Brote de ébola en República Democrática del Congo es entre dos y cuatro veces mayor que las cifras oficiales, advierte la OMS
La Organización Mundial de la Salud alertó el martes que el actual brote de virus del ébola en África es significativamente más grave de lo que indican los números oficiales, con entre 2.000 y 8.000 casos reales estimados en lugar de los casi 2.000 registrados. Según Chikwe Ihekweazu, director de emergencias de la OMS, muchos casos permanecen sin registrar porque las personas mueren en sus comunidades sin llegar a centros de salud, mientras la organización enfrenta una crisis de financiamiento al haber recibido menos de la mitad de los 115 millones de dólares necesarios en los primeros seis meses de respuesta.
El brote actual se concentra en la República Democrática del Congo, con 20 casos confirmados detectados en el país vecino Uganda. Según cifras oficiales, el virus ha infectado casi 2.000 personas y ha causado más de 700 muertes, aunque la OMS estima que estas cifras representan solo una fracción del verdadero alcance de la epidemia.
Durante una conferencia de prensa en Ginebra, Ihekweazu declaró que "la escala del brote es al menos dos a cuatro veces el número de casos que hemos encontrado". El funcionario acababa de regresar de una visita de una semana a la República Democrática del Congo, donde presenció directamente la magnitud de la crisis.
El brote se concentra en la provincia de Ituri, en el noreste, y en las provincias vecinas de Kivu del Norte y Kivu del Sur. Ihekweazu señaló que la propagación del virus en estas regiones "continúa superando los esfuerzos de respuesta de las autoridades nacionales, socios internacionales, incluyendo la OMS, y las comunidades más afectadas".
El hallazgo más alarmante, según el director de emergencias, es que muchos casos reportados recientemente corresponden a individuos que murieron en sus comunidades sin llegar nunca a un centro de salud para recibir atención. Esta situación refleja tanto la dificultad de acceso a servicios médicos en las zonas afectadas como la falta de confianza en los tratamientos disponibles.
Ihekweazu enfatizó que las tasas de supervivencia son significativamente más altas para las personas infectadas que reciben tratamiento hospitalario. Los pacientes hospitalizados reciben aislamiento estricto, fluidos intravenosos para prevenir la deshidratación y oxígeno para apoyar la respiración. La OMS trabaja activamente para combatir los mitos que circulan en las comunidades afectadas sobre la inefectividad del tratamiento hospitalario.
La cepa del virus del ébola responsable del brote actual es la variante Bundibugyo, identificada por primera vez en Uganda. No existe cura ni vacuna para este virus, que frecuentemente resulta mortal. La falta de tratamientos específicos hace que la prevención y el aislamiento de casos sean las herramientas principales de control.
La crisis de financiamiento representa un obstáculo crítico para la respuesta. La OMS ha recibido menos de 57,5 millones de dólares de los 115 millones necesarios en los primeros seis meses de operaciones. Ihekweazu fue claro en su mensaje: "Este brote requiere recursos que correspondan a la escala de los desafíos que enfrentamos. Y esta no es una carga que la República Democrática del Congo pueda llevar sola".
La insuficiencia de recursos afecta directamente la capacidad de establecer centros de tratamiento, entrenar personal médico, realizar vigilancia epidemiológica y ejecutar campañas de comunicación para combatir la desinformación. Sin financiamiento adecuado, los esfuerzos de contención se ven severamente limitados.
A nivel internacional, varios países han implementado restricciones de viaje para prevenir la entrada del virus. Estados Unidos anunció el lunes nuevas medidas restrictivas: los ciudadanos estadounidenses en la República Democrática del Congo no podrán regresar a casa en vuelos comerciales y deberán pasar al menos 21 días en un tercer país. Los no ciudadanos que recientemente visitaron la República Democrática del Congo, Uganda o Sudán del Sur no serán autorizados a viajar a Estados Unidos.
Estas medidas reflejan la preocupación global sobre la posibilidad de que el virus se propague más allá de las fronteras africanas. Aunque el brote permanece geográficamente concentrado, la capacidad de transmisión del ébola y la facilidad de los viajes internacionales generan inquietud en las autoridades sanitarias mundiales.
La situación subraya las vulnerabilidades estructurales en los sistemas de salud de la región y la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica, la capacidad de laboratorio y la infraestructura médica en países con recursos limitados. El brote también evidencia cómo la desinformación y la desconfianza en las instituciones de salud pueden obstaculizar significativamente los esfuerzos de control de enfermedades infecciosas.

