Internacional

Austria condena a ocho años de cárcel al mayor jerarca del régimen de Bachar el Asad juzgado en Europa

El Tribunal Regional de Viena condenó a ocho años de prisión a Jaled al Halabi, exgeneral de brigada del servicio de inteligencia sirio, por tortura, coacción agravada, coacción sexual y lesiones graves cometidas en Raqa entre 2011 y 2013. La sentencia, dictada el lunes, representa la primera aplicación del principio de jurisdicción universal en Austria para crímenes cometidos íntegramente en el extranjero y el primer proceso de este tipo en Europa desde la caída del régimen de Asad en diciembre de 2024.

INTERNACIONAL7 JUL 2026

El Tribunal Regional de Viena declaró culpable a Jaled al Halabi, de 63 años, exgeneral de brigada del servicio de inteligencia sirio en Raqa, de tortura, coacción agravada, coacción sexual y múltiples lesiones graves, según informó El País. El juez le condenó a ocho años de cárcel tras validar el testimonio de las víctimas como ejecutor del aparato represivo del régimen de Bachar el Asad.

Musab Abu Rukba, de 54 años, exteniente coronel y antiguo jefe de la policía criminal de Raqa, apodado por los prisioneros como el Ángel de la Muerte, fue condenado a ocho años de cárcel por los mismos cargos, con excepción del delito específico de tortura, según la misma fuente. Al Halabi permanecía en prisión preventiva en el presidio de Viena-Josefstadt desde fines de 2024 por riesgo de fuga.

El juez calificó los hechos, en su fallo del lunes, como "tortura sistemática organizada por el Estado", según El País. El fiscal interpuso recursos de apelación y mociones de nulidad en ambos casos, y las defensas estudian la apelación, por lo que el veredicto aún no es firme.

**Un caso histórico de jurisdicción universal**

El Palacio de Justicia vienés está ubicado a más de 3.000 kilómetros de Damasco. El caso constituye un hito porque es la primera vez que Austria aplica el principio de jurisdicción universal para juzgar crímenes graves cometidos íntegramente en el extranjero, sin relación territorial ni de nacionalidad con el país centroeuropeo, según El País.

El derecho internacional permite a los Estados perseguir penalmente estos crímenes. La competencia se ha fundamentado en que los dos acusados residen en el país. Se trata, también, del primer proceso de este tipo en Europa desde la caída del régimen de Asad en diciembre de 2024, tras los casos ya juzgados en Alemania, Francia y Suecia, según la misma fuente.

El ordenamiento penal austriaco no tipificaba la tortura como delito específico hasta el 1 de enero de 2013, cuando entró en vigor como parte de la incorporación del Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional al derecho interno austriaco, según El País.

**Ocho años de trabajo para las víctimas**

Para la abogada Tatiana Urdaneta Wittek, que representa a 18 de los 21 testigos, "las víctimas sufrirán las consecuencias de las torturas el resto de su vida. Nunca habrá justicia que pueda reparar esto", declaró a El País a la salida del juicio. "Es un proceso que comenzó el pasado 1 de junio, pero que ha implicado ocho años de trabajo", recalcó.

"Estoy feliz de que se haya logrado al menos un mínimo de justicia para los supervivientes. Es un caso histórico en el tribunal penal austriaco. No hubiera sido posible sin el coraje y la fortaleza de los testigos que han venido a declarar a Viena. Y no hay que olvidar que la sentencia no se corresponde con la severidad del crimen —la tortura sistemática— por las limitaciones legales", dijo Urdaneta Wittek, según El País.

**La tesis de la responsabilidad de mando**

En el proceso, la abogada sostuvo la tesis clave de la acusación: no hace falta probar que los imputados ejercieron violencia con sus propias manos, sino que por su posición en la cadena de mando eran responsables de impedir el maltrato a los detenidos, según El País.

El abogado del exgeneral sirio afirmó que su defendido nunca torturó ni ordenó el uso de la tortura en los procedimientos policiales; como jefe de inteligencia en Raqa, argumentó, se vio obligado a cumplir órdenes de Damasco, según la misma fuente.

**El origen de la denuncia**

Urdaneta Wittek es la abogada de las víctimas de Raqa y la cofundadora en Viena del Centro para la Aplicación Internacional de los Derechos Humanos (Cehri, por sus siglas en inglés), la ONG que activó el caso contra el oficial sirio de mayor rango procesado en Europa por torturas, según El País.

En 2018, junto con la ONG berlinesa Ecchr (Centro Europeo para los Derechos Constitucionales y Humanos), presentó la denuncia penal con sustento probatorio que inició la investigación judicial, según la misma fuente. Dos años antes, otra ONG de derechos humanos, Commission for International Justice and Accountability, había alertado sobre la presencia de Al Halabi en Viena.

**Los testimonios de las víctimas**

Dado que los hechos ocurrieron en Raqa, norte de Siria, entre 2011 y 2013, la audiencia de los testimonios de las víctimas ha sido el eje central de las 13 vistas de un proceso que se ha prolongado durante más de cuatro semanas, según El País.

Los testigos llegaron de Francia, Alemania, Países Bajos y Suecia, además de la propia Siria. Describieron descargas eléctricas, golpes sistemáticos, manguerazos de agua a presión, el encierro de horas colgados de las muñecas en dependencias policiales y la tortura en la conocida como alfombra voladora, una tabla plegable medieval que contorsionaba el cuerpo hasta el extremo, según la misma fuente.

Según el escrito de acusación de la Fiscalía, se empleó metódicamente la tortura "para reprimir el movimiento de protesta contra el régimen e intimidar a la población", según El País.

**La operación White Milk del Mosad**

Pese al amparo de universalidad, en el proceso interviene una ruidosa nota de color local: el exgeneral entró en Austria en 2015 gracias a la operación White Milk urdida por el Mosad —el servicio de inteligencia de Israel— con la complicidad de los servicios secretos internos austriacos, según El País. Según el periódico austriaco Der Standard, Al Halabi espió supuestamente para Israel en Siria.

En 2022, la Fiscalía contra la Corrupción y la Criminalidad Económica litigó contra los cuatro agentes austriacos implicados en la operación, entre ellos Martin Weiss, el jefe de departamento del BVT, la extinta Oficina Federal de Protección de la Constitución y Lucha contra el Terrorismo del país centroeuropeo, según El País.

Weiss huyó a Dubái. Sobre él pesa una orden de detención internacional, motivada tanto por el caso White Milk como por su implicación en la trama de espionaje ruso vinculada al exagente Egisto Ott, según la misma fuente. El proceso terminó con la absolución del resto de los acusados.

**El debate sobre la responsabilidad individual**

En su alegato final, el abogado defensor de Al Halabi, Timo Gerersdorfer, se preguntó cómo uno se comportaría en una dictadura, según El País. "Se espera que todos los ciudadanos se comporten como héroes. Pero, ¿se puede exigir eso a todo el mundo?", dijo.

La abogada Urdaneta Wittek recordó el juicio de Eichmann en Jerusalén y el postulado de que los criminales nazis se presentaban a sí mismos como pequeños engranajes de la máquina, según la misma fuente.

**Implicaciones del caso**

La sentencia establece un precedente importante para Austria en la aplicación del principio de jurisdicción universal, un mecanismo legal que permite a los tribunales nacionales juzgar crímenes graves contra el derecho internacional independientemente de dónde se cometieron o la nacionalidad de los perpetradores o víctimas.

El caso se suma a una serie de procesos judiciales en Europa contra miembros del régimen de Asad. En Alemania, en 2022, un tribunal condenó a cadena perpetua a Anwar Raslan, excoronel de los servicios de inteligencia sirios, por crímenes contra la humanidad, en el primer juicio mundial sobre torturas sistemáticas del régimen sirio.

La caída del régimen de Asad en diciembre de 2024 ha abierto nuevas posibilidades para la justicia internacional, aunque el veredicto en el caso de Al Halabi aún no es firme debido a los recursos interpuestos. La sentencia de ocho años, según la abogada de las víctimas, no se corresponde con la severidad del crimen por las limitaciones legales del sistema penal austriaco.

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7 jul 2026
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El Tribunal Regional de Viena declaró culpable a Jaled al Halabi, de 63 años, exgeneral de brigada del servicio de inteligencia sirio en Raqa, de tortura, coacción agravada, coacción sexual y múltiples lesiones graves, según informó El País. El juez le condenó a ocho años de cárcel tras validar el testimonio de las víctimas como ejecutor del aparato represivo del régimen de Bachar el Asad.

Musab Abu Rukba, de 54 años, exteniente coronel y antiguo jefe de la policía criminal de Raqa, apodado por los prisioneros como el Ángel de la Muerte, fue condenado a ocho años de cárcel por los mismos cargos, con excepción del delito específico de tortura, según la misma fuente. Al Halabi permanecía en prisión preventiva en el presidio de Viena-Josefstadt desde fines de 2024 por riesgo de fuga.

El juez calificó los hechos, en su fallo del lunes, como "tortura sistemática organizada por el Estado", según El País. El fiscal interpuso recursos de apelación y mociones de nulidad en ambos casos, y las defensas estudian la apelación, por lo que el veredicto aún no es firme.

**Un caso histórico de jurisdicción universal**

El Palacio de Justicia vienés está ubicado a más de 3.000 kilómetros de Damasco. El caso constituye un hito porque es la primera vez que Austria aplica el principio de jurisdicción universal para juzgar crímenes graves cometidos íntegramente en el extranjero, sin relación territorial ni de nacionalidad con el país centroeuropeo, según El País.

El derecho internacional permite a los Estados perseguir penalmente estos crímenes. La competencia se ha fundamentado en que los dos acusados residen en el país. Se trata, también, del primer proceso de este tipo en Europa desde la caída del régimen de Asad en diciembre de 2024, tras los casos ya juzgados en Alemania, Francia y Suecia, según la misma fuente.

El ordenamiento penal austriaco no tipificaba la tortura como delito específico hasta el 1 de enero de 2013, cuando entró en vigor como parte de la incorporación del Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional al derecho interno austriaco, según El País.

**Ocho años de trabajo para las víctimas**

Para la abogada Tatiana Urdaneta Wittek, que representa a 18 de los 21 testigos, "las víctimas sufrirán las consecuencias de las torturas el resto de su vida. Nunca habrá justicia que pueda reparar esto", declaró a El País a la salida del juicio. "Es un proceso que comenzó el pasado 1 de junio, pero que ha implicado ocho años de trabajo", recalcó.

"Estoy feliz de que se haya logrado al menos un mínimo de justicia para los supervivientes. Es un caso histórico en el tribunal penal austriaco. No hubiera sido posible sin el coraje y la fortaleza de los testigos que han venido a declarar a Viena. Y no hay que olvidar que la sentencia no se corresponde con la severidad del crimen —la tortura sistemática— por las limitaciones legales", dijo Urdaneta Wittek, según El País.

**La tesis de la responsabilidad de mando**

En el proceso, la abogada sostuvo la tesis clave de la acusación: no hace falta probar que los imputados ejercieron violencia con sus propias manos, sino que por su posición en la cadena de mando eran responsables de impedir el maltrato a los detenidos, según El País.

El abogado del exgeneral sirio afirmó que su defendido nunca torturó ni ordenó el uso de la tortura en los procedimientos policiales; como jefe de inteligencia en Raqa, argumentó, se vio obligado a cumplir órdenes de Damasco, según la misma fuente.

**El origen de la denuncia**

Urdaneta Wittek es la abogada de las víctimas de Raqa y la cofundadora en Viena del Centro para la Aplicación Internacional de los Derechos Humanos (Cehri, por sus siglas en inglés), la ONG que activó el caso contra el oficial sirio de mayor rango procesado en Europa por torturas, según El País.

En 2018, junto con la ONG berlinesa Ecchr (Centro Europeo para los Derechos Constitucionales y Humanos), presentó la denuncia penal con sustento probatorio que inició la investigación judicial, según la misma fuente. Dos años antes, otra ONG de derechos humanos, Commission for International Justice and Accountability, había alertado sobre la presencia de Al Halabi en Viena.

**Los testimonios de las víctimas**

Dado que los hechos ocurrieron en Raqa, norte de Siria, entre 2011 y 2013, la audiencia de los testimonios de las víctimas ha sido el eje central de las 13 vistas de un proceso que se ha prolongado durante más de cuatro semanas, según El País.

Los testigos llegaron de Francia, Alemania, Países Bajos y Suecia, además de la propia Siria. Describieron descargas eléctricas, golpes sistemáticos, manguerazos de agua a presión, el encierro de horas colgados de las muñecas en dependencias policiales y la tortura en la conocida como alfombra voladora, una tabla plegable medieval que contorsionaba el cuerpo hasta el extremo, según la misma fuente.

Según el escrito de acusación de la Fiscalía, se empleó metódicamente la tortura "para reprimir el movimiento de protesta contra el régimen e intimidar a la población", según El País.

**La operación White Milk del Mosad**

Pese al amparo de universalidad, en el proceso interviene una ruidosa nota de color local: el exgeneral entró en Austria en 2015 gracias a la operación White Milk urdida por el Mosad —el servicio de inteligencia de Israel— con la complicidad de los servicios secretos internos austriacos, según El País. Según el periódico austriaco Der Standard, Al Halabi espió supuestamente para Israel en Siria.

En 2022, la Fiscalía contra la Corrupción y la Criminalidad Económica litigó contra los cuatro agentes austriacos implicados en la operación, entre ellos Martin Weiss, el jefe de departamento del BVT, la extinta Oficina Federal de Protección de la Constitución y Lucha contra el Terrorismo del país centroeuropeo, según El País.

Weiss huyó a Dubái. Sobre él pesa una orden de detención internacional, motivada tanto por el caso White Milk como por su implicación en la trama de espionaje ruso vinculada al exagente Egisto Ott, según la misma fuente. El proceso terminó con la absolución del resto de los acusados.

**El debate sobre la responsabilidad individual**

En su alegato final, el abogado defensor de Al Halabi, Timo Gerersdorfer, se preguntó cómo uno se comportaría en una dictadura, según El País. "Se espera que todos los ciudadanos se comporten como héroes. Pero, ¿se puede exigir eso a todo el mundo?", dijo.

La abogada Urdaneta Wittek recordó el juicio de Eichmann en Jerusalén y el postulado de que los criminales nazis se presentaban a sí mismos como pequeños engranajes de la máquina, según la misma fuente.

**Implicaciones del caso**

La sentencia establece un precedente importante para Austria en la aplicación del principio de jurisdicción universal, un mecanismo legal que permite a los tribunales nacionales juzgar crímenes graves contra el derecho internacional independientemente de dónde se cometieron o la nacionalidad de los perpetradores o víctimas.

El caso se suma a una serie de procesos judiciales en Europa contra miembros del régimen de Asad. En Alemania, en 2022, un tribunal condenó a cadena perpetua a Anwar Raslan, excoronel de los servicios de inteligencia sirios, por crímenes contra la humanidad, en el primer juicio mundial sobre torturas sistemáticas del régimen sirio.

La caída del régimen de Asad en diciembre de 2024 ha abierto nuevas posibilidades para la justicia internacional, aunque el veredicto en el caso de Al Halabi aún no es firme debido a los recursos interpuestos. La sentencia de ocho años, según la abogada de las víctimas, no se corresponde con la severidad del crimen por las limitaciones legales del sistema penal austriaco.

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