La revocación de la licencia se produce tras una investigación que determinó que Provo Canyon School "no cumplía con los requisitos de salud y seguridad, así como un patrón de incumplimiento reiterado de las normas estatales", según reveló la revista People. En los documentos oficiales se citan numerosas presuntas infracciones, entre ellas la falta de protección de los pacientes contra daños y la falta de personal suficiente.
En declaraciones a People, Hilton calificó la decisión como un hito no solo para ella, sino también para los exalumnos que denunciaron lo ocurrido. "Durante más de 50 años, los niños denunciaron casos de abuso, negligencia y trauma. Hoy, el estado confirmó lo que los sobrevivientes siempre supieron: la escuela Provo Canyon falló a los niños a su cargo", afirmó la empresaria de 45 años. "Yo fui una de esas niñas. Sé lo que se siente al pedir ayuda a gritos y creer que nadie vendrá. Hoy, los niños que aún permanecen en ese centro saben que por fin alguien irá a protegerlos", añadió.
Hilton también compartió la noticia en sus redes sociales, donde acumula 26,3 millones de seguidores. "Por fin ha llegado la noticia por la que he luchado y rezado", escribió. "No hay palabras para describir lo que se siente al convertirme en la persona que mi yo más joven necesitaba tan desesperadamente. Si pudiera volver atrás y decirle a esa niña que algún día ayudaría a proteger a otros niños de pasar por lo que ella pasó, no se lo creería", continuó en su publicación, que se llenó de mensajes de apoyo hacia las víctimas.
La empresaria reconoció que "nada puede borrar el trauma" que tantas personas sufrieron, pero calificó el cierre como "un paso decisivo hacia la protección de las generaciones futuras". "La niña que hay en mí, a la que dijeron que nunca le creerían, se siente hoy totalmente reivindicada. Estábamos diciendo la verdad. Siempre la hemos dicho", reivindicó. Además, calificó la revocación de la licencia como un recordatorio de que "ninguna institución es demasiado poderosa para estar exenta de rendir cuentas" y que "cuando los supervivientes se niegan a guardar silencio, el cambio es posible".
Entre los 16 y los 18 años, los padres de Hilton la enviaron a instituciones privadas como Provo Canyon para que modificaran su comportamiento. Fue en Utah donde se vio obligada a tomar medicación psiquiátrica y a vivir en condiciones infrahumanas, según relató en 2023 en una entrevista con la revista Glamour, poco antes de la publicación de su libro de memorias.
"Me llevaban a una habitación, me metían dentro y me quitaban la ropa. Ni siquiera sé cuánto tiempo estuve allí. Había sangre en las paredes, heces, orina, solo un desagüe, sin ventanas", reveló en aquella entrevista. Sus padres jamás se enteraron de lo que sucedía detrás de los muros, pese a los intentos frustrados de contárselo por teléfono. Cuando finalmente se enteraron, nunca dejaron de disculparse con ella, según Hilton.
"Era algo que había borrado de mi memoria, pero después de oír la historia de otras supervivientes, empecé a hacer memoria", recordó en la entrevista con Glamour. "A altas horas de la noche, los miembros del personal entraban y cogían a ciertas chicas y las llevaban a una habitación. Literalmente gritabas y llorabas, te sujetaban cuatro de ellos, hombres y mujeres, y literalmente te metían los dedos... Hacían cosas regularmente a ciertas chicas", confirmó, incluyéndose entre las víctimas.
Después de hablar públicamente de los abusos que sufrió en el internado, Hilton decidió utilizar su plataforma para convertirse en activista y presionar al Congreso estadounidense para que reformara y regulara una campaña a favor del proyecto de ley contra el abuso infantil institucional. "Me siento poderosa cuando ejerzo este papel, sabiendo que puedo ser la heroína que siempre necesité cuando era pequeña", afirmó en Glamour.
Fue en 2021 cuando Hilton detalló todas las acusaciones de abusos que había sufrido ante el comité del Senado estatal en el capitolio de Utah. "Mucha gente me dice: 'Si le pasó a Paris Hilton, no me quiero ni imaginar lo que le puede pasar a un niño de acogida o un huérfano'", agregó en aquella ocasión.
El cierre de Provo Canyon School representa una victoria para los supervivientes que durante décadas denunciaron abusos en la institución. "A todas las supervivientes que han compartido su historia, a todos los defensores que han estado a nuestro lado y a todos los que nos han creído: este momento nos pertenece a todos. Estoy infinitamente agradecida a cada una de las personas que han ayudado a que esto sea posible. Gracias", concluyó Hilton en su mensaje público.
La decisión de las autoridades de Utah marca un precedente en la regulación de instituciones privadas dedicadas a la modificación de conducta de menores, un sector que ha enfrentado múltiples denuncias de abusos a lo largo de los años. El cierre definitivo de las operaciones del campus debe completarse antes del 6 de agosto, según la orden emitida por el estado.
