Un ataque aéreo del ejército nigeriano mató a al menos 100 civiles en el mercado de Tumfa, en el estado de Zamfara, el domingo 11 de mayo, según denunció Amnistía Internacional. El ejército nigeriano negó las acusaciones y afirmó que no existe evidencia verificable de víctimas civiles, mientras la Cruz Roja confirmó el ataque y múltiples muertes de civiles. Este es el segundo bombardeo mortal contra un mercado en Nigeria en un mes.
Un ataque aéreo militar en el mercado de Tumfa, en el distrito de Zurmi del estado de Zamfara, en el noroeste de Nigeria, mató a al menos 100 civiles el domingo 11 de mayo de 2026, según denunció Amnistía Internacional el lunes. La organización de derechos humanos exigió una investigación inmediata y pidió el fin de los ataques imprudentes contra civiles.
La Cruz Roja confirmó el ataque. Ibrahim Bello Garba, funcionario de la Cruz Roja en el estado, dijo a la agencia Associated Press que "múltiples civiles" fueron asesinados en el bombardeo.
El ejército nigeriano negó categóricamente las acusaciones. El portavoz militar, el general de división Michael Onoja, dijo a la agencia AFP que los reportes de muertes civiles en Zamfara "no son ciertos". En una declaración separada a Associated Press, el ejército afirmó que "no se ha establecido evidencia verificable de víctimas civiles como se sugiere en los medios". Onoja agregó que "los civiles no son el objetivo, y se está haciendo todo lo posible para evitar víctimas civiles", y señaló que las operaciones militares continúan en la zona.
Según Amnistía Internacional, citando testigos, aviones militares fueron vistos sobrevolando el área al mediodía del domingo y regresaron aproximadamente dos horas después para atacar el mercado abarrotado. Docenas de heridos están siendo tratados en hospitales de Zurmi y la cercana Shinkafi, según la organización.
Isa Sanusi, director de Amnistía Internacional Nigeria, dijo a Associated Press: "En una sola aldea, 80 personas fueron enterradas y no hay evidencia de que ninguna de las personas asesinadas sea un bandido. Todos son civiles. La mayoría de ellos son niñas jóvenes y niños pequeños".
Líderes comunitarios de la zona reportaron que muchas de las víctimas mortales son mujeres y niñas. Garba Ibrahim Mashema, líder comunitario, explicó la complejidad de la situación: "Todos, residentes y bandidos, van al mercado. La gente está a merced de los bandidos. No hay nada que puedan hacer".
Este ataque ocurre apenas un mes después de otro bombardeo mortal contra un mercado en Jilli, en el noreste de Nigeria, en abril de 2026, donde alrededor de 200 civiles fueron asesinados, según las fuentes. El ejército abrió una investigación sobre ese incidente.
Amnistía Internacional calificó los ataques aéreos como ilegales y señaló que muestran desprecio por la vida civil. "En partes del norte que enfrentan conflictos, los civiles han soportado la peor parte del sufrimiento con demasiada frecuencia", dijo la organización. "Estas muertes horribles no deben pasarse por alto. Las autoridades deben investigar estos ataques mortales y poner fin a los ataques imprudentes contra civiles".
La organización agregó: "Este patrón de violación de derechos humanos se está convirtiendo cada vez más en la norma, con aldeanos en el extremo receptor de atrocidades tanto de grupos armados, bandidos como del ejército".
Analistas atribuyen estos incidentes a la falta de coordinación entre la fuerza aérea y el personal en tierra. Tales ataques han matado a cientos de civiles en Nigeria, según las fuentes. Los funcionarios nigerianos han mantenido que los objetivos son miembros de grupos armados.
La complejidad de la situación radica en que los grupos armados a menudo se mezclan con la población local en las áreas donde operan, lo que complica los esfuerzos para atacarlos específicamente.
Nigeria enfrenta múltiples amenazas de seguridad en su territorio. El ejército nigeriano ha estado combatiendo el bandolerismo en el noroeste y una insurgencia islamista de 17 años en el noreste del país. Grupos criminales motivados por el lucro asaltan aldeas, secuestran personas y extorsionan dinero en áreas rurales. Estos grupos están organizados de manera flexible y han luchado y cooperado con facciones yihadistas, incluido Boko Haram.
Los residentes expresan una preocupación creciente por las muertes civiles causadas por redadas y ataques militares en las regiones del norte.
En un desarrollo relacionado, Estados Unidos atacó lo que describió como bases islamistas en el noroeste de Nigeria el día de Navidad del año pasado, después de que el presidente Donald Trump acusara a Nigeria de no proteger a los cristianos.
El incidente del domingo en Tumfa subraya la crisis humanitaria en curso en el norte de Nigeria, donde la población civil queda atrapada entre grupos armados y operaciones militares. La discrepancia entre las afirmaciones de Amnistía Internacional y la Cruz Roja por un lado, y las negaciones del ejército nigeriano por otro, plantea serias preguntas sobre la rendición de cuentas y la protección de civiles en zonas de conflicto.
La comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos continúan presionando por investigaciones transparentes y medidas para prevenir futuras víctimas civiles en las operaciones militares nigerianas.