Internacional

Ataque mortal en clase de baile en Reino Unido pudo haberse evitado, concluye investigación oficial

Una investigación pública determinó que el ataque con cuchillo que mató a tres niñas en una clase de baile temática de Taylor Swift en Southport, Inglaterra, en julio de 2024, pudo y debió haberse prevenido si los padres del agresor y las agencias estatales hubieran actuado ante su conocida obsesión con la violencia, según un informe de 763 páginas publicado este lunes. Axel Rudakubana, de 17 años en el momento del ataque, cumple actualmente una condena mínima de 52 años de prisión por asesinar a Bebe King de 6 años, Elsie Dot Stancombe de 7 y Alice da Silva Aguiar de 9, además de herir a ocho niños y dos adultos.

INTERNACIONAL13 ABR 2026

El juez retirado Adrian Fulford, quien dirigió la investigación de nueve semanas, concluyó que tanto la familia como las autoridades pudieron haber evitado que Rudakubana llevara a cabo el ataque del 29 de julio de 2024 en Southport, noroeste de Inglaterra. Fulford describió los asesinatos como sin precedentes en Reino Unido por su "extrema y muy particular depravación", según el informe publicado.

"Uno de los hallazgos más impactantes de la extensa investigación de esta indagación es la gran cantidad de oportunidades perdidas durante muchos años para intervenir de manera significativa, lo que contribuyó directamente al fracaso en evitar este desastre", afirmó Fulford. "Las consecuencias fueron catastróficas. La historia simplemente habría tomado un rumbo diferente", agregó el juez.

El ataque desencadenó una semana de disturbios antiinmigración en más de una docena de ciudades inglesas e irlandesas del norte, tras reportes falsos de que el atacante era un solicitante de asilo musulmán. En realidad, Rudakubana nació en Cardiff, Gales, en el seno de una familia cristiana procedente de Ruanda, según las fuentes.

La desinformación viral, amplificada por figuras de extrema derecha en redes sociales, provocó seis días de violencia que incluyeron ataques racistas, incendios provocados y saqueos en todo el país. Para julio de 2025, un año después de los disturbios, la policía había realizado 1.840 arrestos y presentado más de 1.100 cargos, según CBS News.

**Fallas de los padres**

El informe señala que los padres de Rudakubana no reportaron su comportamiento ni otros problemas a las autoridades. Permitieron la entrega de cuchillos y armas al hogar y no informaron información crítica en los días previos al ataque, según el documento.

La falta de supervisión de la actividad en línea del adolescente "habría proporcionado las indicaciones más claras de sus preocupaciones violentas", indica el informe. Fulford acusó a los padres de haber "creado obstrucciones significativas" para que diversas agencias gubernamentales interactuaran con el adolescente, y de no haber enfrentado su comportamiento ni establecido límites.

"Si los padres de AR hubieran hecho lo que moralmente debían haber hecho, AR no habría estado en libertad para llevar a cabo el ataque y, por lo tanto, no habría ocurrido", añadió Fulford, quien utilizó solo las iniciales del asesino en el informe.

Sin embargo, el juez también señaló que los padres no deberían ser vilipendiados por lo que se había convertido en una situación desafiante. "Su vida en casa debe haberse convertido en poco menos que una pesadilla dado que, usando las palabras de su propio padre, AR se había convertido en un 'monstruo'", dijo Fulford.

**Múltiples encuentros con la policía y servicios sociales**

El informe también apuntó a las autoridades estatales que no lograron gestionar el riesgo que representaba el adolescente, a pesar de estar en su radar. En 2019, Rudakubana fue condenado a los 13 años por agredir a otro niño en la escuela con un palo de hockey y puesto bajo supervisión de un servicio local para delincuentes juveniles, según las fuentes.

Fue remitido al programa antiextremismo del gobierno, Prevent, tres veces entre 2019 y 2021 por expresar interés en tiroteos escolares, el ataque del Puente de Londres de 2017, el Ejército Republicano Irlandés y Medio Oriente. Cada vez, el caso fue cerrado porque no se le consideraba susceptible de convertirse en terrorista, según el informe.

La policía local también fue llamada a su hogar cinco veces por preocupaciones no especificadas sobre su comportamiento. Aunque recibió apoyo de salud mental y educativo, aparentemente dejó de interactuar con trabajadores sociales y fue expulsado después de llevar un cuchillo a la escuela. Apenas asistió a una escuela posterior, según las fuentes.

Fulford destacó un incidente en marzo de 2022 cuando Rudakubana fue sorprendido en un autobús con un cuchillo y dijo a la policía que quería apuñalar a alguien, admitiendo además que intentaba fabricar veneno. En conjunto, estos hechos deberían haber provocado un arresto que probablemente habría llevado a un registro de su casa, donde se habría descubierto que había comprado semillas para fabricar la toxina biológica ricina y descargado material terrorista en su computadora, dijo Fulford.

Sin embargo, Rudakubana no fue arrestado y fue entregado a sus padres, quienes le temían y repetidamente no reportaron los diversos cuchillos que había comprado, su comportamiento preocupante y las amenazas que había hecho, según el informe.

**Fallas sistémicas**

El informe identificó cinco áreas principales de "falla sistémica". Una de ellas fue que el comportamiento empeorante de Rudakubana fue "erróneamente atribuido a su trastorno del espectro autista", lo que llevó a "inacción y un fracaso en abordar comportamientos peligrosos", concluyó el documento.

Fulford lamentó que "con demasiada frecuencia, el 'caso' de AR fue pasado de una agencia del sector público a otra en un carrusel inapropiado de referencias, evaluaciones, cierres de casos y 'traspasos'". El juez dijo que el fracaso, a nivel organizacional e individual, de "ponerse de pie y aceptar la responsabilidad" de gestionar el riesgo que representaba el asesino era un "asunto francamente deprimente y, por lo tanto, urgente que requiere atención del gobierno".

Tras el ataque de Southport, la policía registró la casa de Rudakubana y descubrió la ricina escondida bajo su cama y un documento descargado descrito como un manual de entrenamiento de Al Qaeda. Entre los materiales recuperados de sus dispositivos había material antimusulmán y antisemita, y documentos sobre múltiples conflictos, incluido el genocidio en Ruanda, según CBS News.

La policía concluyó que sus crímenes no deberían clasificarse como terrorismo porque no tenía una causa o motivación política o religiosa discernible, según las fuentes.

**Respuesta del gobierno**

El primer ministro británico Keir Starmer reaccionó al informe prometiendo cambios para corregir las "fallas sistemáticas que llevaron a este terrible evento". "El informe de hoy es verdaderamente desgarrador y profundamente perturbador", dijo Starmer. "Si bien nada traerá de vuelta a estas tres niñas, estoy decidido a hacer los cambios fundamentales necesarios para mantener seguro al público", agregó.

La secretaria del Interior, Shabana Mahmood, dijo que se introducirá nueva legislación para abordar complots violentos que no se consideran terrorismo. "A diferencia de los ataques terroristas, si estás planeando un ataque sin una ideología subyacente, no hay delito en el código penal", dijo Mahmood, según 1News.

El informe hizo 67 recomendaciones para prevenir futuras atrocidades. David Anderson, comisionado independiente de Prevent del Reino Unido, dijo a CBS News que la naturaleza de la amenaza está cambiando, particularmente entre los jóvenes. "Solía ser islamistas y, en cierta medida, individuos de extrema derecha los que eran remitidos a Prevent", dijo. "Cada vez más, lo que estamos viendo, particularmente en demografías mucho más jóvenes, son personas que han absorbido muchas ideas extremas en línea".

"No necesariamente siguen ninguna ideología o teoría de conspiración en particular", agregó, "pero tienen una fascinación con la violencia, tiroteos escolares y masacres, sin importar quién los perpetra".

El caso ha planteado preguntas urgentes sobre cómo las autoridades deberían responder a individuos que representan un riesgo de violencia grave pero que aún no han cometido un delito que cumpla con el umbral para el arresto. Expandir los poderes estatales para intervenir antes podría prevenir futuros ataques, pero los críticos advierten que las restricciones preventivas arriesgan socavar las libertades civiles, particularmente cuando se aplican a jóvenes, según CBS News.

Se espera que el tema sea central en la segunda fase de la investigación, que examinará por qué un número creciente de jóvenes se sienten atraídos hacia la violencia extrema sin un marco ideológico claro.

Nicola Ryan-Donnelly, abogada cuya firma Fletchers representa a 22 de los niños afectados por el ataque, instó a individuos y agencias a "tomar acción ahora", según Le Monde. Dieciséis personas adicionales, muchas de ellas niños, continúan viviendo con trauma psicológico grave, según CBS News.

SIGUE LEYENDO
MÁS DE INTERNACIONAL