Arqueólogos hallan en Etiopía posibles restos de cremación humana de 100.000 años de antigüedad
Ciencia

Arqueólogos hallan en Etiopía posibles restos de cremación humana de 100.000 años de antigüedad

Un equipo internacional de arqueólogos descubrió en el Valle del Rift de Afar, Etiopía, huesos humanos de aproximadamente 100.000 años que fueron sometidos a altas temperaturas, lo que podría constituir la evidencia más antigua conocida de cremación humana, según un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. Los restos, encontrados en el sitio de Faro Daba, presentan también marcas de mordeduras de depredadores y signos de entierro rápido, por lo que los investigadores mantienen cautela sobre la conclusión definitiva.

CIENCIA24 MAY 2026

El hallazgo se produjo en la región de Middle Awash, parte del Valle del Rift de Afar, una de las zonas clave para estudiar la historia temprana del Homo sapiens, según el estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. El equipo internacional de investigadores ha estado estudiando durante años sitios antiguos, herramientas de piedra, huesos de animales y restos de personas de la Edad de Piedra Media en esta área.

Los restos humanos provienen de la parte inferior del Miembro Halibee de la Formación Dawaitoli. El sitio de Faro Daba, donde se realizó el descubrimiento, data de hace aproximadamente 100.000 años y contiene numerosos huesos fossilizados y herramientas de piedra de la Edad de Piedra Media, según los investigadores.

Entre los hallazgos se encontraron restos de varios individuos de Homo sapiens. Algunos de los huesos humanos parecían haber sido quemados a altas temperaturas, lo que llevó a los investigadores a plantear la pregunta de si las personas de esa época ya utilizaban el fuego no solo para propósitos domésticos, sino también para tratar los cuerpos de los muertos, según el estudio.

Sin embargo, la situación es más compleja de lo que parece inicialmente. Algunos de los huesos presentan marcas de dientes de depredadores. Otras señales sugieren entierro repentino o rápido en el sedimento. Esto significa que los cuerpos pueden haber llegado al suelo de diferentes maneras: después de la muerte, después de la exposición a animales, después de procesos naturales o quizás después de las acciones de las propias personas, según los investigadores.

Los arqueólogos también encontraron miles de herramientas de piedra en el sitio. Estas muestran que las personas no vivían aquí permanentemente, sino que probablemente regresaban al área una y otra vez durante períodos cortos de tiempo, según el estudio. El sitio estaba ubicado en una llanura estacionalmente inundada conectada al antiguo río Awash.

Uno de los hallazgos importantes del trabajo es que las vidas de las personas en el área estaban más fuertemente influenciadas por condiciones locales, como el agua, las inundaciones del río, los cambios estacionales en el paisaje y la disponibilidad de recursos, en lugar de cambios climáticos globales, según los investigadores. Estos fueron los factores que determinaron cuándo las personas venían aquí y cómo usaban el área.

Lo que hace que el hallazgo sea especialmente valioso es que se trata de un sitio al aire libre, no una cueva. Gran parte del conocimiento sobre los primeros humanos a menudo se basa en depósitos de cuevas donde los objetos se conservan mejor, pero esta imagen puede ser incompleta, según el estudio. En el Valle del Rift de Afar, los artefactos y huesos se han conservado en capas con casi ningún desplazamiento, por lo que los científicos pueden entender con mayor precisión cómo estaban posicionados en relación entre sí.

Si se confirma la teoría de la cremación, el hallazgo retrasaría enormemente la historia del tratamiento complejo de los muertos por parte de las personas. Hasta ahora, cremaciones mucho más tardías han sido consideradas ejemplos confiables de la práctica. Por ejemplo, en 2026 se describió por separado una cremación de aproximadamente 9.500 años de antigüedad en Malaui como el ejemplo confirmado más antiguo de cremación intencional en África, según el estudio.

Pero el nuevo hallazgo de Etiopía es mucho más antiguo. Data de una época en que el Homo sapiens ya existía, fabricaba herramientas de piedra complejas, se movía a través del paisaje y se adaptaba a los cambios estacionales en el entorno, según los investigadores.

Dicho esto, la importancia del trabajo no se trata solo de una posible cremación. Muestra cómo los primeros humanos vivían en un paisaje abierto: de dónde venían, qué recursos usaban, qué animales vivían cerca y cómo el agua gobernaba la vida del área, según el estudio.

La cremación no es simplemente la quema de un cuerpo. En arqueología, es importante entender si la exposición al fuego fue accidental, natural o intencional. Los huesos podrían haberse quemado en un incendio, atrapados en un área que ya estaba ardiendo, expuestos al calor después de la muerte, o haber sido parte de un rito especialmente organizado, según los investigadores.

Por lo tanto, los científicos prestan atención no solo al hecho de la quema en sí, sino también a la temperatura, la posición de los huesos, la condición de la capa, las marcas en los restos, la presencia de un hogar, objetos asociados y el contexto general del hallazgo, según el estudio.

El Valle del Rift de Afar es particularmente importante para tales estudios. Es una de las regiones donde se encuentra evidencia clave para la evolución humana y el comportamiento del Homo sapiens temprano. El proyecto Middle Awash ha estado estudiando estos sitios desde 1981 y combina geología, paleontología y arqueología para reconstruir no un solo episodio sino un panorama completo del entorno antiguo, según los investigadores.

El estudio, liderado por Yonas Beyene y otros investigadores, describe materiales del Miembro Halibee de la Formación Dawaitoli en el Valle del Rift de Afar de Etiopía. El equipo estudió restos humanos, huesos de animales, herramientas de piedra y evidencia de alteraciones post mortem, incluidos efectos de alta temperatura en huesos humanos individuales, mordeduras de depredadores y signos de entierro rápido.

La conclusión principal debe formularse con cautela: los huesos del Valle del Rift de Afar pueden ser el rastro más antiguo de cremación humana, pero una conclusión definitiva requiere más datos y la exclusión de otros escenarios de calentamiento y cambios post mortem, según los investigadores.

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Un equipo internacional de arqueólogos descubrió en el Valle del Rift de Afar, Etiopía, huesos humanos de aproximadamente 100.000 años que fueron sometidos a altas temperaturas, lo que podría constituir la evidencia más antigua conocida de cremación humana, según un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. Los restos, encontrados en el sitio de Faro Daba, presentan también marcas de mordeduras de depredadores y signos de entierro rápido, por lo que los investigadores mantienen cautela sobre la conclusión definitiva.

24 may 2026
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El hallazgo se produjo en la región de Middle Awash, parte del Valle del Rift de Afar, una de las zonas clave para estudiar la historia temprana del Homo sapiens, según el estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. El equipo internacional de investigadores ha estado estudiando durante años sitios antiguos, herramientas de piedra, huesos de animales y restos de personas de la Edad de Piedra Media en esta área.

Los restos humanos provienen de la parte inferior del Miembro Halibee de la Formación Dawaitoli. El sitio de Faro Daba, donde se realizó el descubrimiento, data de hace aproximadamente 100.000 años y contiene numerosos huesos fossilizados y herramientas de piedra de la Edad de Piedra Media, según los investigadores.

Entre los hallazgos se encontraron restos de varios individuos de Homo sapiens. Algunos de los huesos humanos parecían haber sido quemados a altas temperaturas, lo que llevó a los investigadores a plantear la pregunta de si las personas de esa época ya utilizaban el fuego no solo para propósitos domésticos, sino también para tratar los cuerpos de los muertos, según el estudio.

Sin embargo, la situación es más compleja de lo que parece inicialmente. Algunos de los huesos presentan marcas de dientes de depredadores. Otras señales sugieren entierro repentino o rápido en el sedimento. Esto significa que los cuerpos pueden haber llegado al suelo de diferentes maneras: después de la muerte, después de la exposición a animales, después de procesos naturales o quizás después de las acciones de las propias personas, según los investigadores.

Los arqueólogos también encontraron miles de herramientas de piedra en el sitio. Estas muestran que las personas no vivían aquí permanentemente, sino que probablemente regresaban al área una y otra vez durante períodos cortos de tiempo, según el estudio. El sitio estaba ubicado en una llanura estacionalmente inundada conectada al antiguo río Awash.

Uno de los hallazgos importantes del trabajo es que las vidas de las personas en el área estaban más fuertemente influenciadas por condiciones locales, como el agua, las inundaciones del río, los cambios estacionales en el paisaje y la disponibilidad de recursos, en lugar de cambios climáticos globales, según los investigadores. Estos fueron los factores que determinaron cuándo las personas venían aquí y cómo usaban el área.

Lo que hace que el hallazgo sea especialmente valioso es que se trata de un sitio al aire libre, no una cueva. Gran parte del conocimiento sobre los primeros humanos a menudo se basa en depósitos de cuevas donde los objetos se conservan mejor, pero esta imagen puede ser incompleta, según el estudio. En el Valle del Rift de Afar, los artefactos y huesos se han conservado en capas con casi ningún desplazamiento, por lo que los científicos pueden entender con mayor precisión cómo estaban posicionados en relación entre sí.

Si se confirma la teoría de la cremación, el hallazgo retrasaría enormemente la historia del tratamiento complejo de los muertos por parte de las personas. Hasta ahora, cremaciones mucho más tardías han sido consideradas ejemplos confiables de la práctica. Por ejemplo, en 2026 se describió por separado una cremación de aproximadamente 9.500 años de antigüedad en Malaui como el ejemplo confirmado más antiguo de cremación intencional en África, según el estudio.

Pero el nuevo hallazgo de Etiopía es mucho más antiguo. Data de una época en que el Homo sapiens ya existía, fabricaba herramientas de piedra complejas, se movía a través del paisaje y se adaptaba a los cambios estacionales en el entorno, según los investigadores.

Dicho esto, la importancia del trabajo no se trata solo de una posible cremación. Muestra cómo los primeros humanos vivían en un paisaje abierto: de dónde venían, qué recursos usaban, qué animales vivían cerca y cómo el agua gobernaba la vida del área, según el estudio.

La cremación no es simplemente la quema de un cuerpo. En arqueología, es importante entender si la exposición al fuego fue accidental, natural o intencional. Los huesos podrían haberse quemado en un incendio, atrapados en un área que ya estaba ardiendo, expuestos al calor después de la muerte, o haber sido parte de un rito especialmente organizado, según los investigadores.

Por lo tanto, los científicos prestan atención no solo al hecho de la quema en sí, sino también a la temperatura, la posición de los huesos, la condición de la capa, las marcas en los restos, la presencia de un hogar, objetos asociados y el contexto general del hallazgo, según el estudio.

El Valle del Rift de Afar es particularmente importante para tales estudios. Es una de las regiones donde se encuentra evidencia clave para la evolución humana y el comportamiento del Homo sapiens temprano. El proyecto Middle Awash ha estado estudiando estos sitios desde 1981 y combina geología, paleontología y arqueología para reconstruir no un solo episodio sino un panorama completo del entorno antiguo, según los investigadores.

El estudio, liderado por Yonas Beyene y otros investigadores, describe materiales del Miembro Halibee de la Formación Dawaitoli en el Valle del Rift de Afar de Etiopía. El equipo estudió restos humanos, huesos de animales, herramientas de piedra y evidencia de alteraciones post mortem, incluidos efectos de alta temperatura en huesos humanos individuales, mordeduras de depredadores y signos de entierro rápido.

La conclusión principal debe formularse con cautela: los huesos del Valle del Rift de Afar pueden ser el rastro más antiguo de cremación humana, pero una conclusión definitiva requiere más datos y la exclusión de otros escenarios de calentamiento y cambios post mortem, según los investigadores.

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