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Arqueólogos documentan crimen de guerra ruso en escuela ucraniana donde 350 civiles fueron recluidos durante 27 días

Un equipo de arqueólogos polacos ha documentado las huellas materiales del encierro forzado de 350 civiles, incluidos 69 niños, en el sótano de una escuela en Yahidne, Ucrania, durante la invasión rusa de 2022. Los habitantes fueron hacinados en 65 metros cuadrados sin ventilación ni higiene durante 27 días, resultando en la muerte de más de una decena de personas, según un estudio publicado en la revista Antiquity.

INTERNACIONAL25 MAR 2026

El 3 de marzo de 2022, apenas una semana después del inicio de la invasión rusa de Ucrania, soldados del Kremlin entraron en Yahidne, un pequeño pueblo situado a más de 120 kilómetros al noreste de Kiev, y encerraron a la población civil en el sótano de una escuela, según documenta un estudio arqueológico publicado en la revista Antiquity.

Durante 27 días, 350 personas permanecieron recluidas en un espacio de apenas 65 metros cuadrados. Entre los cautivos había desde bebés de un mes hasta ancianos de 93 años, incluidos 69 niños. Las condiciones eran extremadamente difíciles: sin espacio suficiente, sin ventilación adecuada y sin higiene. Más de una decena de captivos murieron durante el encierro, la mayoría ancianos, según el estudio.

Un grupo de arqueólogos de la Universidad polaca de Szczecin y del Instituto Nacional del Patrimonio Cultural de Polonia ha estudiado el sitio para revelar las huellas de este crimen de guerra y del traumático impacto que tuvo entre la población local. Los investigadores examinaron desde dibujos infantiles en las paredes, juguetes abandonados y libros de texto escolares hasta raciones militares a medio comer, periódicos de propaganda y equipo militar usado, según explicó el doctor Grzegorz Kiarszys, de la Universidad de Szczecin.

Según el artículo publicado en Antiquity, las imágenes por satélite revelaron evidencias de actividad militar, desde vehículos hasta fortificaciones temporales. La presencia de civiles era notablemente escasa, pero se percibe a través de los vestigios materiales del sótano de la escuela, según los investigadores.

Los arqueólogos polacos, entre los que se encuentra también Marek Lemiesz, han podido documentar los objetos encontrados en el lugar y ayudar a preservar la memoria colectiva de esta experiencia traumática. "El crimen de guerra de Yahidne dejó numerosas huellas materiales", señaló Kiarszys. "La ominosa presencia de estos artefactos contrasta fuertemente con las pacíficas decoraciones de las paredes de la escuela, que representan personajes de cuentos infantiles, fábulas y símbolos de paz", añadió.

Yahidne es un pequeño pueblo ubicado cerca de las fronteras con Rusia y Bielorrusia. Su importancia estratégica radicaba en su cercanía a Cherníhiv, una ciudad de 300.000 habitantes que los rusos rodearon, aislaron y bombardearon durante semanas, según el estudio.

Los materiales descubiertos en la escuela revelan cómo aquello que parece olvidado continúa moldeando el presente. "Se convierten no solo en evidencia de una atrocidad pasada, sino también en vestigios persistentes de este trauma colectivo", dijeron los expertos. "Los interiores de la escuela resultan a la vez familiares y extraños. Cada uno de estos elementos, sin embargo, alude silenciosamente a lo que se ha perdido, a la ausencia misma", destacó Kiarszys.

Entre los objetos documentados se encuentran dibujos infantiles en la pared de la sala principal del sótano, libros escolares, cajas de raciones militares, tazas, peluches, un tablero de ajedrez y camas infantiles. También se hallaron residuos dejados por los soldados del ejército ruso, como cajas de raciones vacías, colillas de cigarrillos y copias desechadas del periódico de propaganda Komsomolskaya Pravda, según el estudio.

Los civiles permanecieron privados de lo más básico y sin espacio ni siquiera para dormir. Desde el interior de la escuela se escuchaban los constantes bombardeos y disparos, según documentaron los investigadores. Los habitantes fueron liberados por la contraofensiva del ejército ucraniano en abril de 2022.

Tras la retirada de las tropas rusas, el legado de esta experiencia traumática permanece en la memoria colectiva de los habitantes del municipio, supervivientes que perdieron a sus familiares, sus viviendas y sus vidas por una guerra que no habían pedido, según el estudio.

Actualmente se están elaborando planes para convertir la escuela en un museo que dé testimonio de los sucesos ocurridos y sirva de evidencia para la comunidad internacional. "Los resultados de este estudio serán invaluables para crear una exposición fiel a la escena original", dijeron los investigadores.

"Quizás la contribución más significativa de nuestro trabajo, que resalta el papel social y ético de la arqueología, es que ha ayudado a reconocer el crimen de Yahidne, a contar la historia de esas personas y contribuir a la difusión de los trágicos sucesos que tuvieron lugar en la escuela", concluyó Grzegorz Kiarszys.

La documentación arqueológica proporciona evidencia material de un crimen de guerra cometido durante los primeros días de la invasión rusa de Ucrania, preservando la memoria de los 350 civiles que sobrevivieron al encierro y de aquellos que murieron en el sótano de la escuela de Yahidne.

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