Bangladesh enfrenta epidemia de sarampión con más de 120.000 casos y casi 750 muertes tras colapso en vacunación
Bangladesh, país que había logrado controlar el sarampión con tasas de vacunación superiores al 90%, enfrenta desde marzo de 2026 una crisis sanitaria sin precedentes con más de 120.000 casos confirmados y sospechosos, y casi 750 muertes, principalmente de menores de edad. El colapso en la cobertura vacunal se atribuye a retrasos en pedidos de vacunas durante el gobierno interino, agravado por la pandemia de covid-19, falta de campañas masivas desde 2020 y un sistema de salud desbordado que registra cerca de 1.000 casos diarios.
La enfermedad, altamente contagiosa y transmisible por respiración, tos o estornudos, ha transformado hospitales en Bangladesh en escenarios de crisis humanitaria. En el Hospital de Colegio Médico de Mymensingh, la capacidad se ha duplicado, con casi 130 pacientes en apenas 32 habitaciones, obligando a familias a permanecer en pasillos sobre mantas en el suelo.
El pediatra Dr. Mohammed Golam Mawla, citado por la BBC, afirmó: "Nunca he visto un brote de este tamaño". Hasta marzo de 2026, según la Organización Mundial de la Salud, Bangladesh había hecho "progreso sustancial" hacia la eliminación del sarampión. Sin embargo, esa mejora se derrumbó rápidamente.
Las cifras del gobierno incluyen casos confirmados y sospechosos de sarampión. Unicef advierte que los números reales probablemente sean mayores, considerando el aumento repentino, un sistema de salud abrumado y dificultades para recopilar datos precisos.
**Causas del colapso vacunal**
Miguel Mateos Muñoz, portavoz de Unicef en Bangladesh, describe la situación como una "tormenta perfecta" de múltiples factores. El primero fue los retrasos alegados en pedidos de vacunas. Bangladesh experimentó turbulencia política significativa, con protestas lideradas por estudiantes en 2024 que derrocaron al entonces Primer Ministro Sheikh Hasina. Unicef sostiene que el gobierno interino, bajo Muhammad Yunus, retrasó la compra de vacunas el año pasado, optando en cambio por considerar nuevos proveedores y reestructurar cómo se financiaban las compras.
Muñoz señaló que Unicef insistió en que la administración interina se diera tiempo suficiente para hacer los cambios. "Nos preocupaba que posibles brechas de vacunas aumentaran, y que se desarrollara en lo que ahora estamos viendo", dijo.
El nuevo gobierno, bajo Tarique Rahman, afirma haber descubierto una escasez de vacunas una vez que asumió el cargo. La BBC contactó la oficina del anterior líder interino Muhammad Yunus, pero declinó ser entrevistado.
Sin embargo, un alto funcionario de salud del ministerio anterior niega cualquier escasez de vacunas. Syedur Rahman le dijo a la BBC que aunque Unicef había planteado preocupaciones, "estas comunicaciones no contenían ninguna advertencia específica sobre un posible brote de sarampión". Rahman afirma que expertos, incluyendo representantes de otras agencias de la ONU, sugirieron que un proceso de compra competitivo podría, con el tiempo, crear oportunidades para mayor eficiencia de costos.
**Factores adicionales**
Más allá de los retrasos en vacunas, Muñoz identifica otros factores que alimentan este brote particular: la pandemia de covid-19 retrasó vacunaciones de rutina, ha habido falta de campañas masivas regulares de sarampión-rubéola desde 2020, el hacinamiento y viajes durante las festividades de Eid.
**Impacto en familias y sistema de salud**
Las consecuencias son visibles en historias de familias desesperadas. Mosammat Nila Akhter y su esposo llevaron a su hijo de 10 meses, Maliha, a una clínica para vacunarse en febrero, pero les dijeron que no había vacunas disponibles. A finales de marzo, cuando el brote se desató, Maliha fue ingresada al hospital con neumonía, pero fue dada de alta días después. Sus padres notaron posteriormente una erupción comenzando a formarse en su vientre.
De vuelta en el hospital, les dijeron que no había camas disponibles. Desesperados, esperaron tres horas en otro hospital hasta que se desocupara una cama. Akhter afirma que la escasez de camas llevó a que niños con y sin sarampión compartieran salas.
"Sin importar cuánto le limpiáramos el cuerpo, su fiebre no bajaba. Los doctores simplemente seguían viniendo y diciendo, 'sigue limpiándola'", recuerda Akhter. Les dijeron que Maliha necesitaba una cama en la unidad de cuidados intensivos, pero que el hospital no tenía ninguna disponible. Durante horas viajaron en ambulancia mientras Maliha luchaba por respirar, hasta encontrar una. "Ella simplemente me miraba. Incluso con todos esos tubos y máquinas conectadas, intentaba alcanzarme, queriendo gatear hacia mi regazo", recuerda Akhter, entre lágrimas. Tres días después, Maliha murió.
Arafat, un bebé de cuatro meses, es otro caso documentado. Su nariz es demasiado pequeña para que los tubos de oxígeno se ajusten cómodamente, así que los médicos los vendaron y aseguraron con cinta. "Hemos estado en el hospital durante unos 15 días, pero mi bebé no está mejorando", dijo su padre, Mohammad Alam Mia. Su bebé se retuerce en el calor y lucha por respirar. Los padres de Arafat viajaron casi 10 horas al hospital. Su padre vomitó y se desmayó en la ambulancia cuando su primer hijo se volvió inconsciente. Los médicos diagnosticaron a Arafat con neumonía e insuficiencia cardíaca, ambas complicaciones del sarampión. El poco dinero que Mohammad tiene no es suficiente para su tratamiento, y se ha visto obligado a pedir prestado a los vecinos. Días después de la visita de la BBC a la sala de sarampión en Mymensingh, se supo que el bebé Arafat murió. Su padre, al teléfono, estaba en lágrimas: "Gasté todo mi dinero, tomé préstamos, e intenté lo mejor para salvar a mi hijo. Pero todo se ha ido ahora".
**Respuesta gubernamental y perspectiva actual**
El gobierno y Unicef lanzaron una campaña de vacunación de emergencia en abril en ciertas regiones, habiendo inoculado hasta ahora más de 18,4 millones de niños. Afirman que los casos y muertes reportados han disminuido, pero Bangladesh sigue registrando casi 1.000 casos sospechosos de sarampión en promedio diario, y múltiples muertes diarias.
El Ministro de Salud Sardar Sakhawat Hossain reconoce la presión en el sistema de salud pero dice que es de esperarse dado que la población de Bangladesh supera los 170 millones de personas. "Las instalaciones de alojamiento son comparativamente bajas, pero hemos manejado", dijo.
Sin embargo, el experto en salud pública Mushtuq Husain dice que el gobierno se niega a aceptar que esto "no es un brote, es una epidemia". Califica las cifras actuales como "la punta del iceberg". "Tenemos que tomar los números con cierta reserva, pero lo que nos dicen es que el trabajo aún no está hecho", afirma Muñoz. "Sigue siendo una situación grave", argumenta Husain. "Es inaceptable que cada día mueran niños y miles de personas sean infectadas".
**Contexto global**
Bangladesh no es el único país que enfrenta brotes de sarampión este año. El Reino Unido fue considerado como habiendo eliminado la enfermedad, pero perdió ese estatus este año tras un aumento en casos. Estados Unidos también ha visto un aumento en casos de sarampión en años recientes, y los niños menores de cinco años en ambos países no alcanzan el umbral de vacunación del 95% necesario para inmunidad de rebaño.
Los expertos en salud pública advierten que el brote en Bangladesh es prueba de los peligros de cualquier interrupción en la cobertura de vacunas. Las vacunas son altamente efectivas contra el sarampión, pero requieren cobertura sostenida y consistente para mantener la inmunidad de la población.

