

El feminicidio, definido como el asesinato intencional de mujeres y niñas por razones de género, ocurre aproximadamente cada 10 minutos a nivel mundial, según estimaciones de las Naciones Unidas. Este fenómeno, que incluye desde violencia doméstica hasta crímenes de honor, refleja patrones sistemáticos de discriminación y control sobre las mujeres.
El feminicidio representa la manifestación más extrema de la violencia contra las mujeres y constituye un problema global de derechos humanos que afecta a todas las sociedades. Según datos de la ONU, casi el 40% de estos crímenes son perpetrados por parejas o exparejas de las víctimas, lo que contradice la creencia de que las mujeres están más seguras en el ámbito doméstico.
Los expertos distinguen varios tipos de feminicidio, incluyendo el íntimo (cometido por parejas), el racista, el lesbofóbico, los asesinatos por honor y aquellos relacionados con la dote. Las causas subyacentes incluyen el machismo, los celos, la venganza, el sentido de propiedad sobre las mujeres, los prejuicios de género, los roles de género nocivos y los estereotipos culturales.
La académica Diana Russell, quien popularizó el término en 1976 durante el Tribunal Internacional sobre Crímenes contra las Mujeres en Bélgica, definió el feminicidio como "el asesinato de mujeres por hombres por el hecho de ser mujeres". Esta definición ha evolucionado con el tiempo, especialmente en América Latina, donde la académica mexicana Marcela Lagarde introdujo el término "feminicidio" para enfatizar la responsabilidad del Estado en estos crímenes por su inacción o negligencia.
Los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de feminicidio íntimo incluyen: antecedentes de maltrato físico en la infancia del perpetrador, amenazas previas de suicidio o asesinato, abuso de alcohol o drogas, intentos de control sobre la libertad de la mujer y posesión de armas de fuego. En Estados Unidos, aproximadamente el 67% de las mujeres asesinadas por sus parejas mueren por disparos de arma de fuego, con un promedio de 70 mujeres estadounidenses asesinadas mensualmente por sus parejas íntimas mediante armas.
Para las mujeres, los factores de riesgo incluyen estar embarazadas, haber sufrido abusos previos, estar separadas de su pareja o intentar abandonar una relación. La presencia de armas de fuego en el hogar constituye un factor significativo, siendo utilizadas en un tercio de todos los feminicidios a nivel mundial.
Los feminicidios también pueden tener motivaciones raciales o de odio. Según Russell y la escritora Jill Radford, "el racismo interactúa con la violencia contra las mujeres y configura tanto el feminicidio en sí como las formas en que es abordado por la comunidad local, la policía, los medios y el sistema legal". En Estados Unidos, por ejemplo, se ha documentado un sesgo en la cobertura mediática de los asesinatos de mujeres negras en comparación con las mujeres blancas.
Otro tipo de feminicidio es el lesbicidio, el asesinato de mujeres lesbianas, que tiene una larga historia. Según Susan Hawthorne de la Universidad Victoria, "la dominación se ejemplifica en el castigo a las lesbianas como marginadas en la cultura patriarcal". Las lesbianas a menudo son asesinadas, torturadas o privadas de derechos debido a su invisibilidad en términos de poder político y representación social.
Los factores que disminuyen el riesgo de feminicidio íntimo incluyen la existencia de domicilios separados para mujeres y otros factores sociales, como una mejor vigilancia policial y el arresto obligatorio por violación de órdenes de restricción relacionadas con la violencia de pareja. En Estados Unidos, la investigadora Karen D. Stout encontró una correlación entre el número de refugios para mujeres en un estado, el número de centros de crisis por violación y una tasa reducida de feminicidio.
En Francia, recientemente ha causado conmoción el caso de Dahbia Benkired, una mujer argelina de 27 años acusada del asesinato, violación y tortura de una niña de 12 años identificada como Lola. El caso ha generado una intensa controversia en el país, ya que la acusada se encontraba bajo una orden de deportación.
Los expertos señalan que el feminicidio ha sido históricamente poco estudiado como fenómeno separado del homicidio, y el objetivo de muchos investigadores es establecerlo como una categoría distinta para visibilizar la naturaleza específica de estos crímenes basados en el género. Hasta hace poco, el feminicidio no se consideraba un fenómeno visible, pero la conciencia está aumentando gradualmente a nivel mundial.