Al menos 28 civiles murieron y 49 resultaron heridos después de que Pakistán lanzara ataques aéreos y enviara tropas terrestres a provincias afganas a lo largo de su frontera el domingo, según informó la misión de las Naciones Unidas en Afganistán. Entre las víctimas se encuentran mujeres y niños, mientras que el gobierno talibán afgano elevó la cifra de muertos civiles a 36 y más de 160 heridos.
Los ataques aéreos pakistaníes contra territorio afgano han provocado una nueva escalada en las tensiones fronterizas entre ambos países, con un saldo devastador de víctimas civiles que ha generado condenas internacionales.
La Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (Unama) confirmó que al menos 28 civiles murieron y 49 resultaron heridos en los ataques del domingo, según reportó la agencia. Entre las víctimas se encuentran mujeres y niños, según la misión de la ONU.
El gobierno talibán de Afganistán describió el ataque como un "acto cobarde" y una "atrocidad", afirmando que viviendas civiles fueron alcanzadas. Las autoridades talibanes elevaron el número de muertos civiles a 36 y dijeron que más de 160 personas resultaron heridas.
Pakistán, por su parte, afirmó que había atacado escondites de militantes en las provincias afganas de Paktia, Paktika y Kunar. El ministro de Información de Pakistán, Attaullah Tarar, declaró que 29 militantes habían sido eliminados en una operación que respondía a "recientes ataques terroristas contra personas inocentes".
La BBC no ha confirmado de manera independiente las cifras proporcionadas por ninguna de las partes.
Las bajas se concentraron en Mandokhail, una aldea en la provincia de Paktia, según funcionarios talibanes. Adam Khan, de 63 años, relató a la agencia AFP que "no puede expresar con palabras la condición de los niños que vio en el hospital, ni los gritos de sus padres y hermanos".
Khan describió que entre los muertos en uno de los ataques había "niños, ancianos y mujeres" que dormían en una casa cuando fueron alcanzados.
Los ataques se produjeron un día después de que tres miembros de los Sindh Rangers, una fuerza paramilitar pakistaní, fueran asesinados en su cuartel general en Karachi, según informó el ejército de Pakistán. Tres militantes también murieron en el ataque suicida del sábado, y funcionarios pakistaníes dijeron que habían arrestado a un cuarto atacante, quien era afgano.
Jamaat-ul-Ahrar, una facción escindida del TTP (Tehrik-i-Taliban Pakistan, también conocido como los talibanes paquistaníes), reivindicó la responsabilidad del ataque del sábado. Tanto el TTP como Jamaat-ul-Ahrar están prohibidos en Pakistán y por la ONU debido a su participación en ataques previos.
Pakistán ha acusado durante mucho tiempo a Afganistán de albergar grupos terroristas que llevan a cabo ataques transfronterizos, una afirmación que el gobierno talibán rechaza. Kabul, a su vez, ha acusado a Islamabad de realizar ataques no provocados que matan a civiles. Pakistán sostiene que solo ataca a militantes.
Los enfrentamientos fronterizos intermitentes y los ataques aéreos en la zona fronteriza han matado a docenas de personas en los últimos meses, según funcionarios de ambos países. A principios de junio, Pakistán lanzó ataques aéreos mortales que mataron a 26 militantes, según Islamabad. El gobierno talibán de Afganistán afirmó que 13 personas, en su mayoría niños, también murieron en esos ataques.
El conflicto refleja las tensiones persistentes entre los dos países vecinos desde que los talibanes retomaron el control de Afganistán. Pakistán enfrenta una creciente amenaza de grupos militantes que operan desde territorio afgano, mientras que Kabul denuncia violaciones a su soberanía territorial.
La situación humanitaria en las zonas fronterizas se ha deteriorado significativamente, con poblaciones civiles atrapadas entre las operaciones militares y los ataques de grupos insurgentes. La comunidad internacional ha expresado preocupación por el creciente número de víctimas civiles y ha instado a ambas partes a ejercer moderación y buscar soluciones diplomáticas al conflicto.