Salud

Asistentes quirúrgicos en EE.UU. ganan hasta 25 veces más que cirujanos explotando vacío legal de arbitraje

Asistentes quirúrgicos en Estados Unidos están obteniendo pagos de hasta 50.456 dólares por una sola operación mediante un vacío legal en la legislación contra facturación sorpresa, ganando hasta 25 veces más que los cirujanos que realizan las intervenciones, según datos revisados por The New York Times. El mecanismo permite a estos profesionales, que no están en la red de seguros de los pacientes, solicitar arbitraje para recibir compensaciones extraordinariamente superiores a las tarifas estándar.

SALUD29 JUN 2026

Asistentes quirúrgicos en Estados Unidos están capitalizando un vacío legal en la legislación federal contra facturación sorpresa para obtener pagos extraordinarios que superan hasta en 25 veces las ganancias de los cirujanos que realizan las operaciones, según revelan datos analizados por The New York Times y entrevistas con funcionarios que administran grandes planes de salud.

El mecanismo se basa en una ley diseñada originalmente para proteger a los pacientes de facturas inesperadas de proveedores médicos que no están dentro de su red de seguros. Bajo esta legislación, dichos proveedores pueden solicitar arbitraje, donde tienen la oportunidad de argumentar a favor de pagos mucho más elevados de los que normalmente recibirían de las aseguradoras.

En marzo de 2026, un asistente quirúrgico en Dallas obtuvo 50.456 dólares a través de arbitraje por una operación de extracción de próstata, según los datos revisados por el Times. En contraste, el cirujano que realizó la intervención y aceptó el seguro del paciente ganó 1.843 dólares por el mismo procedimiento.

La disparidad se repite en múltiples casos documentados. Para una cirugía de escoliosis en Nueva York, el asistente recibió pagos que alcanzaron aproximadamente 22.000 dólares por hora de trabajo, según indica el titular del artículo fuente. Otros ejemplos incluyen pagos extraordinarios por cirugías de feminización facial en Nueva York y reconstrucción mamaria en Nueva Jersey.

El rol de un asistente quirúrgico es fundamentalmente de apoyo. En una operación típica de extracción de próstata cancerosa, que toma alrededor de tres horas, la mayoría de los cirujanos se sientan detrás de una consola utilizando joysticks para controlar un robot quirúrgico equipado con pequeñas pinzas, tijeras y otras herramientas en sus cuatro brazos, según describe el Times. El asistente permanece junto a la cama del paciente para colocar los brazos del robot, succionar fluidos e intercambiar instrumentos según las instrucciones del cirujano.

Por estos servicios, la tarifa estándar pagada por la mayoría de las aseguradoras de salud es el 16 por ciento de las ganancias del cirujano, según la información proporcionada. Sin embargo, al operar fuera de la red de seguros y recurrir al proceso de arbitraje establecido por la ley contra facturación sorpresa, los asistentes están obteniendo compensaciones que multiplican exponencialmente esta tarifa estándar.

El proceso de arbitraje fue concebido como un mecanismo de protección al consumidor. La legislación federal buscaba evitar que los pacientes recibieran facturas inesperadas y exorbitantes de proveedores médicos que no estaban incluidos en su plan de seguro, una práctica conocida como "balance billing" o facturación de saldo. La ley estableció que en casos donde un proveedor fuera de la red atendiera a un paciente, el proveedor y la aseguradora podrían resolver disputas sobre el pago a través de arbitraje independiente.

Sin embargo, según revelan los datos del Times, este mecanismo está siendo utilizado por asistentes quirúrgicos para obtener pagos que superan dramáticamente las tarifas de mercado. En el caso de Dallas, el asistente ganó 27 veces más que el cirujano. Esta proporción varía según los casos documentados, pero consistentemente muestra que los asistentes están obteniendo compensaciones que no guardan relación con las tarifas estándar de la industria ni con la complejidad relativa de su trabajo comparado con el del cirujano principal.

Los funcionarios que administran grandes planes de salud entrevistados por el Times confirmaron que este patrón se está repitiendo en todo el país. La práctica está generando costos significativos para el sistema de salud estadounidense, costos que eventualmente se trasladan a los consumidores a través de primas de seguro más elevadas.

El vacío legal surge de la forma en que está estructurada la ley de facturación sorpresa. Mientras que la legislación establece límites y procesos para proteger a los pacientes de facturas directas, el mecanismo de arbitraje permite a los proveedores argumentar por pagos más altos basándose en diversos factores, incluyendo la complejidad del caso, las tarifas de mercado en el área geográfica y otros criterios. Los asistentes quirúrgicos que operan fuera de la red están utilizando este proceso para obtener resoluciones arbitrales que resultan en pagos extraordinariamente elevados.

La situación plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del sistema de arbitraje y su impacto en los costos generales de la atención médica. Mientras que la intención original de la ley era proteger a los pacientes, la implementación está permitiendo que ciertos proveedores obtengan compensaciones que superan ampliamente las normas de la industria, sin que exista evidencia de que los servicios prestados justifiquen tales diferencias.

Las implicaciones para el sistema de salud estadounidense son significativas. Si esta práctica continúa expandiéndose, podría generar presiones inflacionarias adicionales sobre los costos médicos, que ya se encuentran entre los más altos del mundo desarrollado. Las aseguradoras eventualmente trasladarán estos costos elevados a los consumidores a través de primas más altas, deducibles mayores o copagos incrementados.

Además, la disparidad en compensaciones entre cirujanos y asistentes podría generar tensiones dentro de la profesión médica y potencialmente incentivar comportamientos que no necesariamente benefician a los pacientes. Si los asistentes quirúrgicos pueden ganar significativamente más operando fuera de la red y utilizando el arbitraje, podría haber incentivos para evitar participar en redes de seguros, lo que complicaría el acceso a atención para los pacientes.

La revelación de estos datos por parte del Times probablemente generará presión sobre los legisladores federales para revisar y potencialmente reformar la ley de facturación sorpresa. Sin embargo, cualquier modificación deberá equilibrar la protección de los pacientes contra facturas inesperadas con la necesidad de prevenir que el mecanismo de arbitraje sea utilizado para obtener pagos que distorsionan el mercado de servicios médicos.

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