Armenia avanza hacia la Unión Europea en medio de tensiones con Rusia y elecciones cruciales
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Armenia avanza hacia la Unión Europea en medio de tensiones con Rusia y elecciones cruciales

Armenia celebrará elecciones el 7 de junio de 2026 en un momento decisivo para su futuro geopolítico, mientras el primer ministro Nikol Pashinián impulsa el acercamiento a la Unión Europea y Estados Unidos, desafiando la histórica influencia rusa en el país caucásico de tres millones de habitantes. El giro occidental ha recibido respaldo diplomático con la primera cumbre UE-Armenia celebrada el 5 de mayo en Ereván, pero enfrenta la advertencia del presidente ruso Vladímir Putin, quien comparó la situación con Ucrania.

INTERNACIONAL12 MAY 2026

El Gobierno armenio ha emprendido una reorientación geopolítica visible hasta en los detalles más pequeños. En el sello del pasaporte que se estampa en el aeropuerto de Ereván ya no aparece el monte Ararat, la montaña bíblica que simboliza la historia del país pero que hoy se encuentra en territorio turco, según reporta El País. El primer ministro Nikol Pashinián eliminó este símbolo hace unos meses, en un gesto hacia Turquía, al tiempo que luce un pin con el contorno geográfico de Armenia sin incluir Nagorno Karabaj, el enclave disputado con Azerbaiyán.

Estos gestos simbólicos forman parte de una estrategia más amplia para limar asperezas con vecinos históricos. Armenia alcanzó en 2025 un preacuerdo de paz con Azerbaiyán, apadrinado por el presidente estadounidense Donald Trump, aunque el acuerdo todavía no ha sido ratificado. Para las autoridades de Ereván, la reapertura de las fronteras con Turquía y Azerbaiyán, cerradas desde 1993, es capital para convertir al país en un cruce de caminos entre Oriente y Occidente que atraiga inversiones.

El acercamiento a Occidente está recibiendo respaldo concreto. La reunión semestral de la Comunidad Política Europea se celebró el 4 de mayo en Ereván, y la primera cumbre UE-Armenia tuvo lugar al día siguiente, según las fuentes. Estas son muestras de apoyo al camino emprendido por Pashinián, el periodista que llegó al poder tras liderar una revolución en 2018 que derrocó al prorruso Serzh Sargsián, acusado de corrupción.

Los números también respaldan al primer ministro. En 2025, el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo destinó a Armenia 426 millones de euros, la cifra más alta de la historia, y para los próximos años se han previsto inversiones por 2.500 millones de euros. La Administración estadounidense planea impulsar un corredor por el sur del país que acorte las rutas del Cáucaso sur, incluyendo carreteras, ferrocarril, oleoductos y gasoductos, al que llama Ruta Trump para la prosperidad y la paz internacional (TRIPP).

Las elecciones del 7 de junio determinarán si la población respalda este giro geopolítico. Las encuestas dan ventaja al partido proeuropeo de Pashinián, Contrato Civil, seguido a distancia por el prorruso Armenia Fuerte, dirigido por el oligarca armenio-ruso Samvel Karapetyan, quien se encuentra en prisión domiciliaria acusado de incitar un golpe de Estado. El recibimiento dispensado el 6 de mayo a Pashinián y al presidente francés Emmanuel Macron en Gyumri, la segunda ciudad del país, sugiere apoyo popular a la apuesta gubernamental.

Sin embargo, la población está dividida. Garik Miskayán, historiador de 30 años que dirige Restart, una organización estudiantil clave en la revolución de 2018, tiene clara la ruta: "Hemos visto la influencia de Occidente y de Rusia. Compartimos los valores de Occidente. Vemos el futuro en Europa. Aunque no tenemos ningún problema con Rusia", declaró. Añadió que "si abrimos las fronteras, seremos más independientes".

Pero no todos comparten esta visión. Ani Shahverdyan, artista de 23 años originaria de Nagorno Karabaj, está "muy decepcionada" con Pashinián. La guerra de 2023 contra Azerbaiyán desplazó por la fuerza a 125.000 personas del enclave a Armenia, y ella ya no pudo volver a su tierra. Votará en contra del actual primer ministro, quien parece haber dado esa guerra por terminada con el enclave en manos de Azerbaiyán de forma definitiva.

La presencia rusa sigue siendo omnipresente en Armenia. Los trenes los controla la compañía estatal rusa de ferrocarriles, que tiene la concesión hasta 2038. Muchos carteles en las calles están en ruso, y en la capital existe la Universidad Estatal Bryusov, nombrada en honor a un poeta ruso.

Vladímir Putin aprovechó las celebraciones del 9 de mayo, conmemoración de la victoria sobre los nazis en la Segunda Guerra Mundial, para advertir que el intento de Armenia de entrar en la UE es "un asunto grave". "Vimos lo mismo en Ucrania. Todo empezó con el intento de Ucrania de adherirse a la UE", remarcó el presidente ruso.

La respuesta de Pashinián llegó el lunes: "No queremos perjudicar los intereses de Rusia. Seguiremos adelante con la idea de profundizar nuestras relaciones futuras con la UE". La diputada Maria Karapetyan, del partido gubernamental, explicó en el Parlamento: "Sabemos que no podemos estar en dos uniones aduaneras al mismo tiempo. Estamos creando un menú de opciones para el pueblo armenio porque, viendo nuestras experiencias pasadas, no es bueno para nosotros no tener alternativas".

El partido prorruso Armenia Fuerte respondió por escrito que "es perfectamente posible mantener relaciones equilibradas y cada vez más estrechas al mismo tiempo con la Unión Europea, Turquía, Estados Unidos y Rusia".

Analistas políticos ofrecen perspectivas diferentes sobre la estrategia armenia. Sergei Melkonian y Anahide Pilibosian, del instituto APRI, el mayor centro de estudios políticos del país, interpretan que "lo que está haciendo Armenia es una diversificación orientada hacia Occidente". Pilibosian, vicepresidenta de la organización, marcó los límites: "Es importante entender que Armenia no es Ucrania ni Moldavia. No estamos tan cerca del corazón de Europa como esos países. Desde Armenia, las amenazas no proceden en primer lugar de Rusia, sino de Azerbaiyán y Turquía. Solo tenemos dos fronteras abiertas: con Georgia e Irán".

Ambos investigadores señalan que no ven "buena voluntad" en Azerbaiyán y Turquía. Recuerdan que el acuerdo cerrado en Estados Unidos no está ratificado todavía y que Azerbaiyán está poniendo precondiciones que no están en el texto pactado en agosto de 2025 entre Ereván y Bakú. "La pelota está en el tejado de Azerbaiyán", apuntan, tras insistir en el bloqueo de fronteras, algo que podría frenar la apuesta de Pashinián y la UE por convertir a Armenia en un cruce de caminos que abra nuevas rutas entre Asia y Europa.

Samuel Meliksetyan, investigador del Consejo Armenio, otro centro de estudios políticos, considera las próximas elecciones un momento "fundamental". "Para los azeríes es importante entender las actitudes del pueblo armenio hacia el proceso", dijo. Piensa que también Bakú tiene incentivos para avanzar, especialmente después de que Azerbaiyán fuera uno de los países atacados por Irán tras el inicio de la guerra en Oriente Próximo.

En las calles de Ereván, la opinión pública refleja estas divisiones. En un patio interior cerca de la Mezquita Azul, construida en 1765 y rehabilitada en 1996 con dinero iraní, cuatro hombres entre 68 y 84 años discuten sobre las elecciones. Tres apoyan a Pashinián. Asot y Matevos, de 84 años, asimilan a Rusia con los antiguos gobernantes anteriores a 2018 y con la corrupción. "Nos han estado robando durante 30 años", aseveró Matevos, a quien han subido la pensión en unos 8.500 drams (unos 20 euros) en los últimos meses.

Armenia, exrepública soviética con apenas tres millones de habitantes y primer país que se declaró cristiano en el año 301, enfrenta una encrucijada histórica. Después de la revolución de 2018, el país avanzó mucho en los índices internacionales de calidad democrática, como el elaborado por The Economist, aunque en los últimos años ha habido un ligero retroceso. Las elecciones del 7 de junio determinarán si Armenia continúa su camino hacia Europa o recalibra su relación con Rusia, su aliado histórico, en un contexto regional marcado por conflictos no resueltos y fronteras cerradas.

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