Salud

Juicio en Massachusetts examina si psicosis posparto exime de responsabilidad criminal a madre que mató a sus tres hijos

Lindsay Clancy, enfermera de 35 años del Hospital General de Massachusetts, enfrenta juicio por el asesinato de sus tres hijos en enero de 2023 tras una crisis de salud mental. La defensa argumenta que sufría psicosis posparto severa y fue sobremedicada con 13 fármacos diferentes, mientras que los fiscales sostienen que los crímenes fueron premeditados. El caso pone en evidencia cómo Estados Unidos trata a las mujeres con enfermedades mentales posparto y genera debate sobre la defensa de insania en el sistema judicial estadounidense.

SALUD25 JUL 2026

El juicio de Lindsay Clancy comenzó la semana pasada en la Corte Superior del Condado de Plymouth en Plymouth, Massachusetts. Clancy ha declarado no culpable, aunque no disputa haber cometido los crímenes. Según reportes, ella mató a sus tres hijos —Cora de cinco años, Dawson de tres y Callan de ocho meses— utilizando bandas de resistencia para ejercicio, luego se apuñaló en el cuello, se cortó las muñecas y saltó desde una ventana a 6 metros de altura, quedando paralizada de la cintura hacia abajo.

Los hechos ocurrieron el 24 de enero de 2023 en la casa de la familia en Duxbury, aproximadamente 48 kilómetros al sur de Boston. Según Clancy, escuchó una voz en su cabeza que le ordenaba matar a los niños y a sí misma. Los fiscales argumentan que los asesinatos fueron premeditados, citando como evidencia que Clancy buscó en internet la distancia entre el restaurante y la farmacia respecto a su hogar la noche de los crímenes, después de enviar a su esposo Patrick Clancy a comprar medicina para los niños y comida para llevar.

La defensa, apoyada por el exesposo de Clancy y padre de los niños, sostiene que ella sufría una crisis de salud mental agravada por sobremedicación para tratar una enfermedad mental posparto severa. Según el abogado defensor Kevin Reddington, Clancy fue prescrita con 13 medicamentos diferentes durante cuatro meses, incluyendo tres benzodiazepinas —Klonopin, Valium y Ativan—, estabilizadores del humor o antidepresivos como Zoloft, Remeron, Prozac, trazodona, Lamictal y Seroquel, además del ansiolítico hidroxizina y el hipnótico sedante Ambien. Reddington caracterizó esta combinación como una "sobremedicación horrible" que causó ideación homicida e ideación suicida.

Clancy había sido dada de alta del hospital de salud mental McLean, ubicado en Massachusetts, a principios de enero de 2023, apenas semanas antes de los crímenes. Tanto su esposo como sus padres habían evitado dejarla sola con los niños durante ese período. Poco después de los asesinatos, Patrick Clancy emitió una declaración diciendo: "Nuestro matrimonio fue maravilloso y se fortaleció diametralmente a medida que su condición se deterioraba rápidamente. Sentía tanto orgullo en ser su esposo como en ser padre y me sentía persistentemente afortunado de tenerla en mi vida".

Según los fiscales, Clancy habló por teléfono con su esposo desde una habitación de hospital en presencia de un profesional psiquiátrico, diciéndole que "mató a los niños porque escuchó una voz y tuvo 'un momento de psicosis' y que escuchó la voz de un hombre diciéndole que matara a los niños y a sí misma porque era su última oportunidad".

El caso ocurre en un contexto de cambios significativos en la legislación estadounidense respecto a la defensa de insania. Tras una decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos en 2020 que determinó que la Constitución no obliga a los estados a ofrecer esta defensa, cuatro estados —Montana, Utah, Kansas e Idaho— la han abolido completamente. Diez estados adicionales ofrecen veredictos alternativos, como "culpable pero mentalmente enfermo" (GBMI, por sus siglas en inglés). Massachusetts utiliza un estándar diferente denominado "falta de responsabilidad criminal". Si la defensa tiene éxito, se dicta un veredicto de no culpable por razón de insania y Clancy sería enviada a un hospital psiquiátrico estatal. Si fracasa, enfrenta cadena perpetua.

La psicosis posparto es una condición rara que se encuentra en el extremo más grave del espectro de la depresión posparto más común. Según el Dr. Lee Cohen, director del Centro para la Salud Mental de la Mujer del Hospital General de Massachusetts en Boston, "los pacientes que sufren psicosis posparto a menudo experimentan un retraso en el diagnóstico, tratamiento incompleto, y corren el riesgo de resultados casi inimaginables, a saber, suicidio materno e infanticidio". Cohen explicó que la psicosis posparto es "un circuito cerebral desconectado que resulta en síntomas psicóticos incluyendo paranoia, pensamiento delirante y alucinaciones". Advirtió que podría aparecer rápidamente y sin diagnósticos psiquiátricos previos, pero que es "exquisitamente" tratable con medicamentos y terapia.

Los antecedentes de casos similares muestran resultados inconsistentes en el sistema judicial estadounidense. En 2001, Andrea Yates de Houston ahogó a sus cinco hijos en una bañera. En su mente psicótica, terminar con las vidas de sus hijos era necesario para protegerlos de la condenación eterna, y su propia ejecución por el estado eliminaría el mal de Satán del mundo. En su primer juicio, fue condenada por asesinato y sentenciada a cadena perpetua después de que los fiscales argumentaran que entendía que no estaba loca porque sabía que lo que hacía era legalmente incorrecto. Sin embargo, en un segundo juicio, Yates fue absuelta por razón de insania.

En 2014, Carol Coronado de California apuñaló a sus tres hijas, de dos años y medio, 16 meses y dos meses, hasta la muerte. La policía la encontró desnuda en la cama junto a los niños, intentando abrir las heridas de puñalada con los dedos. Coronado no tenía recuerdo de los eventos. Un psiquiatra forense de la acusación la encontró insana, pero un segundo opinó que había estado cuerda y solo levemente deprimida. Coronado fue sentenciada a tres cadenas perpetuas consecutivas sin posibilidad de libertad condicional.

Un estudio de 2021 sobre infanticidio publicado en Psychiatry Online encontró que "múltiples factores influyen en el resultado de estos juicios" y que "determinar la responsabilidad criminal y la culpabilidad o inocencia de una mujer incluye una amplia gama de inconsistencias". El estudio concluyó que las mujeres en el período reproductivo y posparto están en la etapa más vulnerable de la vida para desarrollar una enfermedad mental y requerir hospitalización psiquiátrica.

El juicio de Clancy comienza nueve meses después de que la legislatura estatal de Massachusetts comenzara a considerar un proyecto de ley para priorizar el tratamiento sobre el castigo para nuevas madres con enfermedad psiquiátrica posparto. Cohen testificó ante los legisladores sobre la necesidad de mejorar el tratamiento de estas condiciones, enfatizando que la sociedad "falla miserablemente" en el tratamiento de mujeres con depresión posparto o psicosis posparto.

El abogado defensor Reddington ha criticado el enfoque actual del sistema de salud mental estadounidense, diciendo: "Nuestra sociedad falla miserablemente en tratar a mujeres con depresión posparto o incluso psicosis posparto. Es medicar, medicar, medicar. Lanzarle píldoras y luego ver cómo funciona". Durante una audiencia previa al juicio el jueves, Reddington pidió al tribunal que considerara "la humanidad" y cómo debería llevarse a cabo el juicio, expresando preocupación por la atención mediática intensa que ha acosado a la familia del nuevo esposo de Patrick Clancy.

Paralelamente al juicio penal, Patrick Clancy ha presentado una demanda civil contra los proveedores de atención de salud mental de su exesposa, incluyendo a la psiquiatra Dra. Jennifer Tufts, la enfermera practicante Rebecca Jollotta, Aster Mental Health y South Shore Health System. Esta demanda cuestiona si Clancy fue tratada correctamente antes de los asesinatos y el intento de suicidio, así como las razones por las que fue dada de alta de la atención psiquiátrica poco antes de que ocurrieran los crímenes.

El caso de Clancy pone de relieve cuestiones críticas sobre cómo el sistema de justicia penal estadounidense maneja los casos de mujeres con enfermedades mentales posparto severas, la calidad de la atención psiquiátrica proporcionada a nuevas madres, y si el sistema actual de medicación es apropiado o contribuye a resultados trágicos. También subraya la necesidad de mejorar el diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado y el monitoreo de mujeres en el período posparto, una etapa identificada como la más vulnerable para el desarrollo de enfermedades mentales graves.

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25 jul 2026
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El juicio de Lindsay Clancy comenzó la semana pasada en la Corte Superior del Condado de Plymouth en Plymouth, Massachusetts. Clancy ha declarado no culpable, aunque no disputa haber cometido los crímenes. Según reportes, ella mató a sus tres hijos —Cora de cinco años, Dawson de tres y Callan de ocho meses— utilizando bandas de resistencia para ejercicio, luego se apuñaló en el cuello, se cortó las muñecas y saltó desde una ventana a 6 metros de altura, quedando paralizada de la cintura hacia abajo.

Los hechos ocurrieron el 24 de enero de 2023 en la casa de la familia en Duxbury, aproximadamente 48 kilómetros al sur de Boston. Según Clancy, escuchó una voz en su cabeza que le ordenaba matar a los niños y a sí misma. Los fiscales argumentan que los asesinatos fueron premeditados, citando como evidencia que Clancy buscó en internet la distancia entre el restaurante y la farmacia respecto a su hogar la noche de los crímenes, después de enviar a su esposo Patrick Clancy a comprar medicina para los niños y comida para llevar.

La defensa, apoyada por el exesposo de Clancy y padre de los niños, sostiene que ella sufría una crisis de salud mental agravada por sobremedicación para tratar una enfermedad mental posparto severa. Según el abogado defensor Kevin Reddington, Clancy fue prescrita con 13 medicamentos diferentes durante cuatro meses, incluyendo tres benzodiazepinas —Klonopin, Valium y Ativan—, estabilizadores del humor o antidepresivos como Zoloft, Remeron, Prozac, trazodona, Lamictal y Seroquel, además del ansiolítico hidroxizina y el hipnótico sedante Ambien. Reddington caracterizó esta combinación como una "sobremedicación horrible" que causó ideación homicida e ideación suicida.

Clancy había sido dada de alta del hospital de salud mental McLean, ubicado en Massachusetts, a principios de enero de 2023, apenas semanas antes de los crímenes. Tanto su esposo como sus padres habían evitado dejarla sola con los niños durante ese período. Poco después de los asesinatos, Patrick Clancy emitió una declaración diciendo: "Nuestro matrimonio fue maravilloso y se fortaleció diametralmente a medida que su condición se deterioraba rápidamente. Sentía tanto orgullo en ser su esposo como en ser padre y me sentía persistentemente afortunado de tenerla en mi vida".

Según los fiscales, Clancy habló por teléfono con su esposo desde una habitación de hospital en presencia de un profesional psiquiátrico, diciéndole que "mató a los niños porque escuchó una voz y tuvo 'un momento de psicosis' y que escuchó la voz de un hombre diciéndole que matara a los niños y a sí misma porque era su última oportunidad".

El caso ocurre en un contexto de cambios significativos en la legislación estadounidense respecto a la defensa de insania. Tras una decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos en 2020 que determinó que la Constitución no obliga a los estados a ofrecer esta defensa, cuatro estados —Montana, Utah, Kansas e Idaho— la han abolido completamente. Diez estados adicionales ofrecen veredictos alternativos, como "culpable pero mentalmente enfermo" (GBMI, por sus siglas en inglés). Massachusetts utiliza un estándar diferente denominado "falta de responsabilidad criminal". Si la defensa tiene éxito, se dicta un veredicto de no culpable por razón de insania y Clancy sería enviada a un hospital psiquiátrico estatal. Si fracasa, enfrenta cadena perpetua.

La psicosis posparto es una condición rara que se encuentra en el extremo más grave del espectro de la depresión posparto más común. Según el Dr. Lee Cohen, director del Centro para la Salud Mental de la Mujer del Hospital General de Massachusetts en Boston, "los pacientes que sufren psicosis posparto a menudo experimentan un retraso en el diagnóstico, tratamiento incompleto, y corren el riesgo de resultados casi inimaginables, a saber, suicidio materno e infanticidio". Cohen explicó que la psicosis posparto es "un circuito cerebral desconectado que resulta en síntomas psicóticos incluyendo paranoia, pensamiento delirante y alucinaciones". Advirtió que podría aparecer rápidamente y sin diagnósticos psiquiátricos previos, pero que es "exquisitamente" tratable con medicamentos y terapia.

Los antecedentes de casos similares muestran resultados inconsistentes en el sistema judicial estadounidense. En 2001, Andrea Yates de Houston ahogó a sus cinco hijos en una bañera. En su mente psicótica, terminar con las vidas de sus hijos era necesario para protegerlos de la condenación eterna, y su propia ejecución por el estado eliminaría el mal de Satán del mundo. En su primer juicio, fue condenada por asesinato y sentenciada a cadena perpetua después de que los fiscales argumentaran que entendía que no estaba loca porque sabía que lo que hacía era legalmente incorrecto. Sin embargo, en un segundo juicio, Yates fue absuelta por razón de insania.

En 2014, Carol Coronado de California apuñaló a sus tres hijas, de dos años y medio, 16 meses y dos meses, hasta la muerte. La policía la encontró desnuda en la cama junto a los niños, intentando abrir las heridas de puñalada con los dedos. Coronado no tenía recuerdo de los eventos. Un psiquiatra forense de la acusación la encontró insana, pero un segundo opinó que había estado cuerda y solo levemente deprimida. Coronado fue sentenciada a tres cadenas perpetuas consecutivas sin posibilidad de libertad condicional.

Un estudio de 2021 sobre infanticidio publicado en Psychiatry Online encontró que "múltiples factores influyen en el resultado de estos juicios" y que "determinar la responsabilidad criminal y la culpabilidad o inocencia de una mujer incluye una amplia gama de inconsistencias". El estudio concluyó que las mujeres en el período reproductivo y posparto están en la etapa más vulnerable de la vida para desarrollar una enfermedad mental y requerir hospitalización psiquiátrica.

El juicio de Clancy comienza nueve meses después de que la legislatura estatal de Massachusetts comenzara a considerar un proyecto de ley para priorizar el tratamiento sobre el castigo para nuevas madres con enfermedad psiquiátrica posparto. Cohen testificó ante los legisladores sobre la necesidad de mejorar el tratamiento de estas condiciones, enfatizando que la sociedad "falla miserablemente" en el tratamiento de mujeres con depresión posparto o psicosis posparto.

El abogado defensor Reddington ha criticado el enfoque actual del sistema de salud mental estadounidense, diciendo: "Nuestra sociedad falla miserablemente en tratar a mujeres con depresión posparto o incluso psicosis posparto. Es medicar, medicar, medicar. Lanzarle píldoras y luego ver cómo funciona". Durante una audiencia previa al juicio el jueves, Reddington pidió al tribunal que considerara "la humanidad" y cómo debería llevarse a cabo el juicio, expresando preocupación por la atención mediática intensa que ha acosado a la familia del nuevo esposo de Patrick Clancy.

Paralelamente al juicio penal, Patrick Clancy ha presentado una demanda civil contra los proveedores de atención de salud mental de su exesposa, incluyendo a la psiquiatra Dra. Jennifer Tufts, la enfermera practicante Rebecca Jollotta, Aster Mental Health y South Shore Health System. Esta demanda cuestiona si Clancy fue tratada correctamente antes de los asesinatos y el intento de suicidio, así como las razones por las que fue dada de alta de la atención psiquiátrica poco antes de que ocurrieran los crímenes.

El caso de Clancy pone de relieve cuestiones críticas sobre cómo el sistema de justicia penal estadounidense maneja los casos de mujeres con enfermedades mentales posparto severas, la calidad de la atención psiquiátrica proporcionada a nuevas madres, y si el sistema actual de medicación es apropiado o contribuye a resultados trágicos. También subraya la necesidad de mejorar el diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado y el monitoreo de mujeres en el período posparto, una etapa identificada como la más vulnerable para el desarrollo de enfermedades mentales graves.

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