Brasil registró más de 7.000 denuncias por racismo en 2025, un 67% más que el año anterior, según datos de la Policía Civil de Río de Janeiro. El aumento refleja la aplicación de las leyes antirracistas más severas del continente americano, que castigan insultos y actos discriminatorios con penas de dos a cinco años de prisión, sin posibilidad de prescripción ni fianza. Varios turistas extranjeros, principalmente argentinos, han sido detenidos en los últimos meses por incidentes racistas, enfrentando prisión preventiva mientras esperan juicio.