Barcelona prepara un simulacro para enfrentar temperaturas de 50 grados en las próximas décadas
Política

Barcelona prepara un simulacro para enfrentar temperaturas de 50 grados en las próximas décadas

Barcelona ha puesto en marcha una estrategia sin precedentes en España para prepararse ante un escenario de calor extremo de más de 50 grados centígrados. El alcalde Jaume Collboni presentó el proyecto "Barcelona a 50º C: ensayar hoy para responder mejor mañana", que incluye simulacros coordinados con empresas de servicios, administraciones públicas y organismos sanitarios para evaluar la resiliencia de la ciudad ante temperaturas casi incompatibles con la vida. El primer simulacro de despacho se realizará en febrero de 2027, seguido de un ejercicio sobre el terreno en septiembre del mismo año.

POLÍTICA15 JUL 2026

La iniciativa surge en un contexto de crisis climática acelerada. Según reportes de Protección Civil, Barcelona experimenta actualmente su tercera ola de calor del verano, con termómetros que ya superan los 38 grados y se acercan a los 40. Collboni señaló que hace 50 años nadie imaginaba que la ciudad alcanzaría temperaturas de 40 grados, por lo que la ciudad tiene la obligación de prepararse para los 50 grados.

El proyecto toma como referencia el simulacro realizado por París en octubre de 2023, cuando la capital francesa probó cómo responderían sus servicios básicos, sanitarios y de transporte ante un escenario de calor extremo provocado por el cambio climático.

La estrategia de Barcelona se basa en la hipótesis de que temperaturas superiores a 50 grados causarían una saturación simultánea de múltiples sistemas críticos: el sistema eléctrico, el transporte público, las telecomunicaciones, el suministro de agua, los centros sanitarios, los equipamientos municipales y los servicios sociales. El proyecto busca ensayar protocolos para revertir esa situación, mantener el funcionamiento de la ciudad y proteger especialmente a las personas más vulnerables.

En la presentación del proyecto participaron representantes de empresas de servicios como Aigües de Barcelona, Endesa, Naturgy, Red Eléctrica, Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), operadores de telecomunicaciones como Orange y Vodafone, así como el Área Metropolitana de Barcelona, el Servicio Meteorológico de Cataluña y Mercabarna.

La fase preparatoria comenzará en octubre de 2026 con la organización de talleres con las principales empresas y administraciones implicadas. En estos encuentros se identificarán infraestructuras críticas, se compartirán conocimientos y se analizarán las necesidades de diferentes sectores y colectivos. Los talleres también servirán para determinar qué actuaciones o protocolos deben reforzarse. Se utilizarán simulaciones digitales para analizar cómo dependen unos servicios de otros y qué efectos en cadena podría provocar la saturación o el fallo de una infraestructura esencial.

Además de las empresas de servicios, participarán en los talleres el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, el Hospital del Mar, el Consorci Sanitari de Barcelona, el Consorci de Serveis Socials, la Cruz Roja y la Aliança contra la Pobresa Energètica. También se incluirán representantes de los sectores de la construcción, la hostelería, la limpieza urbana, la universidad y la investigación energética.

El primer simulacro, programado para febrero de 2027, será un "simulacro de despacho" centrado en la toma de decisiones y en la coordinación entre los servicios municipales y otras empresas de la ciudad. Este ejercicio permitirá evaluar cómo funcionaría la cadena de mando y la comunicación entre instituciones ante una crisis de calor extremo.

Posteriormente, en septiembre de 2027, se desarrollará un simulacro sobre el terreno. Aunque no se han proporcionado detalles específicos, en este segundo ejercicio se recrearán los efectos de un episodio de calor extremo. El objetivo es comprobar si los servicios están preparados para temperaturas de infierno, actualizar los protocolos existentes y mejorar la capacidad de respuesta de la ciudad.

Collboni aprovechó la presentación del proyecto para denunciar que hay gobernantes que "niegan los efectos del cambio climático" cuando lo que está en riesgo es la "vida de la ciudadanía". El alcalde también señaló que el calor extremo es "también" fuente de desigualdades sociales, enfatizando que la generación actual tiene la obligación de dejar un legado de concienciación y de formas de protegerse ante estos fenómenos.

La iniciativa de Barcelona representa un cambio de enfoque en la planificación urbana: pasar de la reacción ante crisis a la anticipación de escenarios extremos. Al analizar las partes vulnerables de la ciudad y las relaciones de dependencia entre servicios, Barcelona busca identificar puntos débiles antes de que una crisis real los exponga. Este enfoque preventivo es especialmente relevante para ciudades mediterráneas que enfrentan proyecciones climáticas cada vez más severas en las próximas décadas.

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15 jul 2026
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La iniciativa surge en un contexto de crisis climática acelerada. Según reportes de Protección Civil, Barcelona experimenta actualmente su tercera ola de calor del verano, con termómetros que ya superan los 38 grados y se acercan a los 40. Collboni señaló que hace 50 años nadie imaginaba que la ciudad alcanzaría temperaturas de 40 grados, por lo que la ciudad tiene la obligación de prepararse para los 50 grados.

El proyecto toma como referencia el simulacro realizado por París en octubre de 2023, cuando la capital francesa probó cómo responderían sus servicios básicos, sanitarios y de transporte ante un escenario de calor extremo provocado por el cambio climático.

La estrategia de Barcelona se basa en la hipótesis de que temperaturas superiores a 50 grados causarían una saturación simultánea de múltiples sistemas críticos: el sistema eléctrico, el transporte público, las telecomunicaciones, el suministro de agua, los centros sanitarios, los equipamientos municipales y los servicios sociales. El proyecto busca ensayar protocolos para revertir esa situación, mantener el funcionamiento de la ciudad y proteger especialmente a las personas más vulnerables.

En la presentación del proyecto participaron representantes de empresas de servicios como Aigües de Barcelona, Endesa, Naturgy, Red Eléctrica, Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), operadores de telecomunicaciones como Orange y Vodafone, así como el Área Metropolitana de Barcelona, el Servicio Meteorológico de Cataluña y Mercabarna.

La fase preparatoria comenzará en octubre de 2026 con la organización de talleres con las principales empresas y administraciones implicadas. En estos encuentros se identificarán infraestructuras críticas, se compartirán conocimientos y se analizarán las necesidades de diferentes sectores y colectivos. Los talleres también servirán para determinar qué actuaciones o protocolos deben reforzarse. Se utilizarán simulaciones digitales para analizar cómo dependen unos servicios de otros y qué efectos en cadena podría provocar la saturación o el fallo de una infraestructura esencial.

Además de las empresas de servicios, participarán en los talleres el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, el Hospital del Mar, el Consorci Sanitari de Barcelona, el Consorci de Serveis Socials, la Cruz Roja y la Aliança contra la Pobresa Energètica. También se incluirán representantes de los sectores de la construcción, la hostelería, la limpieza urbana, la universidad y la investigación energética.

El primer simulacro, programado para febrero de 2027, será un "simulacro de despacho" centrado en la toma de decisiones y en la coordinación entre los servicios municipales y otras empresas de la ciudad. Este ejercicio permitirá evaluar cómo funcionaría la cadena de mando y la comunicación entre instituciones ante una crisis de calor extremo.

Posteriormente, en septiembre de 2027, se desarrollará un simulacro sobre el terreno. Aunque no se han proporcionado detalles específicos, en este segundo ejercicio se recrearán los efectos de un episodio de calor extremo. El objetivo es comprobar si los servicios están preparados para temperaturas de infierno, actualizar los protocolos existentes y mejorar la capacidad de respuesta de la ciudad.

Collboni aprovechó la presentación del proyecto para denunciar que hay gobernantes que "niegan los efectos del cambio climático" cuando lo que está en riesgo es la "vida de la ciudadanía". El alcalde también señaló que el calor extremo es "también" fuente de desigualdades sociales, enfatizando que la generación actual tiene la obligación de dejar un legado de concienciación y de formas de protegerse ante estos fenómenos.

La iniciativa de Barcelona representa un cambio de enfoque en la planificación urbana: pasar de la reacción ante crisis a la anticipación de escenarios extremos. Al analizar las partes vulnerables de la ciudad y las relaciones de dependencia entre servicios, Barcelona busca identificar puntos débiles antes de que una crisis real los exponga. Este enfoque preventivo es especialmente relevante para ciudades mediterráneas que enfrentan proyecciones climáticas cada vez más severas en las próximas décadas.

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