

Un nuevo estudio internacional revela que para 2050 solo entre 10 y 12 países tendrán un clima lo suficientemente frío para albergar competencias de deportes de nieve, lo que podría transformar radicalmente la organización de los Juegos Olímpicos de Invierno.
Los Juegos Olímpicos de Invierno enfrentan un desafío sin precedentes debido al calentamiento global, según una investigación publicada este miércoles por científicos de Canadá, Estados Unidos y Austria. El estudio pronostica cambios dramáticos en la capacidad de las ciudades para organizar eventos deportivos de invierno en las próximas décadas.
Según Karl Stoss, presidente de la Comisión de Futuros Anfitriones del Comité Olímpico Internacional, para mediados de siglo probablemente solo entre 10 y 12 países conservarán un clima lo suficientemente frío para ser sede de deportes de nieve. De las 93 ciudades evaluadas, únicamente cuatro podrían organizar los Juegos sin fabricación artificial de nieve para 2050: Niseko en Japón, Terskol en Rusia, y las localidades francesas de Val d'Isère y Courchevel.
Los investigadores, liderados por Daniel Scott de la Universidad de Waterloo, proponen varias estrategias para adaptar los Juegos Olímpicos al cambio climático. Entre ellas destacan: unificar los eventos olímpicos y paralímpicos en febrero, realizar los juegos en múltiples países, adelantar las fechas dos o tres semanas, y mejorar las técnicas de fabricación de nieve.
La fabricación de nieve se ha vuelto crítica para la supervivencia de los Juegos de Invierno. En los próximos Juegos de Milán-Cortina, los organizadores planean producir 2.4 millones de metros cúbicos de nieve artificial, en contraste con la edición de 1956, cuando no se utilizaba nieve manufacturada.
El estudio subraya que el futuro de los Juegos dependerá de mantener el calentamiento global por debajo de dos grados centígrados. En un escenario de bajas emisiones, 24 ubicaciones adicionales podrían ser candidatas para albergar los Juegos a finales de siglo.
Madeleine Orr, coautora del estudio, enfatizó que ningún deporte puede escapar del impacto del cambio climático, y que es fundamental encontrar soluciones sostenibles para garantizar condiciones justas y seguras para los atletas.
Los investigadores advierten que sin estrategias de adaptación, los deportes de invierno podrían verse severamente limitados, reduciendo drásticamente las opciones para organizar competencias olímpicas en las próximas décadas.