Internacional

Austria inaugura comisaría de policía en la casa natal de Hitler para frenar peregrinaciones nazis

Austria abrió oficialmente el miércoles 22 de julio una comisaría de policía en la casa donde nació Adolf Hitler en Braunau am Inn, cerca de la frontera con Alemania, en un intento por eliminar el atractivo del edificio como lugar de peregrinación para extremistas de ultraderecha. La decisión cierra años de debate sobre cómo gestionar un inmueble que el régimen nazi convirtió en centro cultural ideológico tras la anexión de Austria en 1938, y que posteriormente fue ocupado por una organización benéfica antes de quedar vacío desde 2011.

INTERNACIONAL22 JUL 2026

Hitler nació en el edificio ubicado en Salzburger Vorstadt 15 el 20 de abril de 1889, según informan las fuentes. Su familia se mudó a otra residencia en Braunau am Inn apenas unos meses después, antes de establecerse temporalmente en Passau, en el sur de Alemania. Hitler solo vivió en la casa durante algunas semanas.

La renovación del edificio duró varios años y costó aproximadamente 20 millones de euros (22,8 millones de dólares), según la agencia de noticias austriaca APA. El proceso incluyó cambios sustanciales en la estructura: el color ocre amarillento original fue reemplazado por blanco tanto en el interior como en el exterior, las ventanas arqueadas fueron sustituidas por formas rectangulares sencillas, y la fachada se amplió hacia arriba. Los escombros de la obra fueron desechados en un lugar secreto para garantizar que no se convirtieran en una nueva fuente de recuerdos nazis, informó la APA.

El edificio cuenta ahora con acabados de roble reluciente en su interior. Se preservaron una escalera de caracol antigua y un vestíbulo de entrada abovedado. El jefe de policía Ludwig Heise declaró estar satisfecho de contar con "un edificio moderno y excelente" para trabajar, aunque señaló que "de otro modo es como cualquier otra comisaría de policía en Austria".

La ceremonia de inauguración contó con la presencia del ministro austriaco del Interior, Gerhard Karner, y otras autoridades locales. Músicos de policía tocaron instrumentos de viento durante el acto. Un capellán católico de policía bendijo dos cruces que cuelgan en la nueva comisaría.

"La República de Austria, el Estado y el distrito afrontan este legado, el terrible legado de aquella época, y se comprometen a abordarlo", manifestó Karner durante la ceremonia. "Esto incluye esta casa y esta dirección". El ministro agregó que la comisaría marca "un nuevo capítulo" para el edificio, transformándolo en "un lugar de democracia, estado de derecho, seguridad, libertad y dignidad humana".

El proceso de expropiación fue complejo. Durante décadas, el Ministerio del Interior austriaco alquiló el edificio desde 1972 a su propietaria privada, Gerlinde Pommer, en un intento por prevenir su uso indebido. El inmueble fue subarrendado a diversas organizaciones benéficas. La organización Lebenshilfe lo utilizó como centro de atención y taller para personas con discapacidades intelectuales hasta 2011, cuando Pommer bloqueó las renovaciones necesarias.

En 2016, el tribunal supremo austriaco dictaminó que el gobierno tenía derecho a expropiar el edificio después de que Pommer se negara a venderlo. El gobierno pagó una compensación de 812.000 euros (690.000 libras esterlinas). Pommer posteriormente llevó el caso a los tribunales argumentando que la suma era insuficiente, pero perdió su demanda.

Una propuesta anterior del entonces ministro del Interior Wolfgang Sobotka de demoler el edificio y construir uno nuevo fue rechazada tras críticas generalizadas que argumentaban que destruirlo equivaldría a negar el pasado nazi de Austria. Un diputado ruso incluso ofreció comprar la casa para hacerla explotar, según las fuentes.

En 2019, el gobierno anunció planes para convertir el edificio en comisaría e inició un concurso a nivel europeo para que arquitectos presentaran diseños. Una comisión de expertos se pronunció en contra de convertir el edificio en museo y abogó por un rediseño que no fuera fácilmente reconocible.

Oskar Deutsch, presidente de la Comunidad Judía de Viena y miembro de la comisión, declaró en 2023 a Deutsche Welle: "El objetivo siempre fue garantizar que esta casa no se convirtiera en un lugar de peregrinación para nazis". Deutsch señaló que podría haber apoyado otros usos para el edificio, pero enfatizó que "una comisaría de un estado democrático gobernado por el estado de derecho estará ubicada aquí, y una de sus responsabilidades es combatir la actividad neonazi".

El historiador Oliver Rathkolb, otro miembro de la comisión, recordó que la primera recomendación unánime del grupo fue albergar una organización de bienestar social en el lugar, una institución que abrazara la vida. Esa propuesta fue rechazada. Rathkolb escribió que "la comisaría desalentará a los admiradores de Hitler de tomarse selfis frente al edificio completamente rediseñado".

El edificio no contará con una placa informativa sobre su historia. La comisión de expertos recomendó trasladar la piedra conmemorativa ubicada frente al edificio a otra localización en Braunau, pero las autoridades locales rechazaron esa recomendación y mantuvieron el monumento en su lugar.

La piedra, extraída del campo de concentración de Mauthausen (el más grande de Austria), lleva la inscripción: "Por la libertad y la democracia. Fascismo nunca más. Millones de muertos nos lo recuerdan". Otra versión de la inscripción, según CNN, dice: "Nunca más fascismo", sin mencionar a Hitler. La piedra fue colocada en 1989.

El edificio cuenta con cámaras de seguridad para registrar las actividades de posibles peregrinos neonazis. En el pasado, extremistas de ultraderecha rindieron homenaje repetidamente al "Führer", fotografiando el edificio, llevándose piedras como recuerdos y depositando flores y coronas. En 2024, cuatro alemanes fueron sorprendidos colocando rosas blancas en los huecos de las ventanas del edificio y posando para fotos, incluida una mujer que hacía el saludo hitleriano con el brazo en alto.

La decisión ha generado reacciones divididas entre los residentes de Braunau. El alcalde Johannes Waidbacher declaró a Reuters: "Creo que en general la gente de Braunau lo ha aceptado y puede vivir con ello". Waidbacher fue miembro de una comisión que recomendó que el edificio se utilizara para un propósito caritativo u oficial administrativo. Señaló que tener una organización benéfica allí lo habría hecho demasiado accesible al público.

"Creo que no es un mal enfoque, pero si funciona como todos esperamos, tendremos que esperar y ver", agregó Waidbacher.

Sin embargo, existe oposición significativa. El Comité Mauthausen, el principal grupo de sobrevivientes del Holocausto de Austria, ha argumentado tanto que una comisaría es inapropiada como que se debería hacer más para llamar la atención sobre los crímenes de Hitler.

Robert Eiter, del Comité Mauthausen y la Red Contra el Racismo y el Extremismo de Derechas, declaró: "Cada año en el memorial del campo de concentración de Mauthausen hay una ceremonia que dice: nunca más. Y en Braunau están diciendo: Olvidemos lo antes posible". Eiter agregó que no habrá reducción en el número de neonazis que hagan "la peregrinación a Braunau", argumentando que "el mundo no olvidará dónde nació el peor asesino en masa de la historia. Wikipedia no cambiará sus entradas".

Eveline Doll, nativa de Braunau y portavoz de la iniciativa ciudadana local Diskurs Hitlerhaus, declaró a Deutsche Welle: "Se perdió una oportunidad histórica única de usar la casa natal del asesino en masa más grande de la historia de una manera sostenible e históricamente responsable". Doll agregó: "La ciudad, por supuesto, no es responsable de los crímenes de Hitler. Pero en todo el mundo, Braunau siempre estará asociada con el hecho de que el asesino en masa más grande de la historia nació aquí".

Una encuesta de 2023 encontró que solo el 6% de los encuestados apoyaba la conversión del edificio en comisaría. Una encuesta representativa en línea de 2025 del instituto de sondeos Unique Research para la revista Pragmaticus encontró que el 39% de los austriacos estaban de acuerdo, o algo de acuerdo, en que era hora de "trazar una línea" bajo la confrontación del pasado nazi del país.

Doll señaló: "Durante más de 25 años, la gente ha propuesto convertir esta casa en un lugar dedicado a la paz, la libertad, la democracia y la tolerancia. Esos son valores que siguen siendo críticamente importantes hoy. Pero cada una de esas propuestas fue rechazada, y en su lugar el edificio se convirtió en una comisaría, lo que genera preocupaciones en varios niveles".

Una de esas preocupaciones involucra el papel de la policía durante la era nazi. Después de que Hitler designara a Heinrich Himmler jefe de la policía alemana en 1936, la policía y las SS se integraron cada vez más. La Gestapo, la policía secreta del estado, emergió como uno de los principales instrumentos de terror del régimen y jugó un papel central en la persecución de opositores políticos y en la ejecución de crímenes nazis.

Florian Kotanko, presidente de la Sociedad de Historia Contemporánea de Braunau, rechaza las comparaciones entre la policía actual y la de la era nazi. Declaró a Deutsche Welle: "Vivimos en un estado democrático gobernado por el estado de derecho, y la policía es una de sus instituciones. Mientras los oficiales puedan ser responsables de la mala conducta y procesados en los tribunales, no hay razón para desconfianza fundamental de la policía como institución". Kotanko también adopta una visión pragmática del nuevo propósito del edificio: "El propietario, la República de Austria, tomó su decisión".

Kotanko también cree que la historia del sitio nunca desaparecerá incluso si menos neonazis lo visitan. "Tienes que lidiar con ello, y así todos intentamos lidiar con ello de una manera abierta y correcta. No es una cuestión de estar orgulloso, sino una cuestión de lidiar con el hecho".

Algunos residentes locales cuestionaron la conversión del edificio. Irene, de 74 años, declaró: "Habría preferido que hicieran algo más, pero es lo que es", agregando que habría querido que la organización benéfica se quedara allí. Thomas Spreitz, un agente inmobiliario, fue más positivo: "Es excelente y una buena idea. De vez en cuando hay grupos (neonazis) allí, y ahora eso es historia".

Austria ha lidiado con su pasado nazi durante décadas. En 1938, Hitler anexó su tierra vecina a la Alemania nazi, un movimiento que muchos austriacos acogieron. Durante el régimen nazi, aproximadamente 65.000 judíos austriacos fueron asesinados y otros 130.000 fueron forzados al exilio. Los críticos han argumentado repetidamente que Austria no ha reconocido plenamente su responsabilidad en el Holocausto.

Durante el régimen nazi de Hitler, impulsado por el fanatismo racial, se asesinó aproximadamente a 6 millones de judíos y a otras minorías y grupos durante el Holocausto. El dictador desató la Segunda Guerra Mundial, en la que murieron al menos 60 millones de personas. Se suicidó en abril de 1945, poco antes del final de la guerra.

Coincidentemente, la última dirección registrada de Hitler en Alemania también alberga ahora una instalación policial. El edificio en Prinzregentenplatz 16 en el distrito de Bogenhausen en Múnich perteneció a Hitler hasta su muerte. Después de la Segunda Guerra Mundial, el estado de Baviera lo utilizó para varias oficinas gubernamentales. Una comisaría de policía se mudó al edificio en 1998. La estación ha comenzado recientemente a abrir sus puertas para eventos públicos seleccionados para demostrar que los valores democráticos ahora definen un lugar con una historia tan oscura.

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22 jul 2026
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Hitler nació en el edificio ubicado en Salzburger Vorstadt 15 el 20 de abril de 1889, según informan las fuentes. Su familia se mudó a otra residencia en Braunau am Inn apenas unos meses después, antes de establecerse temporalmente en Passau, en el sur de Alemania. Hitler solo vivió en la casa durante algunas semanas.

La renovación del edificio duró varios años y costó aproximadamente 20 millones de euros (22,8 millones de dólares), según la agencia de noticias austriaca APA. El proceso incluyó cambios sustanciales en la estructura: el color ocre amarillento original fue reemplazado por blanco tanto en el interior como en el exterior, las ventanas arqueadas fueron sustituidas por formas rectangulares sencillas, y la fachada se amplió hacia arriba. Los escombros de la obra fueron desechados en un lugar secreto para garantizar que no se convirtieran en una nueva fuente de recuerdos nazis, informó la APA.

El edificio cuenta ahora con acabados de roble reluciente en su interior. Se preservaron una escalera de caracol antigua y un vestíbulo de entrada abovedado. El jefe de policía Ludwig Heise declaró estar satisfecho de contar con "un edificio moderno y excelente" para trabajar, aunque señaló que "de otro modo es como cualquier otra comisaría de policía en Austria".

La ceremonia de inauguración contó con la presencia del ministro austriaco del Interior, Gerhard Karner, y otras autoridades locales. Músicos de policía tocaron instrumentos de viento durante el acto. Un capellán católico de policía bendijo dos cruces que cuelgan en la nueva comisaría.

"La República de Austria, el Estado y el distrito afrontan este legado, el terrible legado de aquella época, y se comprometen a abordarlo", manifestó Karner durante la ceremonia. "Esto incluye esta casa y esta dirección". El ministro agregó que la comisaría marca "un nuevo capítulo" para el edificio, transformándolo en "un lugar de democracia, estado de derecho, seguridad, libertad y dignidad humana".

El proceso de expropiación fue complejo. Durante décadas, el Ministerio del Interior austriaco alquiló el edificio desde 1972 a su propietaria privada, Gerlinde Pommer, en un intento por prevenir su uso indebido. El inmueble fue subarrendado a diversas organizaciones benéficas. La organización Lebenshilfe lo utilizó como centro de atención y taller para personas con discapacidades intelectuales hasta 2011, cuando Pommer bloqueó las renovaciones necesarias.

En 2016, el tribunal supremo austriaco dictaminó que el gobierno tenía derecho a expropiar el edificio después de que Pommer se negara a venderlo. El gobierno pagó una compensación de 812.000 euros (690.000 libras esterlinas). Pommer posteriormente llevó el caso a los tribunales argumentando que la suma era insuficiente, pero perdió su demanda.

Una propuesta anterior del entonces ministro del Interior Wolfgang Sobotka de demoler el edificio y construir uno nuevo fue rechazada tras críticas generalizadas que argumentaban que destruirlo equivaldría a negar el pasado nazi de Austria. Un diputado ruso incluso ofreció comprar la casa para hacerla explotar, según las fuentes.

En 2019, el gobierno anunció planes para convertir el edificio en comisaría e inició un concurso a nivel europeo para que arquitectos presentaran diseños. Una comisión de expertos se pronunció en contra de convertir el edificio en museo y abogó por un rediseño que no fuera fácilmente reconocible.

Oskar Deutsch, presidente de la Comunidad Judía de Viena y miembro de la comisión, declaró en 2023 a Deutsche Welle: "El objetivo siempre fue garantizar que esta casa no se convirtiera en un lugar de peregrinación para nazis". Deutsch señaló que podría haber apoyado otros usos para el edificio, pero enfatizó que "una comisaría de un estado democrático gobernado por el estado de derecho estará ubicada aquí, y una de sus responsabilidades es combatir la actividad neonazi".

El historiador Oliver Rathkolb, otro miembro de la comisión, recordó que la primera recomendación unánime del grupo fue albergar una organización de bienestar social en el lugar, una institución que abrazara la vida. Esa propuesta fue rechazada. Rathkolb escribió que "la comisaría desalentará a los admiradores de Hitler de tomarse selfis frente al edificio completamente rediseñado".

El edificio no contará con una placa informativa sobre su historia. La comisión de expertos recomendó trasladar la piedra conmemorativa ubicada frente al edificio a otra localización en Braunau, pero las autoridades locales rechazaron esa recomendación y mantuvieron el monumento en su lugar.

La piedra, extraída del campo de concentración de Mauthausen (el más grande de Austria), lleva la inscripción: "Por la libertad y la democracia. Fascismo nunca más. Millones de muertos nos lo recuerdan". Otra versión de la inscripción, según CNN, dice: "Nunca más fascismo", sin mencionar a Hitler. La piedra fue colocada en 1989.

El edificio cuenta con cámaras de seguridad para registrar las actividades de posibles peregrinos neonazis. En el pasado, extremistas de ultraderecha rindieron homenaje repetidamente al "Führer", fotografiando el edificio, llevándose piedras como recuerdos y depositando flores y coronas. En 2024, cuatro alemanes fueron sorprendidos colocando rosas blancas en los huecos de las ventanas del edificio y posando para fotos, incluida una mujer que hacía el saludo hitleriano con el brazo en alto.

La decisión ha generado reacciones divididas entre los residentes de Braunau. El alcalde Johannes Waidbacher declaró a Reuters: "Creo que en general la gente de Braunau lo ha aceptado y puede vivir con ello". Waidbacher fue miembro de una comisión que recomendó que el edificio se utilizara para un propósito caritativo u oficial administrativo. Señaló que tener una organización benéfica allí lo habría hecho demasiado accesible al público.

"Creo que no es un mal enfoque, pero si funciona como todos esperamos, tendremos que esperar y ver", agregó Waidbacher.

Sin embargo, existe oposición significativa. El Comité Mauthausen, el principal grupo de sobrevivientes del Holocausto de Austria, ha argumentado tanto que una comisaría es inapropiada como que se debería hacer más para llamar la atención sobre los crímenes de Hitler.

Robert Eiter, del Comité Mauthausen y la Red Contra el Racismo y el Extremismo de Derechas, declaró: "Cada año en el memorial del campo de concentración de Mauthausen hay una ceremonia que dice: nunca más. Y en Braunau están diciendo: Olvidemos lo antes posible". Eiter agregó que no habrá reducción en el número de neonazis que hagan "la peregrinación a Braunau", argumentando que "el mundo no olvidará dónde nació el peor asesino en masa de la historia. Wikipedia no cambiará sus entradas".

Eveline Doll, nativa de Braunau y portavoz de la iniciativa ciudadana local Diskurs Hitlerhaus, declaró a Deutsche Welle: "Se perdió una oportunidad histórica única de usar la casa natal del asesino en masa más grande de la historia de una manera sostenible e históricamente responsable". Doll agregó: "La ciudad, por supuesto, no es responsable de los crímenes de Hitler. Pero en todo el mundo, Braunau siempre estará asociada con el hecho de que el asesino en masa más grande de la historia nació aquí".

Una encuesta de 2023 encontró que solo el 6% de los encuestados apoyaba la conversión del edificio en comisaría. Una encuesta representativa en línea de 2025 del instituto de sondeos Unique Research para la revista Pragmaticus encontró que el 39% de los austriacos estaban de acuerdo, o algo de acuerdo, en que era hora de "trazar una línea" bajo la confrontación del pasado nazi del país.

Doll señaló: "Durante más de 25 años, la gente ha propuesto convertir esta casa en un lugar dedicado a la paz, la libertad, la democracia y la tolerancia. Esos son valores que siguen siendo críticamente importantes hoy. Pero cada una de esas propuestas fue rechazada, y en su lugar el edificio se convirtió en una comisaría, lo que genera preocupaciones en varios niveles".

Una de esas preocupaciones involucra el papel de la policía durante la era nazi. Después de que Hitler designara a Heinrich Himmler jefe de la policía alemana en 1936, la policía y las SS se integraron cada vez más. La Gestapo, la policía secreta del estado, emergió como uno de los principales instrumentos de terror del régimen y jugó un papel central en la persecución de opositores políticos y en la ejecución de crímenes nazis.

Florian Kotanko, presidente de la Sociedad de Historia Contemporánea de Braunau, rechaza las comparaciones entre la policía actual y la de la era nazi. Declaró a Deutsche Welle: "Vivimos en un estado democrático gobernado por el estado de derecho, y la policía es una de sus instituciones. Mientras los oficiales puedan ser responsables de la mala conducta y procesados en los tribunales, no hay razón para desconfianza fundamental de la policía como institución". Kotanko también adopta una visión pragmática del nuevo propósito del edificio: "El propietario, la República de Austria, tomó su decisión".

Kotanko también cree que la historia del sitio nunca desaparecerá incluso si menos neonazis lo visitan. "Tienes que lidiar con ello, y así todos intentamos lidiar con ello de una manera abierta y correcta. No es una cuestión de estar orgulloso, sino una cuestión de lidiar con el hecho".

Algunos residentes locales cuestionaron la conversión del edificio. Irene, de 74 años, declaró: "Habría preferido que hicieran algo más, pero es lo que es", agregando que habría querido que la organización benéfica se quedara allí. Thomas Spreitz, un agente inmobiliario, fue más positivo: "Es excelente y una buena idea. De vez en cuando hay grupos (neonazis) allí, y ahora eso es historia".

Austria ha lidiado con su pasado nazi durante décadas. En 1938, Hitler anexó su tierra vecina a la Alemania nazi, un movimiento que muchos austriacos acogieron. Durante el régimen nazi, aproximadamente 65.000 judíos austriacos fueron asesinados y otros 130.000 fueron forzados al exilio. Los críticos han argumentado repetidamente que Austria no ha reconocido plenamente su responsabilidad en el Holocausto.

Durante el régimen nazi de Hitler, impulsado por el fanatismo racial, se asesinó aproximadamente a 6 millones de judíos y a otras minorías y grupos durante el Holocausto. El dictador desató la Segunda Guerra Mundial, en la que murieron al menos 60 millones de personas. Se suicidó en abril de 1945, poco antes del final de la guerra.

Coincidentemente, la última dirección registrada de Hitler en Alemania también alberga ahora una instalación policial. El edificio en Prinzregentenplatz 16 en el distrito de Bogenhausen en Múnich perteneció a Hitler hasta su muerte. Después de la Segunda Guerra Mundial, el estado de Baviera lo utilizó para varias oficinas gubernamentales. Una comisaría de policía se mudó al edificio en 1998. La estación ha comenzado recientemente a abrir sus puertas para eventos públicos seleccionados para demostrar que los valores democráticos ahora definen un lugar con una historia tan oscura.

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