado laboral. El Gobierno de Javier Milei celebra la estabilidad cambiaria y la acumulación de reservas, pero enfrenta el desafío de reactivar sectores clave como la industria y el comercio que no logran recuperarse.

INTERNACIONAL29 JUN 2026

El Gobierno de Javier Milei enfrenta una paradoja económica: indicadores macroeconómicos sólidos conviven con un deterioro sostenido del empleo formal y el estancamiento de sectores orientados al mercado interno, según un análisis de la situación económica argentina.

En los primeros cinco meses de 2026, Argentina acumuló un superávit comercial de casi 11.800 millones de dólares, una cifra que ya supera el total registrado durante todo 2025, según datos oficiales. Este desempeño extraordinario del sector exportador se explica por dos factores principales: una buena cosecha del campo y la consolidación de Argentina, desde mediados de 2023, como exportador neto de energía.

El contexto internacional favoreció estos resultados. Los elevados precios internacionales del petróleo, resultado del conflicto entre Estados Unidos e Irán, potenciaron los ingresos por exportaciones energéticas del país sudamericano.

Este superávit comercial permitió al Banco Central de Argentina acumular reservas de manera sostenida desde principios de año y mantener al dólar relativamente estable. Sumado al equilibrio fiscal que el Gobierno mantiene desde el inicio de su gestión, estos resultados llevaron a que dos de las tres principales calificadoras de riesgo, Fitch y S&P, mejoraran la nota argentina en las últimas semanas, con impacto directo en la baja del riesgo país.

En el frente inflacionario, otra preocupación central del Gobierno, mayo registró la segunda baja consecutiva desde el pico de marzo, ubicándose en 2,1% mensual. Sin embargo, esta cifra todavía se ubica en niveles altos para cualquier comparación regional razonable.

**El deterioro del mercado laboral**

A pesar de estos indicadores positivos, la actividad económica, el empleo y los ingresos no se beneficiaron de la misma manera. En el último año, el sector privado formal perdió casi 100.000 puestos de trabajo, mientras que el sector público eliminó otros 18.000, según datos del mercado laboral argentino.

Una parte importante de estos trabajadores fue reabsorbida por el monotributo, un régimen simplificado que suele funcionar como puerta de entrada para ocupaciones de baja facturación y con menos derechos laborales. Buena parte del empleo de plataformas se registra bajo esa modalidad, según el análisis.

El deterioro del mercado laboral no se expresa tanto en un salto del desempleo como en un cambio de composición: se reemplazan puestos formales, habitualmente mejor remunerados y con mayor protección, por ocupaciones más precarias y de menores ingresos.

Los tres sectores que más empleo generan en Argentina —comercio (20% del total), industria (18%) y actividades inmobiliarias y empresariales (14%)— son los de peor desempeño. Los sectores que crearon puestos de trabajo lo hicieron en cantidades insuficientes y tienen un peso menor en el total del empleo.

**Dos velocidades económicas**

La fuerte caída en la industria y el comercio está asociada con un consumo que no termina de repuntar, en un contexto de salarios que desde hace varios meses pierden contra la inflación. Además, un dólar en niveles históricamente bajos, combinado con la reducción de aranceles y la apertura a las importaciones que impulsó el Gobierno, aumentó la presión competitiva sobre esos sectores.

El Gobierno argumenta que la actividad económica viene mejorando de manera sostenida y que hoy se ubica en los niveles más elevados de los últimos años. La afirmación es cierta, pero incompleta: ese resultado se explica sobre todo por el muy buen desempeño de cuatro sectores —el agropecuario, la energía, la minería y los bancos—, que empujan el promedio hacia arriba. El resto, que abarca a la mayoría de los sectores, muestra hace más de un año un estancamiento en niveles bajos en comparación con los últimos años.

Los sectores que muestran mayor dinamismo son también los que aportan buena parte de las divisas (agro, energía y, en menor medida, minería), pero tienen bajo impacto directo en la generación de empleo. En cambio, los sectores más relevantes para el mercado laboral, como la industria y el comercio, quedaron golpeados por la competencia externa y por un tipo de cambio bajo.

**El desafío pendiente**

Lo que se observa es una economía muy sólida en términos de divisas, algo clave para sostener la estabilidad cambiaria y la desaceleración inflacionaria, pero incapaz, por ahora, de impulsar la demanda interna lo suficiente como para que los sectores orientados al mercado doméstico empiecen a recuperarse y vuelvan a traccionar empleo.

El Gobierno puede mostrar como logros el superávit fiscal, la acumulación de reservas, la estabilidad cambiaria y la reducción de la inflación. Pero esos factores todavía no alcanzan para hablar de una recuperación económica consolidada.

Una economía no termina de recuperarse cuando mejora su balance comercial: se recupera cuando vuelve a crear empleo formal, mejoran los salarios y se reactivan los sectores que viven del mercado interno. Esa es la prueba que el programa económico aún no logró superar y que será, sin duda, uno de los principales desafíos de cara a 2027, cuando Milei buscará su reelección.

SIGUE LEYENDO
MÁS DE INTERNACIONAL